El juicio no sirvió para saber dónde está El rubio del pasaje

facundo rivera marchaSin Facundo no hay justicia.-

La sala de la Cámara 11° del Crimen estaba dividida en dos: familiares de Facundo Rivera Alegre y referentes de organismos de DDHH de un lado, parientes de los imputados y la prensa del otro. Estaban separados por una hilera de policías. Todos esperaban la sentencia por el crimen del Rubio del Pasaje, el joven que hace tres años y medio fue al Estadio del Centro a ver a Damián Córdoba y desapareció. Hoy la justicia condenó A K.L. y a Pablo Rearte por el homicidio -uno disparó y el otro le sostuvo los brazos por detrás- y absolvió a Aldo Monje -acusado de encubrimiento. El juicio no sirvió para saber dónde está Facundo.

A K.L. lo declararon culpable por participación activa de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. Quedó a disposición del Juzgado de Menores porque en el momento del crimen tenía 15 años. Pablo Rearte estaba bajo libertad condicional -le faltaba un año para cumplir una condena anterior-. Ahora se le sumarán 11 años de prisión por ser coautor de homicidio doblemente agravado por uso de arma de fuego y por intervención de un menor de 18 años de edad en concurso ideal. La justicia determinó que K. L. le disparó a Facundo mientras que Rearte lo sujetaba.

Monje fue absuelto por aplicación del principio de la duda. Estaba acusado por tener relación con la desaparición del cadáver. Los jueces pidieron que el expediente llegue al fiscal de instrucción interviniente para continuar la investigación sobre la cremación del cuerpo de Facundo. Nunca se pudo demostrar vínculo alguno entre Monje y los Rearte, tampoco con ningún trabajador del cementerio que tuviera acceso al crematorio. La justicia hoy no resolvió la desaparición de Facundo.

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La sentencia del juicio dejó disconforme tanto a la querella como a los imputados. Antes de desalojar la sala, K.L. lloró y gritó que le arruinaron la vida a su familia: “Yo no fui el que mató a su hijo”, dijo levantando la voz y mirando a Viviana, la madre de Facundo. Rearte también lloró y juró ser inocente. Su madre no estuvo presente en el tribunal. De fondo se escuchaba a los familiares de Rearte gritar: “¿Cuánto les pagó la policía? Esto está arreglado por la policía y por De La Sota, si la policía lo mató”.

En el fallo, los jueces exigieron una investigación para determinar si Luciano Calderón cometió el delito de falso testimonio. Una copia del expediente quedará en manos del fiscal de instrucción de lucha contra el narcotráfico y del fiscal federal a los fines de investigar si hubo delitos según la Ley 23.737 de “Tenencia y tráfico de estupefacientes”.

Calderón negó haber tenido una relación cercana con Rivera Alegre y declaró haber consumido cocaína en los camarines mientras daba shows como músico de Damián Córdoba. Amigos cercanos de Facundo aseguraron haber escuchado conversaciones por teléfono y haberlos visto juntos en los bailes. El plomo de la banda dijo que Calderón usaba a sus fans para proveerse de drogas y a cambio los dejaba entrar gratis a los bailes.

“No entiendo a la madre, la prueba es contundente. Es la primera vez que escucho que una madre no está conforme cuando se condena a los dos que mataron al hijo”, dijo el fiscal Diego Albornoz al finalizar la audiencia. Fiel a la hipótesis que sostuvo el fiscal de instrucción Alejandro Moyano -hoy Fiscal General- al comienzo de la investigación. Nunca se investigó a la policía.

La prueba contundente se sostiene con el testimonio de G. O. que asegura que vio a Facundo comprar droga en la casa de los Rearte e intentar pagar con un billete de cien pesos falso alrededor de las 6 de la mañana. También presenció el momento en que el menor de edad le disparaba mientras Pablo Rearte lo sostenía. La testigo apareció un año y ocho meses después de que comenzara la investigación cuando estaba a cargo Rafael Sosa, quien aseguró que ya tenía el caso resuelto. Sin embargo, numerosos testigos aseguraron verlo a Facundo a la misma hora que la testigo clave dijo verlo en barrio Maldonado, tomando un colectivo a cuadras del Estadio del Centro donde había ido a bailar esa noche.

“El Poder Judicial necesitaba sentencia. Es la culminación de un proceso que tenía que tener sí o sí culpables. Pero con o sin condena hay un desaparecido” dijo Claudio Orosz, abogado querellante.  En los alegatos, Orosz pidió que absolvieran a los tres imputados porque no había pruebas suficientes para imputarlos. También ironizó durante los alegatos sobre la cantidad de versiones que hicieron circular alrededor de Facundo. Pablo Javega, abogado de Pablo Rearte, dijo que en este juicio lo único certero es que Facundo fue a un baile.

El Fiscal Albornoz pidió en los alegatos que investiguen al comisario Luna, quien filmó a K. L. mientras le tomaba declaración, la cual no fue realizada en unidad judicial. Orosz insistió con que no se investigó a la policía en la causa. P. C. declaró que escuchó de boca de Pablo Reate que a Facundo lo habían trasladado en un móvil de la Comisaría 5°. Laura Ludueña -policía- le tomó declaración a un testigo, antes le dio datos claves de la causa: le dijo que a Facundo Rivera lo habían matado mientras compraba droga en barrio Maldonado. La policía estaba encargada del manojo de llaves del crematorio. Aunque la justicia sostiene que a Facundo lo cremaron, la causa sigue abierta porque no hay pruebas todavía. El tribunal dará los fundamentos de la sentencia el 9 de septiembre.

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La última vez que vieron a Facundo Rivera Alegre fue el 19 de febrero de 2012: fue a un baile del Estadio Centro cordobés y no volvió más. A Viviana, la mamá, le dijeron que lo habían cremado en el horno del cementerio San Vicente pero nunca se comprobó. Hoy, al terminar el juicio, tampoco se supo nada sobre dónde está el Rubio del Pasaje.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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