El femicidio de Julieta Delpino movilizó a un pueblo

El cuerpo de la joven de 19 años estaba enterrado en el patio de la casa de Cristian Romero, un compañero de trabajo del hermano de Julieta. Lxs vecinxs dicen que tenía varias denuncias por violencia en la comisaría local. Lxs investigadores creen que no actuó solo. Al pedido de justicia se plegaron varias ciudades de Santa Fe.

El femicidio de Julieta Delpino movilizó a un pueblo

Por Cosecha Roja
27/07/2020

Por El Ciudadano

Julieta Delpino de 19 años vivía en Berabevú, una pequeña localidad de poco más de 2000 habitantes del departamento santafesino de Caseros. Trabajaba en un quiosco y este viernes pasadas las 23 le mandó un mensaje a su madre para que le preparara la comida porque estaba por terminar su jornada. Pasaron los minutos, su mamá se alertó porque Julieta no llegaba. Junto a familiares y amigos comenzó una búsqueda desesperada. Hizo la denuncia y el sábado al mediodía, los policías dieron aviso sobre la desaparición de la joven a la fiscal Susana Pepino de Melincué. En paralelo, las redes sociales replicaron por cientos el pedido por el paradero de Julieta y se transformaron en miles cuando en la tarde noche de este sábado, los investigadores hallaron su cuerpo enterrado en el patio de la casa de un compañero de trabajo del hermano de Julieta, Cristian Romero, quien quedó detenido y será imputado por el femicidio en los próximos días.

Las primeras versiones aseguraban que Romero era una ex pareja de Julieta. Pero Fabiana Monzón, la mamá de Julieta lo desmintió hoy. Dijo que el hombre no tenía ninguna relación afectiva con su hija, y que cuando desapareció también fingió buscarla, hasta que la encontraron enterrada en el patio de su propia casa.

“Mi Julieta puede ser cualquier Julieta de ustedes. Todos tenemos hijas. Todas son libres o lo eran en nuestro pueblo. Todos confiábamos en todos. Todos éramos amigos y sabemos que ahora no es así. Que cualquiera nos puede arrebatar en tres cuadras a nuestras hijas”, dijo Fabiana.

Apenas le informaron de la desaparición de Julieta, una de las medidas que ordenó la fiscal fue la reconstrucción de los últimos minutos que fue vista la joven. Su teléfono celular se quedó sin señal ese viernes a la medianoche y por las secuencias de las cámaras de seguridad públicas y privadas, los uniformados determinaron que Julieta había salido de su trabajo, se subió a su bicicleta con dirección a su casa. Su rastro se perdió a dos cuadras de llegar a su vivienda.

En paralelo, ese mismo viernes pasadas las 23, las imágenes mostraron a Cristian “Chorizo” Romero, de 29 años, conduciendo su auto Volkswagen Gol color blanco en inmediaciones de donde pasó Julieta con su bicicleta.

La fiscal pidió un rastrillaje al personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que involucró a la Brigada Canina, los policías de la seccional local y los bomberos Voluntarios de Berabevú. Además, tuvo la colaboración las máximas autoridades de la comuna de dicha localidad del sur provincial, ubicada a 150 kilómetros de Rosario, contaron voceros de la Fiscalía.

Los perros siguieron el rastro de Julieta y llegaron a la casa de Romero en Chacabuco y Güemes, a 9 cuadras de la casa de la familia Delpino: señalaron su auto. Romero se negó a que inspeccionaran su casa y la fiscal pidió una orden de allanamiento. Ya era la tarde noche de este sábado cuando los policías encontraron algunas vestimentas de Julieta en el interior del vehículo. Tiraron la puerta abajo porque Romero se había encerrado y los perros marcaron también algunos ambientes de la vivienda y fueron hasta el patio.

Ahí, en un pozo tapado con cal, encontraron el cuerpo de Julieta. Romero quedó detenido por el femicidio. En las redes sociales hubo cientos de posteos de dolor por la noticia, para pedir justicia por Julieta y para exigir políticas públicas por la violencia contra las mujeres. También se conoció que ese mismo sábado por la mañana Romero había ido a su trabajo, donde realiza tareas de albañilería, con el hermano de Julieta. Cuando el joven le preguntó por su hermana se hizo el desentendido.

La Fiscalía ordenó que el femicida fuera trasladado a la comisaría de la ciudad Chañar Ladeado, ubicada a 15 kilómetros de Berabevú. Por el contacto fluido entre las localidades, los residentes de Chañar se negaron a que el femicida fuera alojado en su ciudad y se manifestaron frente a la seccional.

Los medios locales contaron que para resguardarlo, Romero fue sacado de esa comisaría vestido de policía y llevado hasta Melincué donde esperará hasta este lunes o martes la audiencia imputativa en los Tribunales de Melincué en la que la fiscal lo acusará como autor del femicidio de Julieta. Esta protección también trajo indignación en las redes sociales.

En tanto, el cuerpo fue trasladado para la correspondiente autopsia que determinará la mecánica del crimen, informaron los voceros del Ministerio Público de la Acusación (MPA).

Las fuentes agregaron que este domingo continúan con las tareas investigativas, ya que algunas pertenencias de Julieta no fueron halladas, como por ejemplo su bicicleta.

Movilizaciones y las denuncias previas de Romero 

La noticia por el femicidio de Julieta conmocionó a todo Berabevú y sus residentes se manifestaron este domingo a las 14 en la plaza local. Un reclamo que se replicó en varias ciudades del territorio provincial, con eco en redes sociales y en Rosario donde organizaciones de mujeres se manifestaron en el Monumento Nacional a la Bandera.

Alicia Escudero, del Plenario de Trabajadoras del Partido Obrero y miembro del colectivo de mujeres que se movilizaron contra la violencia en el Monumento repudió el femicidio y reclamó justicia.

Los femicidios “se extienden a velocidad inusitada por toda la provincia”, aseveró Escudero, para quien “esto también va de la mano de todo un aparato político judicial, que no da respuesta a los reclamos de las mujeres”.

Al referirse al caso del femicidio de Julieta Delpino, reveló que el hombre que la asesinó “ya tenía denuncias en la comisaría local, por acoso y hostigamiento hacia ella y otras mujeres de la localidad y no se hizo nada. Esto lo sabemos por chicas que son de Berabevú y estudian en Rosario”, contó Escudero, quien agregó que por informaciones que maneja el colectivo de mujeres al que pertenece, “habría más personas implicadas en el crimen de la chica” santafesina.

En sintonía con esta denuncia, este domingo el portal de noticias Día 7 TV publicó que en la movilización en Berabevú se conoció la bronca e impotencia de los vecinos contra el personal de la comisaría porque se enteraron de que ya habían presentado denuncias por amenazas y hostigamientos contra Romero.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales
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