Argentina: protestas por el asesinato de dos comerciantes en Cañuelas

Update: Fernando Marconi, el principal sospechoso por el doble crimen de los hermanos Marcelo y Leonardo Massa en Cañuelas, se entregó, esta tarde, ante el juez Guillermo Atencio en la ciudad de La Plata.

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Los aplausos que pedían la presencia de la intendenta de Cañuelas interrumpían las charlas entre vecinos, las voces mezcladas de protesta e indignación por un doble homicidio que no demoró en convocarlos a unos 300 vecinos frente a la Municipalidad. Un hombre armado asesinó el domingo por la noche a dos hermanos. El crimen fue a cinco cuadras de la Policía local y en la avenida principal de Cañuelas, al sur del conurbano bonaerense.

Leonardo y Marcelo Massa eran hermanos y comerciantes. Llevaban más de veinte años en la venta de ramos generales: eran dueños de varios comercios, entre ellos el supermercado “Doña Rosa”, en la avenida Libertad entre Olavarría e Yrigoyen. El domingo a las 19:30, los habitantes se enteraron de la noticia de a poco. Unos empezaron a llegar al hospital. Otros se mantuvieron de pie frente a las oficinas de la Municipalidad. Fue un velatorio espontáneo, que hoy se convirtió en reclamo de mayor seguridad.

Marcelo fue ejecutado de un disparo en la nuca y murió poco después en el hospital local. Leonardo recibió tres tiros en el tórax y falleció antes de ser trasladado. La hipótesis divulgada por los familiares tiene que ver con un robo del que fue víctima Marcelo en el 2004. Un hombre lo baleó y por ello había perdido un riñón. Marcelo denunció el hecho y también al agresor, que fue detenido y estuvo preso hasta hace pocos días. El ladrón, llamado Fernando Marconi, juró vengarse. Según dicen quienes presenciaron el homicidio, Marcelo alcanzó a reconocerlo y luego falleció.

Cañuelas es un pueblo tranquilo, ubicado a setenta kilómetros de Buenos Aires. Su importancia es que allí comienzan algunas rutas principales: la Nacional N.º 3 va y viene, por un solo carril, hasta la Tierra del Fuego. También hay turistas que en los fines de semana llegan al pueblo a comer en las parrillas y mirar exhibiciones de caballos finos. De lunes a viernes, no pasa nada especial: los comercios están abiertos excepto durante la siesta, los niños y jóvenes van a la escuela en bicicleta y los campesinos viajan entre la estancia y el pueblo para transportar derivados lácteos. No falta quien diga que en ese pueblo de la provincia más poblada del país nació el dulce de leche.

Hace veinte días, un grupo más pequeño que el de hoy hizo una manifestación similar porque habían asaltado con armas un comercio del centro. Hoy, en plena protesta de los habitantes de Cañuelas, las calles céntricas se mantuvieron vacías. Muchos locales colgaron en la puerta letreros de cierre: “Acompañamos a la familia Massa”, “En duelo”, “No atendemos por inseguridad”.

La avenida Libertad congregaba a la gente en el cruce con la calle Del Carmen. Cámaras de televisión, micrófonos de radio y periodistas se movían por entre la multitud buscando testimonios de lo que estaba sucediendo: “Queremos más seguridad, repudiamos los asesinatos y los robos en comercios y viviendas, y pedimos vigilancia”,dijeron dos, tres personas, grupos de conocidos que discutían una y otra vez el motivo de esa “toma pacífica”.

—A ellos no los mataron como consecuencia de la inseguridad —dijo un periodista.
—Nosotros venimos denunciando que aquí están robando, que estamos poniendo rejas para defendernos, y por eso no aceptamos que nos digan que no es inseguridad que alguien te mate en tu propio supermercado —contestó, con molestia, un hombre mayor.

Con ese debate tácito de si la muerte de los hermanos Massa constituye o no un hecho de inseguridad, la gente de Cañuelas mantuvo firme el reclamo de una mayor vigilancia. Algunos piden controles en las entradas del pueblo, “porque los asaltantes, los asesinos no viven aquí, si no, los conoceríamos y ya los habríamos denunciado”, según uno de los manifestantes.

Por la mañana, los vecinos más airados entraron a la planta baja de la municipalidad. Le reclamaban seguridad también a la intendenta. El ministro de Seguridad Ricardo Casal salió a defenderla en los medios : “Ella no es la responsable de la seguridad en la provincia y mucho menos en Cañuelas. La responsabilidad es nuestra, por eso estoy aquí con todo mi equipo para trabajar y esclarecer el hecho”. El funcionario también explicó que ya habían hecho ocho allanamientos y que trabajaban en la hipótesis de la venganza de un ex preso.

“La justicia opera a medias, porque dice encerrar a un delincuente pero te deja desprotegido; él no se iba a quedar toda la vida en la cárcel y si lo había amenazado, iba a venir por él”, gritó Martín, vecino del centro. “En el último mes se triplicaron los hechos de inseguridad. Puede que esto no sea lo mismo, pero se trata de la muerte de dos comerciantes del pueblo, podrían ser cualquiera de nosotros, y es triste que tengamos que venir hasta acá, a buscar a la intendenta, para pedirle que por favor haga algo, que no se quede, como hasta ahora, de brazos cruzados”, dijo Verónica, de 36 años.

Cada tanto, las voces frente a la Municipalidad se callaban para dar paso a los aplausos. Pedían que saliera la intendenta Marisa Fassi. Antes de las 16, Hugo Matzkin, jefe de la Policía Bonaerense, salió a dar la cara. Dijo que se había demorado en aparecer públicamente porque esperaban la llegada de un parlante. “Estamos trabajando. La mesa que se ha formado en Cañuelas tiene dos sentidos: esclarecer el hecho y atender todas las necesidades de seguridad”, fue lo único que pudo decir, porque los manifestantes lo callaron con gritos de protesta. “No nos sirve que digan que están trabajando, queremos es ver resultados, acciones, que salga la intendenta a demostrar sus ovarios y nos cuente si ya tienen al homicida, si ya tienen un plan para detener la inseguridad”, dijo Sol, antes de seguir abucheando al uniformado.

Consultado por Cosecha Roja, Gustavo Sacco, presidente de la Cámara de Comerciantes de Cañuelas, explicó que desde esa institución se venían registrando un incremento de hechos violentos en ocasión de robo y que desde hace meses que pretendían hablar con la intendenta sobre el tema pero “siempre nos ninguneó”.

“No fuimos escuchados por el municipio. Nos juntamos con los comisarios, el fiscal de la zona, y diferentes instituciones para hablar sobre esta problemática pero la intendenta sólo envió a una emisaria. No hay una política concreta para resolver este tema que nosotros ya veníamos denunciando”, advirtió Sacco.

Después de la intervención de Matzkin, la multitud no se disipó sino que pidió con ánimo más exaltado la presencia de la intendenta Fassi. Luego, Ariel Morlini, Jefe de la Departamental de San Vicente, tomó el micrófono: “Estamos consternados por este hecho. Les prometemos que estamos trabajando para el esclarecimiento. También queremos comunicarles que hay una mesa de trabajo abierta para atender a todos los reclamos”.

Hubo de nuevo gritos en contra y voces de protesta. Continuaban pidiendo la llegada de la intendenta. En voz baja se comentaba que tenía miedo de salir. Hacia las 17:30, la oficialidad concluyó su intervención.

Los trescientos habitantes que continúan firmes en la manifestación, después de una leve granizada y de relevarse entre ellos, se mantienen ocupando la avenida pero de espaldas a las oficinas públicas. Dicen que permanecerán allí hasta la noche y no cesarán en su reclamo. Ahora, piden también la renuncia de Marisa Fassi. Para las 20, están convocando una marcha por las calles del centro de Cañuelas.

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