Dice que no le toman la denuncia por acoso porque (todavía) no hay delito

Evelyn tiene 19 años y vive en Villa Tesei. Desde hace unos días, su WhatsApp  está inundando de mensajes de un desconocido: alguien que dice estar enamorado de ella, que conoce todos sus horarios y movimientos, que la sigue cuando va al trabajo o al gimnasio, que conoce a sus amigos y cada un de sus rutinas.

“Estoy afuera, hace frío, ¿no me abrís?”, decía uno de los mensajes del miércoles por la noche. Luego empezaron los llamados de madrugada.

“Por lo datos que da, me sigue desde hace tiempo. En la comisaría me tomaron la denuncia y me dijeron que vaya a la Fiscalía número 3 de Morón, pero ahí no me la tomaron porque dijeron que sólo intervienen cuando ocurre un delito”, dijo la chica en uno de sus posteos.

Sin respuesta de la justicia, decidió hacer el caso público.  Esto es lo que escribió en Facebook:

acoso1Voy a escribir esto una vez sola. La primera y la última vez. No sé cómo empezar pero sé que lo termino. Ayer a las 10.30 de la noche aproximadamente recibí de un whatsapp desconocido unos mensajes de mierda. Hasta ahí todo bien, pensé que era una joda. Lo bloquee. Pasó. No contento con eso el tipo me manda mensajes de texto. “Estoy afuera” me escribe. No importa, puede ser una joda. Me llamó hasta cansarse. A las 3.30 de la mañana otro mensaje: “Estoy afuera, hace frío, no me abrís”. 8AM no fui al gimnasio. Me quedé estudiando. A las 9 me cae otro mensaje, “¿por qué no fuiste al gym?”. Se fue todo de las manos. ¿Qué clase de enfermo mental se despierta para seguirme y ver si voy al gimnasio o no? Más llamadas, más mensajes. En la parada de bondi, otro mensaje “que linda chaqueta verde”. Llego a Morón, me cruzo un amigo “¿Quién es ese gil que te saluda?” una compañera sale atrás mio para ver si alguien me sigue “que no te sigan no me van a ver” “salí a saludarme” más llamadas. Más mensajes. No logro descifrar quien sos. No me importa, no te tengo miedo, y si tengo que pelear peleo. Llegue a mi casa como pude, porque pude. No me rompas más las pelotas, porque se me acaba la paciencia. Vos no me vas a quitar el sueño. Yo no me voy a quedar callada. Yo me voy a defender. Bronca e impotencia es poco de saber que no te dan las pelotas para nada. Y la re puta madre que te parió, espero no tener que volver a escracharte nunca más.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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