Denunciaron a IRSA y al gobierno porteño por una de las muertes en el Barrio Mitre

Barrio MitrePor Sebastián Ortega

Desde la plaza central de Barrio Mitre se alcanza a ver el shopping DOT detrás de los edificios. Está a menos de dos cuadras, en subida, hacia el oeste. En medio de esta especie de campamento de guerra instalado después de la inundación de la semana pasada, el secretario de Obras Públicas de la Nación, José Francisco López, habló con los vecinos que lo perdieron todo. Les explicó que hoy el gobierno nacional presentó una denuncia penal para determinar las responsabilidades por la muerte de una mujer de 88 años y los daños causados en el barrio por la inundación.

María del Carmen tiene 65 años y estaba sentada de espaldas al grupo de vecinos que rodeaban al secretario de Obras Públicas. No alcanzó a escuchar cuando el funcionario contó del informe que hizo la empresa AYSA sobre las obras realizadas en el barrio. Ese documento acompaña la denuncia penal que se presentó en la Justicia Federal y que demuestra -según explicó López- la responsabilidad del DOT y de los funcionarios porteños en las inundaciones. María del Carmen vive a una cuadra de la plaza, junto a la iglesia. En su casa –contó- el agua llegó hasta la altura de su nariz. Perdió muebles, electrodomésticos y, al igual que la mayoría, también su documento. Por eso está sentada de espaldas a los funcionarios, esperando su turno para sacar el nuevo DNI en uno de los tres camiones del Ministerio del Interior.Barrio Mitre

El Barrio Mitre es un conjunto de seis manzanas ubicadas en la zona más baja del barrio porteño de Saavedra. A casi dos cuadras de ahí, en 2009, la empresa IRSA levantó el shopping DOT. El informe de AYSA, explicó López, demostró que los desarrolladores violaron la ley 106 de la ciudad de Buenos Aires. Uno de sus artículos establece que las obras que se realicen en el Barrio Mitre deben destinar un 55 por ciento de la superficie “a la generación de espacios verdes parquizados”. IRSA no sólo incumplió este punto. Los estudios técnicos descubrieron que se bloqueó un conducto y se desvió el cauce natural de las aguas. Por ese nuevo desagüe también corre el agua que 7 bombas sacan del estacionamiento del DOT, que se inunda cada vez que llueve. “Para colmo, ahí circula el agua con mucha presión y cuando llega hasta la vía se achica el caño”, explicó Mariano Przyvylski, abogado de los vecinos. “Pasa cómo cuando ustedes están regando y aprietan la manguera: se desconecta y el agua sale por el otro lado”, graficó el secretario de Obras Públicas. En este caso, el otro lado fueron los inodoros de las casas. Por ahí empezó a brotar el agua el lunes pasado.

En una de las esquinas de la plaza un joven pasaba un trapo sobre un juego de tres sillones color crema que le regalaron los vecinos. Se llama Daniel Pérez y tiene 24 años. Vive frente a la plaza, en una casa de planta baja, con su mujer y sus cuatro hijos. El mayor, de 14 años, lo despertó el lunes a las 3 de la madrugada.

-Se inunda el barrio- le dijo.

La familia alcanzó a subir a la casa de arriba, donde vive el suegro de Daniel. En quince minutos, el agua había superado el metro y medio. “Yo vivía re bien y ahora perdí todo”, dijo el joven. La casa de su cuñada, a la vuelta, se incendió el día siguiente a las inundaciones: lo que no se llevó el agua lo destruyó el fuego.

 

Cincuenta metros más allá se levanta el campamento de guerra: tres camiones del Ministerio del Interior, una camioneta y nueve gacebos del Ministerio de Desarrollo Social, mesas de la ANSES, postas sanitarias y una carpa de Gendarmería en la que repartían alimentos.

Jóvenes con pecheras de Unidos y Organizados y Kolina se movían de un lado para el otro. Llevaban papeles, bidones de agua. Daniel seguía pasándole lustramuebles a sus sillones, ajeno a todo el movimiento. “A mí de qué me sirven los 20 mil pesos que dicen que nos van a dar. Con eso no compro todo lo que perdí. Y esto después se vuelve a inundar”, se quejó. Tres metros más allá, entre colchones que se secan a la sombra de los árboles, dos de sus hijos caminaban con tazas de mate cocido en las manos. María del Carmen ya terminó el trámite del DNI –le prometieron entregárselo el sábado- y se sumó a la charla: “Yo he visto inundaciones en esta zona, pero desde que está el shopping la cosa empeoró”.

Barrio Mitre

Fotos: Leo Vaca

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