Crimen de Facundo Cabral: quién es el narco al que querían matar

Octavio Enriquez. Confidencial.-

Henry Fariñas no llama la atención en la fotografía en que, despeinado, con la barba anunciándose, enfundado en saco oscuro y corbata rosa, está junto a un anciano que carga un bastón mientras mira la cámara tras sus lentes oscuros estilo John Lennon.

Facundo Cabral apenas abre la boca, quizás una muestra de su rebeldía yace en la chaqueta de cuero que viste junto a su anfitrión y amigo nicaragüense, el promotor de artistas que lo ha traído a Nicaragua varias veces en los últimos años y que lo lleva a Guatemala a un destino, que hasta entonces, nadie esperaba que fuese fatídico.

“Henry ha sido admirador de Facundo Cabral. Le decía el maestro. Vos entrás a su casa, una casa sencilla (hacen hincapié sobre la condición de humildad de sus propiedades) y hay una pared, y ahí tiene un cuadro de Facundo Cabral, la esposa de mi hermano, dos hijos, y él en el centro, tiene arsenal de discos, libros, le encanta la lectura”, explica su hermana Elvia Fariñas, en su casa de Jardines de Veracruz en Managua.

Perdón al Maestro

Esa admiración, el empresario la dejó ver en la audiencia del dos de mayo en Managua, cuando frente al juez Julio César Arias, en el Quinto Penal de Audiencia, pidió perdón al cantautor argentino.

“Lo que hice con el maestro fue muy legal, lícito (se refiere a los conciertos). Lo hice con la intención de compartir con mis conciudadanos el mensaje de Cabral y desafortunadamente se dio una situación fuera de mi control y si alguna cosa quiero hacer es pedirle perdón al maestro, ¡qué Dios lo tenga en su gloria!”, sostiene.

El día que mataron a Facundo Cabral, el ministro de gobernación de Guatemala, Carlos Menocal, dirigía un operativo importante: las fuerzas de tareas antisecuestro buscaban rescatar al hijo de un prominente empresario de ese país. Era sábado nueve de julio de 2011.

Al día siguiente, las autoridades tenían previsto incursionar en una fiesta que harían los Zetas en el occidente de Guatemala. Felizmente, Menocal llamó al presidente Álvaro Colom confirmándole la liberación, pero 45 minutos después la muerte de Cabral cambió el panorama.

Un asesinato que conmovió al mundo

Ese día, afuera del hotel Tikal Futura, donde descansaban el cantante y el empresario nicaragüense de clubes nocturnos Henry Fariñas, sus asesinos aguardaron la salida de los huéspedes durante cuatro horas.

Los vídeos tomados por las cámaras de seguridad mostraron a los sicarios, unos esperando en el hotel, otros jugando en máquinas tragamonedas en el casino, mientras Fariñas escribía su historia sin saberlo, al abandonar el hotel y subir a la camioneta blanca Land Rover.

“Recibimos el día con una buena noticia —dice el ministro Menocal, periodista de profesión— pero fue un balde de agua fría, un momento complicado, porque hubo voces en las primeras horas del sábado que aseguraban que el ataque iba dirigido a Facundo Cabral, pero las investigaciones demostraron que era contra el empresario Fariñas”.

Hasta este atentado, el empresario de clubes nocturnos era bastante desconocido en Nicaragua. Sin embargo ahora se sabe que ha mantenido amistad y relaciones con diversas personalidades en Nicaragua, incluyendo al  subdirector de la Policía Nacional y Jefe de Investigaciones, Carlos Palacios, quien es su compadre, y en la acusación aparecen nombres como el del empresario Guillermo Terán, representante de la Harley Davidson en el país y procesado por los mismos delitos que su amigo.

La relación de Farinas con algunos altos oficiales de la Policía Nacional, se remonta a viejas amistades, gracias a que su padre, Carlos Fariñas, trabajó como mecánico de la Policía en los años ochenta del siglo pasado.

Según sus familiares, el club nocturno Élite aportó una importante colaboración económica para facilitar la remodelación de las instalaciones de la Estación Cinco de Managua.

Confidencial llamó varias veces en la semana al jefe de relaciones públicas, comisionado mayor Fernando Borge, para conocer la versión policial sobre ese tipo de relaciones, pero no respondió su celular y no habla desde que la jefa nacional de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, dijo que había que diferenciar entre amistades y complicidad cuando le preguntaron sobre la posibilidad que un alto mando tuviese alguna relación con el acusado de narcotraficante.

Una bala acabó con el cantante

El día en que mataron a Cabral, ese nueve de julio cuando los guatemaltecos salieron a las calles con pancartas pidiendo perdón al cantante por la violencia que deja un promedio de 16 muertos diario en este país, la camioneta Land Rover evidenció la saña con que actuaron los sicarios.

Los investigadores encontraron ocho disparos en el lado de Fariñas, quien conducía la camioneta. Sobre la ventanilla del piloto quedaron las balas incrustadas según el exministro Menocal. En cambio, el cantante recibió tres y una de ellas, que entró en el pómulo izquierdo, lo mató. “Facundo Cabral tiene orificio de salida en el cerebro, y luego tiene otro impacto en el brazo izquierdo, otra herida en el vientre”, añade el exfuncionario.

En Managua, Lidia Fonseca dormía a la mala hora de su hijo. Alicia Fariñas, otra de sus hijas, recibió la llamada en que José Ángel Fariñas, hermano del padre, avisaba que habían herido al sobrino.

La relación con Guatemala, en la que Fariñas tiene más de veinte años de residir, terminó mal. La incertidumbre disparaba los temores de esta familia. “Nosotros pensamos que era un asalto, porque este señor (Cabral) llevaba el dinero del concierto”, confiesa su hermana Elvia, pero a medida que avanzaban las horas los informes eran más precisos sobre la posibilidad de una vendetta narco.

La madre se sienta en el rústico comedor de su vivienda, dice que sólo pidió a Dios por la vida de su hijo, a quien describe como alguien honesto, “chispa” desde la niñez.

¿Millonario o luchador?

Sacan varias fotos. En una Fariñas posa junto a Cabral, en otra está en su casa residencial de Serranía, en carretera Sur. Apaga las velas de un pastel en la navidad de 2011, día de su cumpleaños, el siguiente después del atentado que lo sacó de las sombras. Según la Policía, la vivienda cuesta 250,000 dólares y es el bien inmueble más preciado del supuesto narcotraficante al que también le incautaron un BMW, una moto Harley Davidson y otras propiedades con las que su familia jura nada tiene que ver.

“Mi hijo no es millonario”, dice la madre que piensa en su hijo como alguien luchador al que Guatemala acogió cuando ella debió sacarlo para evitar que engrosara las filas de jóvenes que salían a cumplir el Servicio Militar Patriótico en la guerra civil de Nicaragua, en los años 1980.

En Guatemala entonces aprendió a afinar pianos. “Él le repara un piano y se lo deja nítido, igual que Pedro Joaquín (el otro hermano detenido por la causa de narcotráfico). Pedro se iba hasta Tapachula, México, al conservatorio de música. Se me iba seis meses con su tío José Ángel (el que hizo la llamada avisando), traían sus centavitos, ellos han sido trabajadores, yo les he dicho que el dinero no se desperdicia”, riposta doña Lidia, rostro afligido minutos después de aliñar el fresco y algo de comida. Hoy toca visita a su hijo en la cárcel.

Según los familiares, Fariñas es administrador de empresas. El padre Carlos Fariñas dice que el dinero su hijo lo hizo, porque no lo despilfarra en mujeres y licor.

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La conexión con “El Palidejo”

La pista principal de las investigaciones apunta a la ruta narco que desembocó en el atentado en el que casi resulta asesinado. Desde su captura el 30 de marzo, en el Aeropuerto de Managua, el Ministerio Público de Nicaragua acusa a Fariñas de dirigir una red narco que trae a Managua droga enviada de Panamá a Costa Rica por el costarricense Alejandro Jiménez, alias ‘El Palidejo’, a quien precisamente señalan de ser el autor intelectual del atentado, un narco bien relacionado en el crimen que servía de enlace al cartel de Joaquín “El Chapo” Guzmán y la organización de los hermanos Comba.

La misión de Fariñas era entregar la droga en Managua a una banda de mexicanos, conocidos como los charros, y enlaces del cártel la familia Michoacana.

La Armada Nacional de Colombia cree que lo que motivó el atentado fueron problemas de dinero, lo que coincide con la explicación oficial nicaragüense que asegura que Fariñas se quedó con una parte de la droga enviada por Jiménez cuando las autoridades desarticularon a los Charros.

Jiménez tenía cédula nicaragüense. Solía venir a Nicaragua y, cuando lo hacía, llegaba al club Élite, dirigido por Fariñas. Los testimonios que se pueden leer en el expediente aseguran que pagaba entre tres mil y seis mil dólares por noche y, cuando quería que el club fuese cerrado, llegaron a cobrarle 15 mil.

“Era un cliente A”, reconoce la familia. Pero además tenía fuertes intereses en al país, de acuerdo al socio de Fariñas en el club Élite, Hugo Jáenz Figueroa.

“En la entrevista (Jáenz) refiere que hasta donde él sabe El Palidejo tiene una propiedad de 3 mil manzanas en Kukalaya, que no la conoce, pero que sí vio los planos de la misma. En esta propiedad, El Palidejo iba a poner un aserrío llamado El Tico y para eso compró tractores, retroexcavadoras”, dice la acusación al consignar los testimonios que serán usados en el juicio fijado para el 31 de julio a las nueve de la mañana.

La historia pública que se maneja es que el costarricense quiso comprarle el club nocturno y éste se rehusó.

“Iba a comprar el Élite en Costa Rica, insistió, y quiso pagar en efectivo, mi hermano pidió giro bancario. Esta gente está acostumbrada a que nadie le diga que no. Aparte, a mi hermano lo habían pintado como supuesto informante de la Policía, pero yo te digo que no es informante”, dijo Alicia.

Confidencial intentó hablar con las autoridades del Ministerio Público sobre el caso de Fariñas, pero desde un inicio el Fiscal a cargo de la acusación se ha negado a ofecer entrevistas.

Movimientos en cuentas bancarias

Durante su comparecencia ante el juez el miércoles pasado, Fariñas denunció en la única entrevista que ha ofrecido desde su detención, a una “estructura paralela” interesada en que el asesinato de Cabral quede impune, pero el ex ministro Menocal recuerda que hubo una serie de movimientos bancarios en las cuentas del nicaragüense que les hacía sospechar que andaba en actividades ilegales.

“Se logró tener acceso a las cuentas bancarias de Henry Fariñas, donde hay depósitos de 500 mil, 700 mil dólares, constantes movimientos de dinero hacia Nicaragua, Costa Rica, Panamá”, declaró el ex ministro Menocal.

Fariñas lo que pidió fue que se mostraran papeles, porque él considera todo  un acto de imaginación.

El exministro Menocal insistió que en el caso de Cabral, Fariñas era víctima, pero reveló que “la Fiscalía Guatemalteca lo estaba investigando, y lo estaba, en cierto momento, empezando a vincular con acciones de lavado de dinero y narcotráfico dado el antecedente del atentado”.

A las autoridades guatemaltecas les llamó también la atención que, mientras otros promotores artísticos pedían a las autoridades que les garantizaran la seguridad a los artistas cuando éstos hacían presentaciones, Fariñas no lo hacía, lo que provocó suspicacias sobre las actividades a las que se dedicaba.

La familia Fariñas asegura que su hermano está en malas condiciones de salud. El atentado del que sobrevivió, dicen que le dejó secuelas. Elvia Fariñas se levanta de su silla esta tarde en Jardines de Veracruz. Alza la voz. “Yo viví en Guatemala”, dice y luego explica que en las calles de ese país los sicarios cuando van a la caza de alguien no tienen piedad. “Cuando el sicario te quiere matar te da pam-pam-pam, no le importa si vas con niños”, relata mientras pone mirada fiera y dispara con el fusil imaginario en el que se han convertido sus manos.

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Una vida por cinco mil dólares

Matar a alguien en Guatemala puede costar entre cinco mil y diez mil dólares según el ex ministro Menocal que ha descrito a la banda que ejecutó el asesinato como una estructura al servicio de cualquier cartel. En su mayoría los sicarios de este grupo viven en Escuintla, Guatemala, “matan a un empresario, mañana matan a un rival narco, se dedican a extorsión de grandes empresas. El piloto del vehículo era un personaje de tez morena que fue contratado por la banda porque era muy atleta, pero tenía experiencia en carreras de vehíclos con los famosos cuartos de milla”, narra Menocal.

 

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1 comentario
  1. El líder del grupo narco de Fariñas es Gerald Shackelford, quien se mantiene en Panamá, pero las autoridades panameñas no lo tocan, incluídas la Interpol y la jusiticia, porque las tiene sobornadas, así como hace tiempos tiene sobornadas a la policía y a las autoridades de migración de Panamá, para que lo dejen cometer los excesos que se cometen en su Club Elite y lo dejen tener a más de 50 mujeres trabajando ilegalmente en Panamá. Apenas capturaron a Fariñas cambiaron el letrero del Club Elite de Panamá, quitaron 2 publicidades que tenían saliendo del aeropuerto Tocumen y tumbaron la página de internet del Club Elite de Panamá, todo porque el escudo del club es el mismo de sus sedes de otras partes de Centroamerica y no quieren que los relacionen con sus cómplices que ya están presos. Incluso en los próximos días le van a cambiar el nombre al Club Elite de Panamá, pero los delincuentes dueños seguirán siendo los mismos y seguirán tan tranquilos amparados por la corrupción y desidia de las autoridades panameñas que no quieren hacer nada contra esta red de narcotraficantes, lavadores de dinero y traficantes de personas. Shackelford también lava dinero a través del boxeador panameño Azael Cossio. Shackelford tiene una hermana llamada Nathalie Shackelford, quien también se mantiene en Panamá y es integrante de la red delictiva. Gerald Shackelford debe estar escondido en Costa Rica o en Thomasville, Georgia, USA.

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