Argentina: las cuatro mujeres que asesinaron a un violador

Carlos Guajardo – Clarin.com.-

Beatriz Navarro tuvo dos condenas, una de las cuales cumplió en la Alcaidía de Trelew. Silvia Ardetti fue declarada rebelde en un proceso anterior, al igual que Brenda García, quien tiene dos causas en procesos vinculadas a hechos violentos. En una de ellas se la acusó de lesiones y amenazas. Y además está imputada, junto a Paola Suazo, en una causa por un incendio intencional de una casa de un vecino del barrio donde vive por una supuesta deuda por venta de droga.

Las cuatro son madres y Brenda García, que es hija de Ardetti, está embarazada de cinco meses. Ardetti y Navarro son cuñadas. Todas viven en el barrio San Miguel de la ciudad chubutense de Puerto Madryn. Allí convive gente humilde y trabajadora con personajes ligados al submundo delictivo de la ciudad.

El lunes 6 de febrero a la noche, las cuatro mujeres llegaron en dos motos a una vivienda del barrio San Miguel. Entraron por la fuerza y asesinaron salvajemente al joven Isaías Hermosilla, de 18 años, quien se encontraba allí con su novia, la pareja dueña de casa y un pequeño hijo de éstos.

Le pegaron tres tiros cerca de los pulmones con un revólver calibre 22. Además , lo apuñalaron en el pecho y le dieron varios golpes en la cabeza con una maza . Lo acusaban de una supuesta violación al hijo de Navarro, que tiene 8 años.

El hecho habría ocurrido el mismo lunes a la mañana. Beatriz Navarro lo denunció en la Comisaría de la Mujer. Le dijeron que volviera al otro día. Y fue en ese momento en el que anticipó el asesinato : “Voy a volver, pero con el cadáver del que violó a mi hijo. Lo voy a tirar en la comisaría. Yo salgo, lo mato y vuelvo con el cadáver a la comisaría”, dijo la mujer, según ella misma lo declaró en sede policial. Y cumplió.

A tres de ellas las une un parentesco y Suazo vive en la misma cuadra. Pero, además, han sido “socias” en diferentes delitos, por los cuales fueron juzgadas. Tienen antecedentes frondosos y son temidas en el barrio.

Por eso, muchos vecinos que fueron testigos del crimen tienen miedo de declarar. Con Hermosilla, la relación tendría que ver también con negocios turbios.

La víctima tenía antecedentes por robo y hechos de violencia en la vía pública . También, según la Policía, vendía droga en algunos boliches de Madryn los fines de semana.

Hermosilla habría tenido una deuda con Navarro y ambos habían discutido la semana anterior en la casa de la mujer.

El ajuste de cuentas por la deuda es otra de las hipótesis que se manejan en las investigación.

Cuando se realizó la audiencia de detención que prevé el Código Procesal Penal de Chubut, la sala de audiencias de los Tribunales de Madryn estaba repleta de familiares de las mujeres. Estaban también sus pequeños hijos. Pero no hubo incidentes. El juez de la causa determinó la prisión preventiva para las cuatro por un mes y fijó tres meses para las investigaciones. Están acusadas de homicidio agravado, un delito que tiene una pena máxima de reclusión perpetua.

Desde un primer momento, Beatriz Navarro quiso despegar del asesinato a las demás mujeres. Enseguida subió una carta a una red social en la que se hacía única responsable. Se entregó a la Policía sin ninguna resistencia. Las autoridades encontraron el cuchillo y la maza con la cual las mujeres mataron al muchacho. Pero, pese a que se realizaron varios allanamientos, el revólver calibre 22 sigue sin aparecer.

Lo que sorprende a las autoridades es la sangre fría con la que actuaron las mujeres . “Entre que llegaron, dejaron las motos, entraron a la casa empujando a un joven que intentó pararlas y asesinaron a Hermosilla, no pasaron más de 10 minutos”, contaron fuentes policiales a Clarín . El crimen ocurrió cuando él estaba sentado mirando TV en un sofá del living.

Ellas iban resueltas a consumar su ajuste de cuentas “a ciegas” . “Ni sabían con qué se iban a encontrar. Sólo tenían el dato de que Hermosilla estaba en esa casa”, agregaron las fuentes. “ Yo lo fui a matar señor, no fui a hablar, no tengo nada que hablar con un tipo que viola a mi hijo, fui decidida a matarlo ”, declaró Navarro.

La Justicia no brindó detalles para proteger al menor, pero hasta ahora no hay datos fehacientes respecto de si se comprobó o no la violación. “Estamos trabajando en eso, pero no queremos hacer público ningún resultado porque se trata de un chico de 8 años”. El resultado de la pericia médica será determinante incluso para confirmar por qué hubo tanta saña.

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