Cómo fue la investigación sobre las monjas torturadas en Nogoyá

nogoyaEl viernes el periodista Daniel Enz fue a declarar a tribunales. No es la primera vez que lo hace: sus investigaciones periodísticas se convierten en causas judiciales. Esta vez se trató de los maltratos y abusos a los que son sometidas las monjas del Convento de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá. Después de dos años de trabajo, la revista Análisis reconstruyó el funcionamiento del convento, la vida de las mujeres y los castigos que sufrían. “Estamos aportando pruebas y testimonios que corroboran lo que denunciamos para que el hecho no quede impune”, contó a Cosecha Roja.

“La justicia está investigando los movimientos del convento por el delito de torturas y privación ilegítima de la libertad. Lo primero, por los castigos en el convento y lo segundo, por no permitirles a las monjitas la posibilidad de abandonar la congregación, tras los pedidos que formulaban”, contó Enz a Cosecha Roja. La causa se abrió el jueves luego de la publicación de la revista.

Cuando una monja se une a un monasterio, su voto de silencio es optativo: en el Convento de Nogoyá las obligaban a cumplirlo. Si un familiar iba de visita, siempre había alguien escuchando las conversaciones para que no hablaran de temas “vulgares”. Si las escuchaban, las castigaban. Lo mismo pasaba con las cartas: leían las que recibían y las que enviaban. Una de las formas de castigo era llevar una mordaza en la boca por 24 horas. Otra, tener un cilicio en las piernas durante una semana.

La enumeración de castigos fue un trabajo de dos años: buscaron información, recopilaron testimonios y el jueves publicaron una nota sobre las torturas que sufren las monjas del Carmelo de la ciudad de Nogoyá, a 100 kilómetros de Paraná, Entre Ríos. En seis páginas, las propias víctimas denuncian la tortura.

La investigación comenzó por una denuncia que llegó al medio de Enz. “Familiares de ex monjas del Carmelo de Nogoyá hicieron contacto con nosotros y nos pidieron que nos pusiéramos a investigar los excesos o torturas que se cometían allí”. Con testimonios de ex monjas, familiares, psicólogos y otros referentes de la salud el equipo periodístico reconstruyó la vida en el convento.

El convento de Nogoyá es un desprendimiento de un monasterio ubicado en Concordia y fue fundado por hermanas que vivían en el lugar. Una de las monjas más reconocidas fue María Elena Teresa De la Serna, que era la hermana de Celia De la Serna, la mamá de Ernesto Che Guevara. Pero ella usaba otro nombre: María de los Ángeles. De eso estaba prohibido hablar.

“Fue difícil convencer a las hermanas de contarnos las historias. Primero, por el daño psicológico que tenían, se notaba la angustia que les provocaba recordar lo vivido. Segundo, hubo que convencer a las ex monjas que podían hablar libremente”, contó Enz. Y agregó que a raíz de la insistencia de las autoridades del convento, ellas persistían con cumplir el voto de obediencia y silencio.

El fiscal Federico Uriburu lleva adelante la investigación de oficio. En el allanamiento al convento, encontró resistencia de la madre superiora María De los Ángeles para entrar. Tuvo que ingresar a la fuerza. Una vez allí, De los Ángeles le llevaba ella misma los elementos que el fiscal buscaba: las fustas y los látigos con puntas que usaban para flagelarse. Hasta ahora no hay imputados en la instrucción.

En declaraciones a la prensa local, el arzobispo de Paraná Juan Alberto Puiggari negó que exista tortura en el claustro. También explicó que muchas veces el uso de cilicios o fustas son para la aplicación de disciplina. “Muchas veces vemos como los laicos suben escaleras de rodillas”, dijo Puiggari. En la investigación periodística, Enz contó que las monjas eran obligadas a estar de rodillas una al lado de la otra durante dos horas. Las articulaciones les quedaban marcadas.

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Daniel Enz trabaja como periodista desde hace 35 años. En 1990 fundó la revista ANÁLISIS. Seis años después creó el primer sitio de periodismo en Entre Ríos, Análisis Digital. Además, tiene publicados libros de investigación como Los hijos del Narco y Rebeldes y Ejecutores. También fue colaboró con la investigación para el libro Alfredo de Miguel Bonasso.

“El periodismo de investigación tiene mucha importancia en la actualidad y fue siempre el objetivo de la revista ANÁLISIS”, dijo Enz. En los más de 26 años de existencia de la revista, han publicado  investigaciones que denuncian sistemas de corrupción o irregularidades, “poniendo a la luz pública cosas que no se quieren contar”.

Enz también es conductor del programa de radio A Quien Corresponda. Allí conversó con Valeria, una monja que vivió en otro claustro pero que pasó por mismas experiencias: “Hay una manipulación de conciencia a través de las citas bíblicas y de la palabra de Dios. Uno debe hacer cosas indecibles para que Dios lo mire con cariño”.

Según la investigación, en el convento de carmelitas descalzas de Nogoyá los superiores también leían pasajes de la Biblia para excusar los castigos. “Las cosas que allí pasaban eran propias de una película de terror”, le dijo una ex monja del lugar a la revista ANÁLISIS. Las autoridades les hablaban a las hermanas sobre el sufrimiento de Jesús en la cruz y las cuestionaban para ver si estaban dispuestas a padecer lo mismo.

En el convento la atención médica era mínima y la psicológica nula. Por eso, a las ex monjas les costó tanto hablar. El viernes, dos hermanas junto a Enz declararon hasta la medianoche frente al fiscal Uriburu para contar su experiencia personal. Y rompieron un voto de silencio por el que no optaron para que se haga justicia.

Foto: Nogoyá Times

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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