“El Chapo” y la corrupción en el gobierno de Felipe Calderón

Sin Embargo.-

Se ha cuestionado mucho entre la opinión pública y especialistas del tema de seguridad que el Cártel de Sinaloa, liderado por Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, ha sido beneficiado por el gobierno Felipe Calderón Hinojosa.

Ahora, que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) consignó siete servidores públicos de distintas instancias federales –incluidas la Procuraduría General de la República y la Suprema Corte de la Justicia de la Nación– por su probable vinculación con el también llamado Cártel del Pacífico, las sospechas sobre ese “empoderamiento” se han redoblado.

Los analistas reconocen que, gracias al poder económico alcanzado por este grupo, le ha sido fácil sobornar a funcionarios e infiltrar las más altas esferas políticas, empresariales y de procuración de justicia del país.

Pero también se pregunta cómo es que esto apenas y si empieza a clarificarse, justo cuando faltan 43 días para que el panista Calderón Hinojosa entregue la Presidencia de la República al priista Enrique Peña Nieto.

Además, destacan, los principales golpes de la guerra contra el narco se han aplicado contra dos de los principales enemigos de Guzmán Loera, en la zona que el narcotraficante más poderoso del país perdió en los ochenta: el Golfo de México.

La primera semana de septiembre de 2012 fue aprehendido por elementos de la Marina en Tamaulipas, Mario Cárdenas Guillén, hermano de Osiel (capturado el 14 de marzo de 2003 y extraditado a Estados Unidos en 2007), y heredero del Cártel del Golfo, luego de la muerte –el 5 de noviembre de 2010– de Antonio Cárdenas Guillén, alias “Tony Tormenta”.

Luego, el pasado 7 de octubre, elementos de la Secretaría de Marina ejecutaron a Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”, líder del Cártel de “Los Zetas”, que también desde esa zona desplegó su lucha por adueñarse nuevos territorios.

Pero esos no son los únicos casos de detenciones o asesinatos de cárteles enemigos de “El Chapo”:

El gobierno de Calderón ha detenido a cabecillas como Eduardo Costilla Sánchez, “El Coss”, el 12 de septiembre de 2012 en Tamaulipas; Arnoldo Rueda Medina, “La Minsa”, el 11 de julio de 2009 en Morelia, Michoacán; Nazario Moreno González, “El Chayo”, abatido por el Ejército el 9 de diciembre de 2010, también en Michoacán, y Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, capturado el 30 de agosto de 2010 en los límites de Guerrero y Morelos.

Además a Eduardo Arellano Félix, arrestado el 28 de octubre de 2008 en Tijuana, Baja California; Arturo Beltrán Leyva, asesinado en diciembre de 2009 en Cuernavaca, Morelos; Ignacio Coronel Villareal, “Nacho”, acribillado el 29 de julio de 2010 en Zapopan, Jalisco, y Ezequiel Cárdenas Rivera, de 23 años, hijo de Ezequiel Cárdenas Guillén, detenido el 30 de noviembre de 2011 en Tamaulipas.

El doctor Edgardo Buscaglia, entrevistado por el semanario ZETA, habló sobre la caída de Lazcano Lazcano y dijo que su muerte no tendrá ningún tipo de efecto en el poder patrimonial de Los Zetas, pues el hombre estaba en decadencia.

Sin embargo, el también presidente del Instituto de Acción Ciudadana y experto e seguridad, comentó que, independientemente de quien ostente el liderazgo de Los Zetas, lo realmente importante es el fortalecimiento que ha tenido el Cártel de Sinaloa en el sexenio de Felipe Calderón: “Cuando tú quieres disminuir la violencia a través de un proceso donde no tienes instituciones adecuadas, no hay controles judiciales, patrimoniales, lo que queda es esperar que se consolide una alianza de grupos criminales regionales, nacionales, trasnacionales, alrededor de un eje central que es Sinaloa; y al consolidarse esa área criminal territorialmente, si bien no va a ser en todo el país, marginando a ‘Los Zetas’, los Beltrán Leyva y demás, lo que sucede es que disminuye la violencia”. El doctor en Derecho y Economía, y Jurisprudencia y Política Social, por las Universidades de Illinois y de Berkeley, considera que ese “empoderamiento” no recae exclusivamente en “El Chapo”, sino justo en la red de corrupción que ha tejido el Cártel de Sinaloa: “Yo no personalizaría el poder de Sinaloa en un solo individuo. Sinaloa es muchísimo más que un solo individuo, es una empresa criminal trasnacional con miles de franquicias, con presencia empresarial en muchos países del mundo; que tiene un directorio formado por políticos, gerentes operativos como Esparragoza [Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”], como ‘El Mayo’ Zambada [Ismael Zambada García], y empresarios leales poderosísimos. Ninguna empresa criminal trasnacional, de delincuencia organizada, puede sobrevivir sin miembros políticos, empresarios legales, y gerentes operativos como ‘El Chapo’ en su directorio”. Y sí, difícilmente se entiende ese “empoderamiento” sin la infiltración de ese grupo criminal entre políticos –de todos los niveles de gobierno– y encargados de administrar la justicia, como da cuenta ahora la PGR. Por ello, el caso de los funcionarios detenidos por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada se antoja apenas como la punta de un iceberg de dimensiones colosales. ¿De qué tamaño es el cochinero que empezaremos a partir de que Felipe Calderón deje la Presidencia? ¿Hasta dónde llega esa corrupción?

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