Cómo cayó en Buenos Aires “Mi Sangre”, el narco colombiano más buscado del mundo

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Cosecha Roja

El narco más buscado del mundo, apodado Mi Sangre, fue apresado en el restaurante Fetuccini Mario, de Pilar,  en conurbano bonaerense. El hombre de 41 años y acento extranjero, cenaba junto a un conocido. A diferencia de lo que al principio dijo la prensa, no iba acompañado de guardaespaldas. Henry de Jesús López Londoño era, hasta anoche, uno de los narcotraficantes más buscados del mundo. Está señalado de liderar la organización criminal “Los Urabeños”, que trafica con armas y drogas en distintas zonas de Colombia.La Interpol y la DEA lo seguían desde hace meses. Con prontuario de paramilitar y cercano a otros jefes capturados o asesinados, evadía la justicia de su país viajando constantemente entre Argentina, Uruguay y Venezuela. Se hacía pasar por empresario y tenía seis departamentos en distintos barrios de Buenos Aires. Ayer, un equipo satelital instalado en su auto lo delató.

No llevaba documentos de identidad encima. En el restaurante, los policías lo reconocieron por la foto del pedido de captura internacional, aunque ya no tenía la cabeza rapada. Alias “Mi Sangre” o “Carlos Mario”, de jeans raídos y zapatos negros bien lustrados, mide menos de 1.70 y no tiene apariencia amenazante. “Lo sacaron por la pinta. Es como un repartidor de pizza”, dijo uno de los policías que hoy participó en el operativo para trasladarlo entre el barrio Monserrat y los tribunales de Comodoro Py.

A las 11 de hoy, un helicóptero de la PFA sobrevoló la avenida Belgrano. El tráfico estaba cortado. Junto al edificio Nuestra Señora de Luján, donde queda la Superintendencia de Drogas Peligrosas, solo hubo autos oficiales, móviles de televisión y transeúntes curiosos. Una decena de patrullas motorizadas escoltaron al “narco más buscado del mundo” -como lo llamó Nilda Garré, ministra de Seguridad- en el viaje hacia el barrio Retiro, a bordo del móvil policial Nº 1974. “Ni yo había visto tantos policías juntos. Es que este tipo es peligroso, tiene un prontuario largo y está conectado con el narco mexicano”, dijo un agente vestido de civil.

El jefe de “Los Urabeños” había ingresado a Argentina en diciembre del 2011. Llegó desde Venezuela y fingía ser empresario de ese país. Primero estuvo en Nordelta, pero a mediados de este año, las autoridades colombianas conocieron que estaba en Pilar. Decían que iba mucho al country Las Praderas de esa localidad del norte bonaerense, pero sabían que no vivía allí. Su esposa, Janeth Valencia, y sus dos hijos están ahora en Colombia.

El 22 de mayo, el hombre que era su mano derecha fue capturado en Medellín; se trata de Edison Gómez Molina, alias “El Contador”, responsable de la contabilidad personal de López Londoño y de la organización criminal “Los Urabeños”. Fuentes de la investigación señalaron hoy que los datos para encontrar a “Mi Sangre” provinieron de Colombia. “Vino gente de allá, estuvieron trabajando con Interpol, y así lograron ubicarlo”, dijeron. En Argentina, el operativo fue liderado por la Dirección General de Operaciones dela Secretaría de Inteligencia.

Sergio Berni, secretario de Seguridad, dijo en conferencia de prensa que la detención se dio en un marco de colaboración con otros países y de lucha contra el narcotráfico.

En el restaurante donde lo hallaron, “Mi Sangre” no opuso resistencia. Él y su acompañante, un hombre de similar edad que lo seguía a todas partes, fueron trasladados a la alcaidía de la Superintendencia de Drogas Peligrosas, en Belgrano 1612 de la Capital Federal. Ambos pasaron la noche en medio de interrogatorios preliminares. Hoy, el principal detenido comparecerá ante el Juez Federal Nº 2, Sebastián Ramos. Mañana será trasladado a la cárcel federal de seguridad máxima de Ezeiza. Su compañero continúa demorado, sin pedido de captura. El auto del narco, secuestrado tras la captura, es un KIA Cerato, de color plata y vidrios polarizados, con patente JBB-452.

Fuentes de la Policía Federal dijeron a Cosecha Roja que lo que sigue para López Londoño es el proceso de extradición, aunque aún no está claro si será llevado a Estados Unidos o a Colombia, pues el pedido de captura vino de la DEA, pero la alerta de la búsqueda se originó en las autoridades colombianas. Está implicado por los delitos de concierto para delinquir agravado; fabricación, porte y tráfico de armas de fuego y municiones; y utilización ilegal de equipos de radio.

El general José Roberto León Riaño, jefe de la Policía de Colombia, explicó que hace pocas semanas habían tratado de capturar a López Londoño, pero que había escapado de Argentina hacia Paraguay. Desde hace dos años residía en Buenos Aires, aunque entraba y salía del país constantemente: viajaba de Bogotá y Medellín hacia Caracas o Quito, y de allí a Montevideo, para cruzar el Río de la Plata. Tenía pasaportes de al menos cinco países suramericanos.

Cachorro de narco

En 1992 la tasa de homicidios de Medellín era la más alta del mundo: 450 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Ese año, Henry de Jesús López Londoño, nacido en el barrio Boston, se vinculó ala Oficina de Envigado -sucesora del cartel de Pablo Escobar- como soldado raso: fue escolta, les hizo favores personales a los jefes, mató por encargo, compró armas cortas y largas, y controló pequeñas plazas de vicio. Era un entrenamiento para su futuro desempeño.

De hombre sin importancia dentro dela Oficina de Envigado, alias “Mi Sangre” pasó a ser un narco de reputación internacional gracias a la caída de muchos de sus jefes y a sus alianzas con los paramilitares de Córdoba y Urabá. En 1999, cuando lo llamaban “Miguel” y “Carlos Mario”, fue jefe del bloque “Capital” de las autodefensas, que sembró terror en el sur de Bogotá por el control de las pandillas y las plazas de microtráfico.

A principios de la década del 2000, López Londoño conformó, junto a Miguel Arroyave, el bloque Centauros en el Meta. Se desmovilizó junto a sus hombres en el proceso de diálogo entre el gobierno de Álvaro Uribe y los paramilitares, pero volvió a la ilegalidad cuando se tomó la decisión de que los jefes de las autodefensas fueran a las cárceles.

Según información del Departamento Antidrogas de Estados Unidos, López Londoño se acercó a Daniel Rendón, alias “Don Mario”, y a Dúmar Guerrero, alias “Carecuchillo”, con quienes se inició en las grandes ligas del narcotráfico. Ya en el negocio, se alió con los hermanos Úsuga, jefes de “Los Urabeños”, quienes le heredaron el mando de la organización cuando uno de ellos fue muerto en un operativo policial y el otro fue extraditado a Estados Unidos.

 

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