El violento calvario de la mujer de un represor

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El represor condenado por delitos de Lesa Humanidad ayer recibió una nueva condena, esta vez por violencia de género. Para la justicia, Ramón Ojeda Fuente es responsable del delito de “lesiones leves agravadas por el vínculo y por haber mediado violencia de género” por haber golpeado, encerrado y amenazado a su entonces pareja. .

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Según informó el sitio Fiscales.gob.ar, Ojeda Fuente estaba bajo el régimen de prisión domiciliaria pero los jueces ordenaron ayer su libertad y le dictaron una prohibición de acercamiento y contacto con la víctima. El fiscal de la causa había pedido cinco años y seis meses, porque consideraba que se había privado de la libertad a la víctima.

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El represor tiene 71 años y una condena a 20 años de prisión por asociación ilícita agravada; violación de domicilio; privación ilegítima de libertad; tormentos agravados; torturas seguidas de muerte; y homicidio agravado por alevosía, con el fin de lograr impunidad y por el concurso premeditado de dos o más partícipes (estos últimos como partícipe necesario). Aquella sentencia aún no está firme.

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“Me quitó las ganas de ser mujer, las ganas de vivir”, dijo la mujer ex mujer al inicio del juicio, siempre según Fiscales.gob.ar. El 28 de julio de 2016, cerca de las 21, el hombre volvió a la casa donde vivía con la víctima, un departamento sobre la calle Lavalle al 1700, en el barrio de San Nicolás. Como no podía abrir la puerta, pidió ayuda a un encargado. Cuando entró, golpeó a su pareja en la boca mientras le decía: “te voy a matar, llegó tu hora; tengo conocidos y voy a matar a tus hijos y nietos”. La empujó contra una puerta, lo que hizo que se golpeara la cabeza mientras continuaba gritándole: “vos sos una sirvienta, tengo derecho a matarte”. En un momento, la mujer cayó al suelo, lo que Ojeda Fuente aprovechó para patearla en la cintura y arrastrarla por el piso mientras la agarraba del cabello.

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“Soy tu dueño y de acá no te vas a ir”, le dijo a la mujer. En un momento, la víctima pudo escapar del departamento (“total, ya estaba muerta ahí adentro”) y logró pedirle ayuda al encargado de seguridad que estaba en la planta baja. Él la escondió y llamó a la policía, quienes llegaron a los pocos minutos y detuvieron a Ojeda Fuente mientras que la mujer fue trasladada al Hospital Ramos Mejía por las múltiples lesiones que tenía.

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En base a este episodio, Carmen contó que el hombre la dejaba encerrada dentro del departamento cotidianamente desde que se mudaron allí, en mayo de 2016. Ojeda Fuente se iba y se llevaba el único juego de llaves, y la amenazaba con matarla a ella y a su familia si trataba de escapar o de pedir ayuda.

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Para el fiscal, estos episodios fueron cometidos en perjuicio de quien era su pareja y mediando violencia de género. No obstante, según informó Fiscales.gob.ar, Ojeda Fuente negó tener una relación con la víctima y sostuvo que se trataba de una empleada doméstica a la que había contratado y la definió como “una mujer que buscaba candidatos maduros para quedarse con su patrimonio”.

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El fiscal Vismara destacó el testimonio de la víctima que, entre lágrimas, contó lo que había sufrido. La mujer dijo que, a fines de 2015, conoció al imputado y que al poco tiempo se fueron a vivir juntos, primero en su casa en Boulogne y después se mudaron a la Ciudad de Buenos Aires. Ella quería estudiar enfermería y Ojeda Fuente le dijo que la iba a ayudar porque tenía “contactos”: “me sacó hasta las ganas de ser enfermera”, se lamentó. Según repasó el fiscal Vismara, el acusado comenzó lentamente a aislarla, le prohibía trabajar, le restringía el contacto con sus hijos y la dominaba económicamente. “Era una vida de encierro, sometimiento y control”, explicó. Para desmentir los dichos de Ojeda Fuente, recordó que la víctima mostró el anillo de compromiso que habían comprado para el día de los enamorados y al que le habían grabado sus iniciales.

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Detalló que para ese momento, la mujer ya se encontraba inmersa en el círculo de la violencia, donde después de cada etapa de agresión, sobreviene el arrepentimiento (“la luna de miel”). “El violento se disculpa, le dice que no va a volver a ocurrir y en este caso, ella prefería creerle”, indicó la Fiscalía. Narró que a partir de la mudanza a la calle Lavalle, Ojeda Fuente intensificó el aislamiento y la violencia: salía del departamento y la dejaba encerrada, le decía que no utilizara la luz ni la televisión.

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El fiscal indicó que el represor la dominaba y sometía, además de despreciarla por su condición de mujer y origen humilde. “La consideraba de otra categoría por ser hombre y militar”. Para Vismara, la víctima sufría amenazas de muerte y humillaciones constantes: “yo soy de arriba, te voy a matar a vos y a toda tu familia; tus nietos pueden desaparecer”. Recalcó, además, que la mujer aún tiene miedo de que su ex pareja “mande” a alguien a hacerle daño a su familia.

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Antes de los alegatos, Ojeda Fuente hizo su descargo en el que negó los hechos y acusó a la víctima de haberse “autoflagelado”. Argumentó que nunca tuvo una relación con ella y que era un hombre asexuado y, de la misma forma, la acusó de haberle robado su “patrimonio cultural y médico”. Al referirse al día de los hechos, sostuvo que él dijo que a una mujer “no se le pega ni con el pétalo de una rosa”.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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