Desaparecer en la tierra del tequila

tequila portada

Alejandro Velazco y Paloma Robles – Cosecha Roja.-

– Mamá, voy a Tequila a un velorio. Voy con un amigo, no te preocupes.

Esas fueron las últimas palabras que Alejandro Trinidad le dijo a su mamá Raquel Escobedo la tarde del 11 de mayo del 2013. Después la abrazó fuerte. Ella tuvo un presentimiento de que algo podría ocurrirle: nunca más lo volvió a ver, nunca más supo de él.

Hace dos años que la ansiedad la consume. Raquel está cansada, deprimida, apenas va a trabajar y una vez por semana se reúne con otras madres que atraviesan una situación parecida.

En el mismo periodo de tiempo la seguridad en el Estado de Jalisco -en donde desapareció su hijo- se complicó: el narcotráfico tomó fuerza y la policía y la fiscalía se unificaron en una sola institución. Las autoridades que combaten a las mafias son las mismas que atienden a las familias de los desaparecidos.

Alejandro es uno de los más de 2.677 desaparecidos durante 2014 en Jalisco, el segundo estado de México con mayores índices de desaparición, según el informe del Centro de Justicia para La Paz y el Desarrollo (CEPAD).

nenes desaparecidos***

Entre Guadalajara y Tequila hay 200 kilómetros. Alejandro y su amigo los recorrieron en auto por la autopista. La zona a la que iban es conocida, no sólo por ser productora de la bebida alcohólica: en los últimos años se convirtió en una zona de guerra y los pueblos de la zona de valles se volvieron peligrosos para sus habitantes. Los medios de comunicación locales relatan desde hace cinco años secuestros, robos de hidrocarburos y laboratorios de producción de metanfetaminas.

A las 72 horas de la desaparición, Raquel denunció el caso en la Fiscalía General del Estado de Jalisco. “Su hijo andaba en malos pasos ¿Conocía a sus amistades? Por que eso de vender carros, se presta a que le pasen cosas”, le dijeron los policías sin mayor investigación.

La madre supo que no sería fácil recorrer el camino para encontrar a su hijo. Durante la búsqueda se encontró más de una vez con las autoridades y las respuestas se repiten. Lo acusan pero no investigan. La última vez que tuvo acceso al expediente se dio cuenta de que alteraron sus declaraciones y de que ella termina criminalizando a su hijo desaparecido. Cuando le pidieron que fuera hasta Tequila a buscar al hijo y hablar con el alcalde, recibió la misma respuesta. Otro portazo en la cara.

“Volví a la Fiscalía a decirles que yo no soy su títere. Me mandan de aquí para allá, ¿acaso no están ellos para investigar? Yo no puedo andar de investigadora, tengo que trabajar, tengo que cargar con este dolor todos los días”, contó a Cosecha Roja con la foto de su hijo entre las manos. Tiene ganas de contar pero tiembla de miedo, explota y luego se queda en silencio.

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Cuando desapareció Alejandro tenía 28 años, dos hijos de cinco y ocho y una esposa. Lo más difícil para Raquel fue explicarle a su nieto grande dónde está su papá. Le asegura que hay muchas personas buscándolo pero ella tampoco sabe qué pasó. “¿Qué más le puedo decir?”, dijo.

Raquel integra el grupo Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (FUNDEJ) junto con otro grupo de madres y familiares de desaparecidos. Allí encontró apoyo: “Sólo ellas pueden entender lo que estoy sintiendo”, contó. El 10 de mayo marcharán por las calles de Guadalajara para exigir una audiencia pública con el gobernador Aristóteles Sandoval, la autoridad local que desde hace más de un mes arrastra una severa crisis de seguridad.

Las víctimas en Jalisco ya no son solo civiles: ahora también hay 15 policías muertos en un ataque de una banda criminal y otros tantos que acusan que los mandos de la Fiscalía protegen al Cartel Jalisco Nueva Generación. El primero de mayo el mismo cartel bloqueó con camiones incendiados nueve salidas de carretera. Tumbaron a tiros un helicóptero del ejército con 11 militares a bordo, la mayoría murieron. En todo Jalisco hubo 39 bloqueos, cinco estaciones de servicio y 11 bancos incendiados. Los expertos hablan de una ruptura del pacto entre autoridades y narcotráfico.

La seguridad en Jalisco quedó en manos del Ejército, tal como pasó en Tamaulipas, Guerrero y Michoacán en los últimos meses. El informe de CEPAD cuestiona la actuación de la Fiscalía Jalisco y denuncia que en los últimos años la institución se dedicó a jugar con las cifras a fin de matizar los índices de impunidad: la cifra oficial dice que se recuperaron 11.815 personas vivas y 470 muertas, la CEPAD registra 14.932 expedientes por desaparición entre 2006 y 2015.

“El gobierno debe ser responsable con el tema de las desapariciones en Jalisco porque aquí la gente no se va, la desaparecen. Y esto es algo que el Estado no puede seguir ocultando, ni reduciendo a estadísticas. Un gobierno que oculta las desapariciones y las minimiza, es cómplice”, concluye el informe.

Raquel y ciento de madres de desaparecidos siguen luchando para que la autoridad informe de sus investigaciones.

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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