El violador que confesaba sus crímenes

broggiCosecha Roja.-

 – ¿Es cierto que abusaste de los chicos? – preguntó Norma Romero.

– Es cierto- respondió Jorge Broggi.

– ¿Cómo pudiste? ¿Desde cuándo lo hacés?

– Desde los 15 años.

Cuando Norma Romero -ex rectora del Colegio Nacional del pueblo y ex concejal- se enteró, quiso hablar con él. Quedó absorta: “Broggi reconoció todo sin inmutarse”, dijo a Cosecha Roja Romero. La Justicia lo acusa de “corrupción de menores agravada” por cuatro casos pero se calcula que fueron más de 40 víctimas de entre 6 y 12 años. El hombre, de 53 años, era el responsable del área de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Urdinarrain (Entre Ríos) hasta 2008, cuando aparecieron las primeras denuncias y tuvo que renunciar.

En la charla con Norma, Jorge amenazó con ponerse a llorar. Pero no: “¿Ves? Ni llorar puedo”, le dijo. “El psicópata tiene una gran capacidad de persuasión: vio que la primera estrategia no funcionaba y lo arregló magníficamente, victimizándose”, dijo a Cosecha Roja el psiquiatra Hugo Marietán.

El abuso siempre seguía la misma mecánica: el hombre se hacía amigo de los padres y después invitaba a los niños a la casa. Siempre tenía el último jueguito de computadora. Entonces los masturbaba y les decía que estaba todo bien, que no contaran nada, que él lo hacía porque los quería mucho. “El pedófilo tiene mucho poder de seducción: conoce el lenguaje y los gustos de la época, sabe qué decir y cómo lograr la desinhibición del chico desde lo sexual. Lo suelen plantear como si fuese un juego, un secreto entre ellos”, explicó Marietán.

– Cuando seamos grandes te voy a contar un secreto – le dijo Leonardo Mussi a Esteban Bidussi. Eran apenas unos niños.

Se lo contó recién cuando ambos tenían más de 30: “Jorge abusó de mí”. Esteban le respondió que le había pasado lo mismo. El silencio durante muchos años es común en estos casos: “El pedófilo hace sentir a la víctima parte del juego, responsable. El niño duda ¿está bien? ¿está mal?”, dijo el psiquiatra.

Esteban y Leonardo decidieron a hablar con sus padres: sabían que la sobrina de uno de ellos estaba en contacto con Broggi y querían alertarlos. “En general lo que rompe el silencio es cuando la víctima sabe que el pedófilo puede hacerle daño a otra persona. En ese momento, sabiendo lo que le costó a ellos poner un parche sobre ese episodio, pueden hablar. Hay un sentido de justicia en la confesión”, dijo Marietán.

La familia de Leonardo estaba a punto de viajar a Cataratas con Broggi. Era común que lo invitaran porque estaba solo y le caía bien a todo el pueblo. Los padres de Leonardo lo llamaron y le preguntaron si era cierto y él dijo que sí. “Él no lo negó en ningún momento. Creyó que por la amistad que tenía con todos -había compartido navidades, viajes, excursiones, paseos- lo íbamos a perdonar”, contó Romero, que fundó la ONG “Con los gurises no” y lucha contra el abuso infantil.

“Nada peor que verlos con el corazón destrozado. Se fue a la mierda mi imagen de amigo o de hermano. Se cayó mi cara oculta. Mi lado oscuro de mierda que tuve. Yo sé que pedir perdón no alcanza (…) Yo no tengo temor en hacer todo lo posible para que su hijo no sufra. No sé cómo. Pero hoy el dolor me llegó hasta los tuétanos. (…) Este es el click que quizás necesitaba para darme cuenta de que tengo que tratarme. Que esas cosas terribles que hice hoy me avergüenzan. Pero sobre todo me hacen mirar hacia atrás. Soy una mierda, ya lo sé. (…) Vivir confundido es lo que siempre me mató. No es una vida fácil. Yo sólo quiero que vuestro hijo pueda hablar conmigo. Que me cuente para que me pegue y me haga descender al infierno que tiene que haber vivido. (…) Sé que puede parecer banal todo esto. Sé que es fácil escribir. Sé que la fama de convencer con palabras es un terrible estigma. Pero también sé, y lo asumo, que soy culpable”

Los fragmentos son parte de una carta que el propio acusado envió a los padres de una de las víctimas. Después, Broggi desapareció del pueblo y hombre vivió algunos años en Villa Libertador San Martín trabajando en un sanatorio adventista. En 2009 la ONG hizo la primera marcha de globos blancos para visibilizar la problemática. Y en 2013 los integrantes de “Con los gurises no” lo fueron a buscar: llevaron pancartas, globos y folletería.

A fines de diciembre de ese año el procurador General del Superior Tribunal de Justicia -Jorge Amílcar García- abrió una causa en Gualeguaychú por “corrupción de menores agravada”. Desde entonces están reuniendo pruebas: incautaron su computadora donde -sospechan- hay imágenes de los niños. La causa quedó a cargo del fiscal Martín Gil. El 20 de marzo lo citaron a Broggi a indagatoria pero se negó a declarar y no quiso someterse al peritaje psiquiátrico.

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