El mismo hombre apuñaló al padre y al hijo con 23 años de distancia

Ag Cipo Juan Ramón Geldres (4)Cosecha Roja-. El 6 de marzo de 2013 a las diez de la mañana Juan Ramón Geldres le arrebató la cartera a una mujer. Dos hermanos, Natanael y Claudio Ayala, que estaban trabajando en un vivero, corrieron para socorrerla. Empezaron a golpear al hombre, y éste los apuñaló, matando a uno de ellos. Días después descubrieron que Juan Ramón Geldres era la persona que también había apuñalado a su padre hacía 23 años.

El pastor Ernesto Ayala era vecino de Geldres en 1989. Cuando entró a robarle, el hombre no se sorprendió: ya lo conocía. Recibió siete puñaladas, una de ellas en el tórax, en el mismo lugar donde apuñaló a Natanael. Pero Ernesto no hizo la denuncia. Decidió perdonarlo.

Natanael y Claudio estaban tomando mate al sol la mañana del 6 de marzo. Esperaban clientes. Por la vereda de enfrente caminaba una mujer de 60 años. Cuando vieron que un hombre le tironeaba de la cartera, y escucharon los gritos, Natanael corrió y alcanzó a darle una patada.  Ya tenía el casco puesto, había dejado estacionada su moto muy cerca de la esquina.

– Quedate piola o te cocino -le dijo Geldres. Llevaba un cuchillo de doble filo, de 15 o 20 centímetros.

Pero Natanael logró bajarlo de la moto. Se le tiró encima. Geldres lo apuñaló. Carlos también forcejeaba, y recibió la puntada final en la boca del estómago. Las mujeres que estaban viendo dijeron que era una lucha “cuerpo a cuerpo”. “O moríamos nosotros o moría él”, reconoció Natanael. Geldres terminó inconsciente y largando espuma por la boca, pero no soltó el cuchillo.

Carlos tenía coágulos de sangre, y Natanael seguía golpeando a Geldres en la cabeza, hasta que unos vecinos le dijeron: “basta, que lo vas a matar”.

“Me cortó el músculo pectoral, pero ni sentí el cuchillo. Me acordé de mi padre, a él también lo apuñalaron en el año 89 cuando le entraron a robar. Esa vez también fue Geldres”, contó el menor de los hermanos Araya, que estuvo seis días internado y tardó más de 40 días en recuperarse. Claudio, el mayor, murió.

Geldres estaba preso en la cárcel de Cipolletti, Río Negro, y cumplía salidas transitorias por trabajo. En una carpintería que, según comprobó la Dirección de Comercio de la ciudad, no existía.

Los últimos 13 años los pasó en cárceles: en julio del 2000 no regresó de una de sus salidas transitorias, en 2008 cometió un violento asalto bajo el régimen de libertad asistida, y se fugó herido del hospital de Roca en mayo de 2009. Este año le habían unificado las penas en 17 años de prisión por varios delitos violentos.

A raíz de este caso, el intendente de la ciudad, Abel Baratti, cuestionó la concesión de beneficios a los detenidos.

En el juicio declararon el policía federal que arrestó a Geldres, la mujer víctima del robo y un testigo de identidad reservada que iba en un taxi al momento del ataque. Se logró secuestrar la moto en la que Geldres se trasladaba y el cuchillo con el que hirió a los hermanos. “Ya se hicieron las pericias y no tenemos dudas de la autoría, por lo que esperamos terminar con esto en pocos meses”, dijo la abogada de la familia Araya.

Juan Ramón Geldres dijo en el juicio que no tuvo intenciones de matar a nadie. “Quise defenderme de la golpiza, estaba con el casco y no supe para dónde largaba el cuchillo”. Admitió que no le alcanzaba la plata para vivir y que esa mañana había salido a robar.

En la indagatoria, se abstuvo de declarar y en los próximos días el juez Herrera deberá resolver su situación procesal. Le imputó el delito de homicidio criminis causa, que tiene una pena de reclusión perpetua.

Geldres llegó a la instancia del juicio con expectativas de casarse con la mujer que figuraba como su empleadora cuando le concedieron las salidas laborales. Ya inició los trámites prenupciales. Funcionarios del Registro Civil podrían casarlos el viernes en el penal de Cipolletti.

 

(Con información del diario Río Negro)

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