Arde la Patagonia: en 2021 el ecocidio no se detiene

Los incendios forestales intencionales en siete localidades de la Patagonia arrasaron más de 300 viviendas, dejaron heridxs, evacuadxs y 15 personas desaparecidas. Las más perjudicadas son las comunidades de pueblos originarios.

Arde la Patagonia: en 2021 el ecocidio no se detiene

Por Natalia Arenas
10/03/2021

Foto: Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir

“Es insoportable el humo. Todo oscuro. Se cortó la luz. Es desesperante. Estoy sin internet”

“Bolsón, El Hoyo, Golondrina, Maitén. Está ardiendo todo”.

“Siendo las 2:14 está lloviendo. Nos relajamos pero sigue el viento. Apenas aclare, mi hermano saldrá a ver si quedan animales vivos. Les agradezco infinitamente cada mensaje de apoyo. Se sintió la fuerza que mandaron. Rume mañum”.

Los mensajes llegan desde el Lof Cañio Pangui Wingkul, Cushamen, al norte de la provincia de Chubut. Los recibe una periodista en la Ciudad de Buenos Aires y se encarga de difundirlos en todos los grupos que puede. La que escribe es la werken (vocera) mapuche Marilyn Cañio, quien también forma parte del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir.

El año pasado los incendios forestales intencionales destruyeron un millón de hectáreas en todo el país. Sólo en la región del Delta del Paraná (Cuenca del Plata) se consumieron 300 mil. 

A fines de enero de este año, un incendio forestal afectó por 40 días a El Bolsón, en Río Negro. Este domingo los focos se reavivaron en la Patagonia: específicamente en las provincias de Río Negro y Chubut. 

Para el martes por la tarde las llamas alcanzaron, en pocas horas, a siete localidades de la llamada Comarca Andina: Las Golondrinas, El Hoyo, Epuyen, Cholila, El Maitén, Cerro Radal y El Bolsón. A 70 kilómetros de El Maitén, Marilyn enviaba mensajes pidiendo ayuda y difusión. 

“Hasta ayer martes 9 se habían quemado 7.500 hectáreas. Ya durante enero y febrero se habían quemado más de 40 mil. El fuego comienza a amenazar las zonas urbanas llegando a viviendas. Y ha provocado, además de daños materiales, personas heridas”, informaron desde la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones. 

“Todos los focos los activan intencionalmente y en puntos estratégicos. No se puede creer cómo nos dejan abandonados. Todavía estamos buscando familiares”, dice a Cosecha Roja Maia, de la organización Defensa del bosque El Bolsón. 

Desde el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir difundieron un comunicado que más que comunicar implora ayuda: “En el lugar trabajan 40 brigadistas de manera terrestre pero hacen falta más recursos con urgencia. Las autoridades dicen que la población no tiene que preocuparse, que el fuego no llegará a zonas urbanas, como si la urbanidad fuera lo único a proteger mientras son nuestros territorios ancestrales los que continúan asesinando”. 


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El fuego barrió con todo: viviendas, animales y forestación. Según los números oficiales, hasta el momento hay 15 personas desaparecidas y más de 300 viviendas afectadas.

Este miércoles al mediodía, antes de viajar a El Bolsón, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, dio una conferencia de prensa. Anticipó que presentará una denuncia penal para que la Justicia investigue lo sucedido e identifique y castigue a los responsables de los incendios. “Hubo una intencionalidad expresa y sabiendo bien lo que hacían”, dijo el ministro. “Estamos en un contexto de cambio climático donde en la región alcanzan picos históricos de acumulacion de material combustible. Por lo tanto, sumado a las temperaturas, al viento de ayer, las condiciones son propicias para la expansión de ese fuego”, agregó.

Desde el Ministerio pusieron a disposición un avión Hércules que reclutó unos 40 brigadistas en varios puntos del país, para sumar a lxs 60 que ya están trabajando en la zona. En el lugar trabajan además tres aviones y dos helicópteros. Cabandié se justificó: “Si hay un fuego simultáneo y se da en siete localidades al unísono, no alcanzan los recursos para combatirlo”. 

La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) publicó hoy un comunicado en el que denunció el desfinanciamiento del Sistema Nacional de Manejo del Fuego. “Cuenta tan solo con el 0,003% del presupuesto del año 2021, monto que cayó desde el 0,01% en 2017”, detallaron. Y destacaron que “entre 2017 y 2019, el 20% de los fondos no se ejecutaron, mientras que en 2020 no se ejecutó el 37% del presupuesto”. 

Ecocidio y terricidio

La magnitud que vienen teniendo los incendios forestales y sus consecuencias ambientales pusieron en agenda el año pasado un concepto que muchxs nunca habían escuchado: ecocidio. 

En los hashtags, en los comunicados de las organizaciones ambientalistas y en sus banderas el término es ineludible. 

¿Pero cuándo y dónde surgió el concepto? Julián Monkes, licenciado en Ciencias Ambientales y docente de la UBA, cuenta que data de principios de los ‘70 en Estados Unidos en un contexto de Guerra Fría y Guerra de Vietnam.  “Los primeros movimientos ambientalistas masivos surgen en el seno de los movimientos antibélicos. Claro que existían personas y referentes del ambientalismo, pero lo masivo se remonta a las marchas por la paz”, dice. 

¿Qué tiene que ver el medio ambiente con la guerra? “Surge la idea de que las guerras o las armas de destrucción masiva pueden generar devastaciones en los ecosistemas. Y ahí empieza a usarse el término ecocidio como un crimen: el de destruir el sostén del sistema de vida del planeta”. 

Muchas comunidades originarias, eligen hablar de terricidio. ¿Cuál es la diferencia? “Las comunidades lo resignifican porque usar el concepto de territorio es muy distinto a usar el de ecosistema”, aclara Monkes. Mientras el ecocidio es mucho más biofisico, el terricidio hace referencia a la destrucción de los territorios. “El territorio es eso: la construcción de un lugar en términos de donde una comunidad echa sus raíces. La destrucción no es sólo biofísica, sino que también se destruye culturalmente. Eso es el terricidio”. 

Natalia Arenas

Natalia Arenas

Licenciada en Periodismo de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Diplomada de la Universidad de Buenos Aires en Géneros y Movimientos Feministas. Redactora en Cosecha Roja. Colaboradora en distintos medios. En 2018 ganó el Premio Lola Mora en la categoría prensa digital por su trabajo en Cosecha Roja.
Natalia Arenas