Argentina: Denuncian irregularidades y encubrimiento en caso de futbolista asesinado

Cosecha Roja.-

El mismo día en que el jugador de fútbol Lautaro Bugatto falleció por los disparos de un policía, Hugo Matzkin, jefe de la Policía Bonaerense, fue a la casa de Alicia Beatriz Giardina y le dijo que la investigación se desarrollaría de forma transparente, que no caería en “trampas corporativas” y que habría justicia. Este 4 de junio, fecha en que el futbolista hubiera cumplido 21 años, la familia Bugatto denunció ante la opinión pública que miembros de la Comisaría Segunda de Almirante Brown han incurrido en varias irregularidades para ocultar la responsabilidad que le cabe a la institución policial en el caso.

En una conferencia en el Congreso Nacional, el abogado Lucio De La Rosa explicó que un testigo clave de la investigación asistió a la comisaría para contar todo lo que había visto esa madrugada del 6 de mayo: “Allí estaba el fiscal del caso, pero los policías no le hicieron saber de la presencia del testigo. En cambio, lo recibieron en otra sala y allí le preguntaron de todo lo que había visto. Luego, ocultaron el testimonio”, contó De La Rosa, que estuvo acompañado por el diputado Leonardo Grosso.

Los familiares de Lautaro se enteraron de la existencia de ese testigo porque, según contó el abogado, él fue a visitar a los Bugatto para ofrecer sus condolencias por la muerte del futbolista. El testimonio es relevante porque cuenta que el agente David Benítez, a bordo de un Renault 12, fue el único que disparó en esa calle de Burzaco, y que los jóvenes que intentaron robarle una moto a la hija del policía no tenían armas de fuego.

Una vez que la familia de Lautaro supo de la existencia del testigo, le reclamó al fiscal que incluyera el testimonio en la causa. Según lo dijo Alicia Beatriz Giardina, esos dos agentes que tomaron declaración al testigo fueron después a visitarla a su casa. La familia se sintió intimidada por la visita, porque los policías preguntaron si habían visto “algo extraño” y les advirtieron que “tuvieran cuidado”.

Otras irregularidades denunciadas por la familia Bugatto tienen que ver con la preservación de la escena del crimen. “Pocos minutos después del homicidio, los agentes permitieron que circularan autos en el área, lo que provocó pérdida de elementos probatorios”, explicó De La Rosa, refiriéndose a casquillos de bala, rastros de neumáticos, medidas de distancias, etc.

Esto se complementó con que el Renault 12 en el que se desplazaba Benítez fue entregado a la familia del sospechoso de forma irregular. “El auto estuvo en poder de su concubina en las 24 horas siguientes al hecho. No sabemos qué pasó con ese auto, qué le pudieron hacer. Para fortuna de la investigación, tres peritos alcanzaron a tomar constancia de que el auto no tenía impactos de bala, lo que niega que hubiera un enfrentamiento armado cuando el policía disparó”, agregó el abogado.

Según Horario Verbitski, presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el caso de Lautaro Bugatto es especial dentro de la violencia institucional porque involucra a un joven de clase media cuya familia puede defenderlo, aunque no se repare su muerte. “Por eso, a diferencia de muchos casos de abuso policial -en que las víctimas son jóvenes de barrios pobres, sin anclajes territoriales o políticos-, no intentaron culpabilizarlo ni defendieron la actuación del agente. Apelaron, en cambio, al aislamiento del funcionario imputado, enfatizando su responsabilidad individual, sin reconocer el carácter reiterado, estructural y cotidiano de las prácticas violentas de la Bonaerense”, expresó. Las irregularidades identificadas en el caso Bugatto, continuó Verbitski, “forman parte del repertorio típico de las maniobras que la Bonaerense despliega para el encubrimiento de crímenes en los que hay participación policial”, que son más de 300 los casos conocidos por el CELS.

El miércoles 6 de junio, cuando se cumple un mes del asesinato, familiares y amigos de Lautaro Bugatto, así como miembros de la Campaña Nacional Contra la Violencia Institucional “Ni un pibe menos”, marcharán frente a los tribunales de Lomas de Zamora para exigir justicia en este y en todos los casos similares.

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