Carandirú: la película

carandiru peliculaLa masacre de Carandirú puede haber ocurrido hace 21 años, pero el tiempo no la hace pasado. Antes de ser demolida la prisión, se filmó una película, dirigida por el argentino nacionalizado brasileño Héctor Babenco. En ella, van apareciendo varios personajes que le cuentan sus historias al médico que los atiende. Un hombre con dos mujeres –una rubia, otra negra-, una travesti y un recluso enamorados, un transa que se persigue y quema a su hermano en la celda, dos ladrones que eran socios y uno cuida al otro que tiene tuberculosis, un adicto al crack que ofrece prostituir a su hermana para pagar su deuda. A ellos, y a siete mil más, el médico escuchará. La que fue la cárcel más poblada de Latinamérica se refleja en estas historias no tan mínimas.

En la primera escena, Black Nigger, el “juez” en todas las peleas, el que dice a quién matar, a quién esperar que pague, a quién culpar, intenta resolver un conflicto. Para defenderse, las partes gritan. Se culpan unos a otros. El hombre pide que le devuelvan una cuchilla de cocina que se robaron, porque si no –amenaza- morirá un preso por día. Se da vuelta y cuenta hasta tres. Se escucha el sonido de algo metálico que golpea contra el piso.

La pelea se termina y presentan al médico. Lo que siga, durante toda la película, será escuchar a los reclusos a través de los ojos y oídos de ese personaje. El libro en el que está basada la historia es “Estaçao Carandiru” -“Estación Carandiru”- del Dr. Drazio Varella, que trabajó durante 14 años en una cárcel con 900 reclusos.

Carandirú ya no existe como espacio, aunque sí como símbolo. Según dijeron especialistas a la BBC Brasil, la masacre fue un hecho decisivo para la creación del Primer comando de la Capital (PCC).  El 31 de agosto de 1993, ocho presos crearon la organización en la Casa de custodia de Taubeté, a 130km de Sao Paulo. Sus objetivos son claros: combatir la opresión, los malos tratos dentro del sistema penitenciario paulista, vengar la muerte de los 111 presos de Carandirú y evitar nuevas masacres.

 

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