El excomisario Hugo Tognoli a “la boca del lobo”

Hugo Tognoli PSA

Cosecha Roja.-

En una de las celdas del aeropuerto internacional de Rosario, el ex jefe de la policía santafesina Hugo Tognoli espera. Entre hoy y mañana, el juez federal N° 3, Carlos Vera Barros, podría definir su traslado al penal de Ezeiza. Lejos de su familia y rodeado de presos comunes. En “la boca del lobo”, definió su abogado. La situación procesal de Tognoli empeora: el juez pidió que se unifiquen las dos causas en las que se investiga su presunta colaboración con narcos. Si se confirma su nueva residencia en Ezeiza, donde están alojados la mayoría de los presos que esperan un juicio por narcotráfico, su próximo destino sería el estrado de un juicio oral.

Hugo Tognoli lleva 19 días detenido en la misma celda que también lo alojó durante dos semanas entre octubre y noviembre de 2012. El viernes 22 de marzo el juez dictó su procesamiento como “coautor funcional en el comercio de estupefacientes” y ordenó la prisión preventiva en la cárcel federal de Ezeiza. Su abogado defensor, Eduardo Jauchen, apeló la medida. Argumentó que el policía acusado de narco tiene problemas de salud y en el Gran Buenos Aires estaría demasiado lejos de su familia.

Una fuente judicial explicó a Cosecha Roja que Vera Barros podría resolver el traslado entre hoy y mañana. “Lo más probable es que rechace el pedido de la defensa”, dijo. Ni la enfermedad que le diagnostica su equipo médico –que no trascendió–, ni sus hijos que quieren visitarlo todos los fines de semana serían suficientes argumentos para evitar el traslado.

ATANDO CABOS

En 2009, a pedido de la Fiscalía Federal Nº2 de Rosario, la PSA puso la mira en Carlos Andrés Ascaíni, alias El Vasco, presunto jefe de una banda narco de Villa Cañás, una ciudad de diez mil habitantes al sur de la provincia de Santa Fe. La investigación –que incluyó seguimientos, filmaciones y escuchas telefónicas– descubrió que la banda tenía ramificaciones en varias localidades de la zona y contaba con el apoyo de la policía provincial. El día que allanaron la casa de Ascaíni, los investigadores encontraron un mate recién cebado y una foto suya. Según presume la Justicia, un llamado policial permitió que el jefe narco pudiera escapar a tiempo.

Varios meses después, en mayo de 2009, Ascaíni fue detenido por la policía santafecina. En el baúl de su auto había un kilo de cocaína. Pero tiempo después, cuando los peritos analizaron la sustancia incautada, descubrieron que se había transformado en una mezcla de azúcar y anestésicos, con sólo un cuatro por ciento de cocaína. El juez dictó el sobreseimiento y Ascaíni fue liberado.

Tiempo antes del allanamiento en su casa, Ascaíni había realizado un llamado a la comisaría de Villa Cañás. Allí le informaron que los dos autos que lo seguían pertenecían a la PSA. La averiguación fue hecha por un jefe policial con acceso a una clave personal del Registro de la Propiedad Automotor. La clave estaba registrada a nombre del jefe de la división de drogas: el comisario Hugo Tognoli.

En su declaración, Tognoli negó estar al tanto de que su clave había sido utilizada por otro jefe policial para ayudar a un narco. El testimonio de un funcionario del área de servicios informáticos del Registro de la Propiedad Automotor confirmó que el jefe policial convalidó personalmente la consulta realizada. Con estas pruebas, el juez Carlos Vera Barros ordenó su procesamiento y la prisión preventiva. De esta manera, Tognoli se convirtió en el primer jefe de una policía provincial procesado por formar parte de una red narco.

LA OTRA CAUSA

Norma Castaño, directora de la Asociación Madres Solidarias, visitó en su despacho al jefe de la ex Drogas Peligrosas, Hugo Tognoli, en marzo de 2010. La mujer, madre de un joven adicto, le entregó una carpeta con nombres, apellidos y direcciones de presuntos narcos de la ciudad de Santa Fe. “Le llevamos toda la información: cuánto vendía, cómo vendía”, contó la mujer. Uno de los denunciados era “El Tuerto” Daniel Mendoza, detenido el año anterior por haberse encontrado en su casa una cocina para producir cocaína. El ex comisario se mostró agradecido y prometió investigar. Ocho meses después, Norma Castaño descubrió que el Tuerto Mendoza no había sido detenido. Había abandonado la precaria casa alquilada en la que vivía, se había mudado a una quinta de dos pisos y era el flamante propietario de cuatro autos y tres motos, según explicó la mujer. En noviembre de ese año, Castaño denunció a Hugo Tognoli y otros policías por complicidad con el narcotráfico. Tres meses después, en su casa, recibió la visita del Tuerto Mendoza.

–¿Cuánta plata querés para retirar la denuncia contra Tognoli?– dijo Castaño que le preguntó el presunto narco.

Al día siguiente, Castagno denunció la extorsión del Tuerto Mendoza.

Después de la detención de Hugo Tognoli, en octubre de 2012, la Justicia reactivó las investigaciones contra el ex jefe de policía. La semana pasada, el fiscal subrogante Ignacio Páez de la Torre pidió el procesamiento de Hugo Tognoli y de otros dos policías por supuesto “encubrimiento” al Tuerto Mendoza. El juez rosarino Carlos Vera Barros envió al Juzgado Federal Nº2 de Santa Fe, a cargo de Francisco Miño, un pedido para unificar las dos causas en las que está involucrado el ex jefe de policía: la del Vasco Ascaíni y la del Tuerto Mendoza.  “El juez Miño puede procesar a Tognoli y después enviar la causa. O puede enviarla y dejar en manos de Vera Barros la resolución del procesamiento”, explicó una fuente judicial a Cosecha Roja. En caso de que el juez santafesino rechace el pedido, la decisión quedaría en manos de la Cámara de Apelaciones.

En los próximos días habría novedades. La situación judicial de Tognoli podría complicarse al sumar un nuevo procesamiento o unificarse las causas. Pero lo que más inquieta a Hugo Tognoli es la posibilidad de ser trasladado al Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza. Lejos de su familia, rodeado de presos comunes y un paso más cerca de ir a juicio.

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