Todavía esperan justicia por Adams, el periodista de Villa 31 asesinado

Por Pablo Sartirana  para Cosecha Roja .-

“Vamos a hacer periodismo de investigación, a filmar a los famosos que vienen en 4×4 y BMW a comprar droga”, dijo el periodista y vecino de Villa 31 Adams Ledezma en una entrevista de junio de 2010. Tres meses más tarde apareció muerto a pocos metros de su casa. La hipótesis oficial fue que a Adams lo apuñalaron cuando salió para solucionar un problema eléctrico, pero sus allegados recordaron esa frase. Ahora su familia espera que la justicia ponga fecha al juicio y que el caso se discuta en los tribunales. Quizás allí, esperan, se pueda descubrir por qué lo mataron.

Adams llegó a Buenos Aires en el año 2000. “En Bolivia, era sargento de Policía. alguien respetado–relata su compañera de toda la vida, Ruth-. Acá en Argentina tuvo que agachar la cabeza y empezar de cero.” Su primer trabajo en Buenos Aires fue con un grupo de comerciantes peruanos conocidos en la jerga como “nocheros” que venden artículos de electrónica en la estación de trenes de Retiro. Durante el día, cargaba al hombro chatarra de las demoliciones que encontraba en el cementerio de Recoleta para reciclar y vender. Además aprendió albañilería, electricidad, cerrajería, y hasta hizo un curso de jardinería. Con todo, apenas le alcanzaba para pagar un alquiler en la villa por 250 pesos y mantener a sus tres hijos mayores.

“Yo me iba caminando con mis hijos hasta Palermo, por la vía del tren, que era el único camino que conocía. Pedí ayuda en un comedor que me derivó a una asistente social. Ellos me dieron algo de comida para mis hijos y frazadas”, cuenta Ruth.

Luego del nacimiento de su cuarta hija –tuvieron 6 en total-, Adams y Ruth compraron por 3 mil pesos una casa que solía ser parte de la antigua estación San Martín. En 2000, las 28 familias que vivían en el barrio eligieron a Ledezma como representante vecinal y, hasta el día de hoy, se lo reconoce como el fundador de la manzana 99 de Villa 31 bis que alberga a más de 1500 personas.

“Un día me viene a ver Adams interesado por el diario Mundo Villa. Enseguida quedó como corresponsal por su capacidad y su formación. En esos días andaba con una cámara de fotos que llevaba a todas partes. Era un periodista nato”. Víctor Ramos es fundador del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) y actualmente preside SOS Discriminación, la Ong responsable de la publicación del primer diario dedicado a las villas en la Ciudad de Buenos Aires. Ramos fue socio y amigo de Ledezma durante la gestación del canal de cable Mundo Villa TV.

Los viajes de Ruth

“Perdón mamita, me voy a recorrer el mundo”. Ruth dejó una carta debajo de la almohada de su cama y salió furtivamente de su casa en la zona del Alto, La Paz. Afuera, la esperaba su hermano, chofer de un camión, con el motor en marcha. Juntos recorrieron gran parte de Latinoamérica: Chile, Perú, Brasil y Venezuela; en una travesía que duró dos años.

A la vuelta recibió una paliza, un abrazo y mil bolivianos para construir su pieza que la empresa de camiones había donado al viajero “con más millas del año”. Tenía 14 años.

Ruth Marlene Torrico Sandoval nació el 8 de marzo de 1972 en Uncía, un pequeño enclave minero al norte de Potosí, Bolivia. A fines de esa década, con la relocalización de los centros mineros a La Paz, se mudó a Ciudad Satélite donde trabajó de camarera para costear sus estudios secundarios.

Una tarde de 1991, regresaba a su casa con una canasta de provisiones. En el camino chocó con alguien y la canasta voló de sus manos. Un joven oficial de tránsito que pasaba por ahí la ayudó a levantar sus cosas. El uniformado era Adams Ledezma. Ese fue el comienzo de un nuevo capítulo en su vida.

Cuando Ruth esperaba a su primera hija, Ledezma fue destinado a Cochabamba como agente de narcóticos. “Le gustaba el peligro y tenía un buen olfato para detectar a las mulas”, asegura Ruth.

Su entusiasmo se torna melancolía por un instante: “Hay veces que la vida te da la espalda –reflexiona apesadumbrada-. En el mismo año perdí a mi hija mayor y a mi abuelo, que era como un padre para mí. Para colmo, Adams se fue con otra mujer. Yo lo amaba. Fue mi primer amor, mi compañero, mi amigo y mi mundo. Esa es la razón por la que decidí estar a su lado”.

Los hechos

4 de septiembre de 2010. Era una madrugada lluviosa. Adams y Ruth regresaron a su casa de la manzana 99 en la Villa 31 bis luego de cenar con amigos. Su hija más pequeña, Catalina, despertó llorando. Ruth durmió con ella en la pieza de arriba y Adams en el comedor, junto a la puerta.

Alrededor de las 05.40 una voz familiar sacó a Ruth del estupor del sueño. Era Luis, un vecino que había trepado hasta la terraza. “Comadre, despierte. Doña Ruth. Tiene que venir. El Adams está ahí afuera tirado en el suelo. ¡Es en serio!” Las piernas de Ruth la arrastraron como en una pesadilla escaleras abajo. Sus manos sonámbulas agarraron un fierro y rompieron el candado de la puerta. Los perros salieron tras ella. Tuvo que dar un rodeo hasta la medianera de atrás de su casa para ver a su esposo tirado en el suelo “con el cuerpo tibio”.
El ex sargento Adams Ledezma era un tipo duro, pero ya no tenía fuerzas. La ambulancia tardó entre una hora y media y tres horas en entrar a la villa. El delegado falleció aquella misma mañana.

12 de abril de 2011. Recibo en el celular dos mensajes de Ruth: “Me vino a amenazar Pichu y me dijo que me va a matar, que no llego al sábado. Estoy asustada por mis hijos. Estoy yendo ante la fiscal de la causa de mi marido. Pichu es el que mató a mi esposo. Está vendiendo su porquería al frente de mi casa. Besos. Te quiero amigo. Te cuento a la noche.”

4 de junio de 2011. Agencia Telam, 20.00. DETUVIERON A UN JOVEN DE 21 AÑOS ACUSADO DE ASESINAR A UN PERIODISTA DE LA VILLA 31 -. El sospechoso fue identificado por la Policía como Christian David Espínola Cristaldo (21), de nacionalidad paraguaya y apodado “El Pichu”, quien quedó detenido esta tarde cuando llegaba a su casa de ese asentamiento de la Capital Federal. Los investigadores recordaron que el joven se había escapado de la villa tras el crimen y desde entonces estaba siendo buscado por los pesquisas, quienes creían que en algún momento iba a regresar al asentamiento, lo cual ocurrió esta tarde cerca de las 16. Fuentes oficiales dijeron que los pesquisas vieron al sospechoso caminar solo por el pasillo de la manzana 14, en dirección a la casa 78, donde reside, y convocaron refuerzos ante la posibilidad de que estuviera armado. Poco después arribaron al lugar efectivos de la División Ferroviaria San Martín de la Policía Federal y de la comisaría 46ta. que lo detuvieron.

Christian Espínola Cristaldo, Pichu, nació el 16 de octubre de 1989 en Paraguay. Los testigos lo señalaron como el asesino de Ledezma. Entre sus antecedentes, figuran dos detenciones en la comisaría San Martín por tráfico de estupefacientes y portación ilegal de arma de fuego. Al momento del crimen la justicia lo buscaba por tráfico.

La investigación posterior al crimen de Ledezma indica que Espínola primero se refugió en Villa Sapito y logró fugarse durante un tiempo a Paraguay. Al ser detenido se negó a declarar y fue enviado en prisión preventiva al penal de Ezeiza.

Si efectivamente se comprueba su culpabilidad en el juicio, resta saber una cosa: ¿por qué lo mató?

El crimen

Bautista vive en el norte del conurbano, es menor de edad y suele tomar el tren hasta Retiro para comprar pasta base en Villa . Su dealer es Pichu.

El domingo 4 de setiembre de 2010, a las 5.20 Bautista se paró frente a la casa 175 de la manzana 99 en la Villa 31 bis. Además de él, en la escena estaba su compañero Juan y dos mujeres que también iban a comprar paco. Bautista vio venir a Adams y, por su modo de hablar, creyó que estaba borracho. “¿Qué van a comprar?”, preguntó el delegado. Nadie respondió. “Bueno, entonces váyanse de acá”, dijo Adams.

Juan, el compañero de Bautista, dio su propia versión que consta en fojas 117 y 118 del expediente en la causa. “Las dos mujeres se acercan hacia el dicente, observando que Pichu se queda en el lugar y Ledezma tiende a irse del lugar hacia su domicilio, pero a la altura de la cancha regresa hasta donde se encontraba quien depone. También se acerca Pichu. En el lugar estaban todos juntos y Ledezma pregunta dónde podrían comprar vino para tomar. Es allí que Pichu se lo lleva a Ledezma para la esquina haciéndole señas de dónde podrían comprar. Ledezma y Pichu se alejan del lugar (…) Quien depone observa y ve cuando Pichu le clava un cuchillo a la altura de la panza.” En ese momento, tres mujeres que estaban reunidas a unos 30 metros para ir al mercado vieron a Ledezma correr en dirección a ellas y desplomarse en el suelo.

Pichu huyó en dirección contraria llevando consigo el arma homicida: un cuchillo tipo estilete con una hoja “de 15 a 18 centímetros de largo”, según en el expediente. La autopsia reveló que Adams recibió un puntazo en el cuello y varios más en el abdomen que desencadenaron una hemorragia interna y externa. En fojas 117 y 118, continúa el relato de Juan que asegura que Ledezma y Pichu “se conocían ambos y siempre tenían discordia, dado que Ledezma lo había echado a Pichu del lugar.”

Las dudas

¿Ledezma los echó del lugar para inmediatamente después invitarlos a tomar un vino? ¿Él no sabía donde comprarlo? Si como dicen, se trató de una reyerta callejera, ¿cómo se explica que no haya mediado discusión ni agresión alguna?

Algo que generó suspicacias fue el arrebato del teléfono celular de Ledezma de la mochila de un policía cuando se dirigía a una dependencia judicial. “No se necesita el aparato para determinar si hubo una llamada previa porque la compañía telefónica tiene los registros de punto a punto”, opina Víctor Ramos de SOS Discriminación.

“El tema de la llamada no está esclarecido ni creo que se vaya a esclarecer –admite el abogado que representa a la familia Ledezma, Roberto Brallard, en relación a la posible existencia de un ‘entregador’-. La causa fue llevada a juicio oral. El juez consideró que la investigación está agotada.”

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