Acusado de asesinar a su hija hace 13 años: “Yo no soy lo que ustedes piensan”

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Exequiel Ferreyra. El Sol. Diario On line. Foto: Marcos Doña.

Alejandro Amitrano (39) pisó otra vez suelo mendocino. Llegó esposado ayer a las 20.15 a Contraventores, tras 12 horas de viaje desde la región central del país. Dos fornidos efectivos de Inteligencia Criminal lo bajaron del mismo Renault Sandero que usaron para transportarlo cuando fue capturado en Paraná, Entre Ríos, el lunes por la mañana en el minimarket que había levantado con su nueva pareja, Rocío, que está gestando un hijo suyo que nacerá en febrero y “sólo sabía que Amitrano tenía algunos problemas judiciales” en nuestra provincia.

Amitrano estuvo prófugo y vivió en la clandestinidad durante 13 años. Esto no le impidió moverse por gran parte del territorio nacional y Brasil.

A principios de diciembre de 1999, fue acusado por el ex juez de Instrucción Carlos Benegas, de maltratar y matar a golpes a su pequeña de un año, Rosario Belén, pero el ya había escapado de la provincia, con la ayuda de su padre (gerente general de una firma instalada en San Luis) “en un auto importado que iba a más de 200 kilómetros por hora”, dijo Amitrano durante el viaje que lo depositó en una celda del Palacio Policial.

La esposa del sospechoso, Cecilia Cousau, también fue acusada por aquellos años, pero por el delito de abandono de persona seguido de muerte, delito que no se pudo probar cuando llegó a juicio oral, en abril del 2001 en la Quinta Cámara del Crimen, y terminó absuelta por la duda.

Hoy, el juez del Primer Juzgado de Garantías, Ariel Spektor, iniciará la “nueva” instrucción en su contra cuando le notifique la acusación por homicidio agravado por el vínculo y posiblemente acceda a la indagatoria.

Pero este paso procesal quizá no se lleve adelante, porque hay un conflicto de competencias entre el Juzgado de Garantías –ex de Instrucción– y la Fiscalía Especial (ver aparte).

RELATOS Y MIEDOS. El Gringo, como se hacía llamar en Paraná, donde estuvo “durante cinco años”, evidenció una risa nerviosa cuando bajó del auto de la Policía y enfrentó los flashes de las cámaras de la prensa. No dijo una palabra en ese momento. Pero sí lo hizo durante las 12 horas de viaje a los tres efectivos de Inteligencia Criminal que lo trajeron.

Relató que escapó de Mendoza con ayuda de su padre –quien falleció hace tres meses– en un moderno Porsche, y que estuvo “varias semanas en una finca de San Luis, solo en una precaria casa, con algunos animales en las afueras”.

No sólo señaló a la vecina provincia como lugar para permanecer en la clandestinidad, también afirmó que hizo el siguiente recorrido: San Luis, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, Chaco y que permaneció en Brasil. “Hace casi cinco años que estaba instalado en Paraná. Allí lo conocían como el Gringo González Altamirano. Conoció a su nueva pareja y montó, con la ayuda del dinero de su padre, el negocio en calle O’Higgins, donde finalmente fue detenido”, contó una fuente a El Sol.

Al hablar de la muerte de su hija, no evidenció signos de dolor ni arrepentimiento y volvió a ratificar su inocencia, como lo hizo en su última aparición pública, en diciembre del 99, en un video que envió en un sobre cerrado marrón a Canal 9 Televida.

“Dijo que no tiene nada que ver. Y apuntó a mala praxis de los médicos. Aseguró que esa va a ser su defensa”, señalaron las fuentes.

EL SECRETO DE SUS OJOS. Amitrano contó a los policías durante el viaje que es fanático de Ferro Carril Oeste, club al que fue a ver mientras estuvo viviendo en Buenos Aires. Señaló que dejó de ir a la cancha cuando implementaron un sistema de identificación para el ingreso y que, luego, una vez instalado en Paraná, pensó que lo mejor era no ir más a un espectáculo deportivo cuando vio la película El secreto de sus ojos. “Hizo hincapié en la escena donde detectan al buscado por el crimen de su mujer en la tribuna de Huracán, y se produce la extensa persecución. Pensó que podría pasarle lo mismo”.

Para fuentes de Inteligencia Criminal –a cargo de Antonio Carrizo, que estuvo a cargo de las tareas de investigación y detención–, Amitrano es “un psicópata que no entiende la acusación que pesa sobre él”.

El ministro de Seguridad, Carlos Aranda, quien ayer estuvo en Contraventores junto a los jefes policiales, contó “era conocido en la zona donde vivía por ser buen arquero, lo quisieron inscribir en un torneo pero no quiso, quizá por no tener documentación. Además, nos contaron que protagonizó algunas riñas deportivas y que se le habrían iniciado causas por algunas faltas”, expresó. Y agregó: “Con esto estamos investigando si tenía documentación trucha”.

Amitrano, protagonista de una de las causas por maltrato infantil más emblemáticas de la provincia, enfrentará por primera vez la investigación por la muerte de su hija. Fue capturado gracias a que un efectivo puntano retirado aportó a la Policía el número telefónico que tenía. Fuentes de la investigación, revelaron anoche que el Ministerio de Seguridad pagó, con dinero para gastos reservados, una importante suma al datero.

Hubo seguimientos a la madre, quien vive en San Luis, y gracias a que viajó en los últimos días, los efectivos de Inteligencia Criminal lo identificaron y detuvieron. “Yo no soy lo que ustedes piensan”, dijo.

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