Los restos hallados en Salta no son de la maestra asesinada por dos monjas

argañaraz

Cosecha Roja.-

“La Policía Científica nos informó que los restos encontrados en La Candelaria no son de una persona”, dijo Liliana, la hermana de Ángela Beatriz Argañaraz, la maestra tucumana desaparecida hace más de seis años. El viernes, en Salta, la policía encontró una bolsa con restos óseos que se creia que podían ser de Argañaraz. Ahora, las expectativas están puestas en el hallazgo de un cráneo en el paraje San Esteban, también en la provincia de Salta.

En 2009, en San Miguel de Tucumán, las monjas Susana Acosta y Nélida Fernández fueron condenadas a 20 años de prisión por el asesinato de Betty Argañaraz. El cuerpo de la maestra nunca apareció. En la sentencia, los jueces dijeron que las religiosas, también docentes, mataron a Argañaraz en julio de 2006 por celos laborales.

El viernes, con la autorización de un juez de Metán, la policía tucumana comenzó las excavaciones en un campo a tres kilómetros de La Candelaria, en Salta. Durante tres días, los investigadores caminaron disfrazados de cazadores. El lunes al mediodía, en una acequia de riego que corre paralela a la ruta provincial 35, encontraron una bolsa sellada en la que había un fémur y una tibia.

El lugar había sido señalado por vecinos de la zona. Ahí, hace más de seis años, un casero de una finca cercana encontró una bolsa con huesos mientras limpiaba el canal de riego. El rumor corrió de boca en boca y los lugareños empezaron a dejar velas y ofrendas. El lugar “se había transformado el lugar en una sede de oración, produciéndose una serie de milagros”, explicó el jefe de policía de Tucumán, Jorge Herminio Racedo.

Los huesos fueron trasladados a Tucumán. Los estudios demostraron que no se trataban de restos humanos.

En 2009 las monjas Susana Acosta y Nélida Fernández fueron condenadas a 20 años por el homicidio de Argañaraz. En el departamento en el que vivían las mujeres -que eran pareja- se encontraron restos de sangre de la maestra. Según determinaron los juces, la mataron a golpes porque había sido nombrada como directora en el colegio en el que trabajaban las monjas.

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