Declaró la joven que se casó con el acusado de asesinar a su hermana gemela

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“Quiero que se haga justicia por mi hermana y que pague el culpable”, dijo ayer Edith Casas en la primera jornada del segundo juicio oral por el homicidio de Johana, su hermana gemela. Por el crimen, ocurrido en la localidad santacruceña de Pico Truncado el 16 de julio de 2010, está preso Víctor Cingolani, ex novio de la víctima y desde el pasado 14 de febrero esposo de Edith. Ahora, el tribnal juzga a Marcos “el Tosco” Díaz, acusado de ser partícipe necesario en el asesinato.

El juicio que condenó a Víctor Cingolani se realizó en agosto del año pasado. Entonces, Edith y Víctor ya estaban de novios. En diciembre anunciaron el casamiento desde la cárcel. En ese momento, Marcelina Orellana, madre de las gemelas, intentó frenarlo ante la justicia: argumentó que  su hija “no estaba en condiciones psíquicas normales”. Finalmente un juez autorizó el matrimonio.

Después de estar un año prófugo, a Marcos Díaz se lo imputó porque en el lugar del hecho se encontró una colilla de cigarrillo con su ADN. Díaz era pareja Johana, de 20 años y modelo. La chica fue asesinada de dos disparos en el pecho. Para la Justicia, Díaz fue quien le dio el arma a Cingolani para matar a Johana.

En el momento que le tocó declarar, Edith pidió que Díaz se retirara de la sala. La cámara que integran los jueces Humberto Monelos, Laura Vallevela y Oscar Santucci le concedió el pedido. Edith dijo que conocía el lugar del hecho. “Varias veces fui a dar vueltas por ahí con Víctor” declaró y repitió: “quiero que se haga justicia por mi hermana y que pague el culpable”. La joven aceptó que “no mantenía una buena relación” con su hermana y que se había distanciado desde su acercamiento a Cingolani. Durante la primera jornada del juicio oral se quebró en llanto varias veces.

“Yo presiento que fue Díaz quien la mató. Estoy segura de eso. Cada vez que lo cruzaba me ponía a llorar, yo lo presentía incluso antes que lo imputaran”. declaró ayer Edith Casas en la sede de la Cámara del Crimen de Caleta Olivia. “La madrugada del asesinato empecé a sentirme mal, no sabía qué me pasaba. Estaba extraña”, agregó.

Ayer también declaró el padre de las chicas: “Para mi se murieron las dos. Una está con Dios. Y la otra con el Diablo”, dijo.

 

 

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