¡Estamos listas!: las 2 mil mujeres que quieren llegar al poder en Medellín

¡Estamos listas!: las 2 mil mujeres que quieren llegar al poder en Medellín

El 3 de marzo de 2019 ya es parte de la historia política de Medellín. Ese domingo, 2.039 mujeres dejaron firme su intención de llegar al poder y convertirse en el primer movimiento político femenino en ocupar bancas en el Concejo Municipal de la segunda ciudad más violenta de Colombia para las mujeres.

Por Cosecha Roja
13/03/2019

Por Perla Toro Castaño – [email protected]

A cuatro horas de Medellín, la segunda ciudad más importante de Colombia, en Jericó, un pueblo campesino y cafetero que se esconde en el filo de una montaña, dos mujeres se reconocen a la distancia. No saben quiénes son pero sí lo que quieren. Como si se tratara de un coro ambas sostienen esta melodía: “¡Estamos listas!”

La tarea de identificarse fue sencilla. Pese a estar de visita en un evento literario al que asistían más de 6 mil personas, llevaban pañuelos iguales; una en el cuello, la otra en la mano derecha. De la pieza triangular que simboliza una unión femenina en Latinoamérica, sobresalían los colores morado y amarillo de los cuales se desprendía una búha de apariencia protectora y vigilante.

Ellas, que sin conocerse sabían lo que quieren defender, son parte de las 2.039 mujeres que conforman el movimiento político ‘Estamos listas’, una iniciativa que espera marcar un hito en la política colombiana el próximo 27 de octubre, en las elecciones populares para los Concejos Municipales del país.

Para que este encuentro en Jericó fuera posible, así como otros que han ocurrido en parques, aeropuertos, ascensores, teatros y bares, tuvieron que pasar más de 12 meses de pensamiento y proyección, días y horas en los que mujeres como Marta Restrepo López, de la Red Feminista Antimilitarista, tomaron la decisión de “hacer algo para poder seguir viviendo y más en esta ciudad”. Ella, trabajadora social que se describe como mujer negra, militante de la libertad, quiso, en medio de la desesperanza, pelear con otras por la idea de “ocupar el Estado en vez de destruirlo”.

“Somos tejedoras de una nueva política”

En el comienzo de 2017, un año marcado por la desesperanza para muchos colombianos, luego de que el ‘No’ se impusiera como resultado en el Plebiscito por la paz, tres mujeres con intereses sociales y políticos comunes comenzaron a gestar la idea del movimiento representativo.

En ese momento no tenía nombre, tampoco las líneas de acción que hoy lo definen y mucho menos las más de 2 mil mujeres que creen en la idea del poder femenino local. “Solo había un golpe emocional muy fuerte porque al perder el Plebiscito, la luz que invitaba a una política diferente comenzaba a ser intermitente”, sostiene Restrepo, quien está convencida de la posibilidad de una apertura democrática que incluya poblaciones que históricamente han sido excluidas, como las mujeres.

Así fue como ella, en complicidad con la historiadora Gloria Elena Castaño y la licenciada en ciencias sociales y directora de la corporación Primavera, Piedad Toro, comenzaron a pensar en transformaciones que invitaran a una política diferente en Medellín.

Para entender mejor esta ciudad vale la pena recordar que para el Plebiscito por la paz votado el 2 de octubre de 2016, Antioquia, departamento del cual Medellín es su capital, fue clave en el triunfo del ‘No’ con más de un millón de votos, arrasando en las urnas con el 62.97 por ciento de la votación.

De historia política conservadora y marcadas cicatrices por los relatos aún persistentes del narcotráfico, Medellín es una mezcla de realidades, muchas de ellas paralelas. Mientras su resiliencia aparece en titulares de prensa internacional y sus avances en infraestructura son notables, al igual que los proyectos estratégicos que la han dado a conocer como una ciudad innovadora; en sus calles la desigualdad reina en expresiones como la pobreza y el homicidio. “No podríamos decir que Medellín es una ciudad sin presencia del Estado, porque hay Estado en todas partes; pero, sí que es una ciudad con una realidad política muy vieja y con injusticias sociales muy fuertes como el asesinato”.

Según el Sistema de Información para la seguridad y la convivencia, tan solo en el año 2018 entre sus muros se diluyeron 626 vidas por cuenta de la violencia, superando en 44 casos las muertes de 2017. En lo que va de 2019, la cifra ya supera las 104 muertes violentas. La mayoría jóvenes.

Las mujeres no son ajenas a la realidad de esta ciudad. En paralelo, las calles de este valle montañoso son como un monstruo de dientes enormes en las que las mujeres caminamos como posibles presas. Los informes del Instituto Nacional de Medicina Legal sostienen que es la segunda capital más peligrosa para ser mujer en Colombia, donde en 2018 hubo alrededor de 104 mil casos de violencia de género, de los cuales más de 20 mil correspondieron a violencia sexual. Bogotá -la capital del país- lidera las no honorables estadísticas, seguida de Medellín.

El 5 de marzo, a tres días de la conmemoración del Día Internacional de los Derechos de la Mujer, las autoridades decretaron una alerta por lo que ya podría ser considerada una pandemia según Jean Christophe Rufin, cofundador de Médicos Sin Fronteras: la violencia contra las mujeres. Entre enero y febrero de 2019 el número de reportes ya suma 134.883 víctimas, 1.820 más que en el mismo período del año anterior.

En medio de un cóctel como este, era necesario reaccionar y fue así como nació el círculo  de confianza número uno de ‘Estamos listas’. Unas 60 mujeres interesadas y convocadas voz a voz se reunieron para materializar el hecho. Cada una de ellas invitaría a cinco más que creyeran y estuvieran tan convencidas como para invitar a otras cinco, creciendo así en círculos.

Hoy las 2.039 militantes están agremiadas en 38 de estas figuras geométricas que representan la unión. Cada uno de estos círculos tienen nombres de importantes pensadoras y pioneras colombianas como María Teresa Uribe, Débora Arango, Beatriz Restrepo, Las Polas y Haydee Eastman Calderón.

Con este crecimiento orgánico, y sobre todo de confianza y respeto por la diferencia, se buscaba garantizar  al menos 1.860 mujeres inscritas al movimiento, meta que fue superada. Entre esas primeras 60 estaba Jenny Giraldo, comunicadora y magíster en estudios humanísticos, quien hoy hace parte de la comisión de comunicaciones -una de las siete existentes- además de liderar el circulo María Teresa Uribe.

“Desde el círculo uno dinamizamos y tenemos como exigencia participar en alguna de las comisiones, ya sea la financiera, la jurídica, la de comunicaciones, la sistematizadora, la de asuntos políticos e internacionales o la metodológica. No obstante, cualquiera de las 2.039 pueden hacer parte de una de ellas si así lo desean”.

Tras varios encuentros, el último de ellos el 3 de marzo en el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, en el que se reunieron más de 1.000 militantes, ya pueden afirmar que están haciendo no solo una política diferente, también historia. Por un lado está lo exótico de su crecimiento y su conformación, por el otro “el hecho de que no haya jerarquías. Algunas tenemos unos liderazgos; pero no nos tejemos en relaciones jerárquicas ni en límites. De la misma manera valoramos la confianza por encima de cualquier cosa y por eso sabemos que, gracias al crecimiento voz a voz, las referidas son diferentes pero compartimos posiciones en común, sabemos que es una estrategia horizontal que fluye como el agua”, cuenta Giraldo con la sonrisa de aquellas convencidas de su camino.

A esos círculos de confianza han llegado toda clase de mujeres. Antioqueñas y no Antioqueñas. Profesionales, amas de casa, decanas de universidades, profesoras y trabajadoras domésticas. De altos y bajos recursos; así como blancas, morenas, negras e indígenas; desplazadas por la violencia, víctimas y no víctimas. “Un movimiento ante todo de mujeres, que tiene muchas cosas que agradecerle al feminismo y donde varias somos feministas pero no todas”, aclara la comunicadora.

A todas las reúne siete puntos comunes claramente humanistas:

  1. La vida y la democracia.
  2. El liderazgo y el trabajo de las mujeres en toda su diversidad.
  3. La ciudad y los hogares libres de violencias para las niñas y los niños.
  4. El reconocimiento y la redistribución del trabajo de ciudadanos que realizan las mujeres.
  5. La educación pública, no sexista y pertinente.
  6. El derecho a una ciudad saludable y sostenible ambientalmente.
  7. La seguridad humana y la convivencia.

Estar siempre convencidas del triunfo

En la historia, a las mujeres también se nos ha negado el derecho a pensar en triunfar, educación y predisposición mental reservada para los hombres. Por esta razón, desde ‘Estamos listas’ todas están listas para ganar. El primer escalón político será ocupar varias curules del Concejo de Medellín, pues aunque por el momento no planean presentarse a la Alcaldía, no descartan hacerlo en el futuro.

Las vías para la postulación se enmarcan en el fortalecimiento de la democracia y la garantía de su transparencia. “Tenemos una estrategia para ganar, como se hace en la política”, dice Restrepo. Por su parte Jenny Giraldo explica que su participación será bajo una lista cerrada, es decir que se votará por el movimiento de mujeres y no por una candidata en particular.

Según la reglamentación electoral colombiana estas listas deben ser de 21 personas, que en ‘Estamos listas’ se elegirán democráticamente en unas consultas previas, como si de unas primarias se tratara. “Cada círculo tendrá sus pre-candidatas, quienes ya están postuladas por decisión y previas validaciones de que puedan hacerlo. Estas pre-candidatas harán campaña y cada mujer del movimiento podrá votar en una plataforma digital por tres de ellas. Las mujeres que mayores votaciones obtengan, serán quienes integren la lista”, ilustra Giraldo.

Además de este reto, en ‘Estamos listas’ también tendrán que pensar en la Ley de cuotas, mecanismo colombiano que exige que el 30 por ciento de la lista sea ocupado por mujeres. Como este caso es contrario a los demás, ese 30 por ciento serán hombres. “Hombres aliados que crean en nuestras ideas. Estos no serán elegidos por votaciones porque debemos garantizar que no tienen intereses políticos y nos apoyan”, dice la representante del comité de comunicaciones quien además reivindica y defiende este derecho que se logró gracias a los movimientos sociales de mujeres y que ha sido la única herramienta efectiva para garantizar la presencia del género femenino en el poder.

Las precandidatas ya están listas y fueron presentadas el #3M.


Juntas vigilarán la ciudad y harán efectivo el control político

El pañuelo violeta y amarillo recuerda el verde que usaron las argentinas de ‘Aborto legal ya’ y que por años han usado las Madres de la Plaza de Mayo, pero también otras luchas latinoamericanas. La búha “representa la apropiación desde lo femenino, de la sabiduría y la vigilancia. La búha está volando sobre la ciudad y sobre guayacanes amarillos, árboles que son bastante familiares en nuestras calles”, coinciden en afirmar Marta Restrepo y Jenny Giraldo.

En esta simbología que expresa el control, labor fundamental del Concejo de Medellín; más conceptos naturales y sostenibles se representa el equilibrio de un movimiento que quiere resolver la desigualdad para así hacer de la democracia algo grande para el país.

De las 2.039 mujeres, un 43 por ciento son de clase media, seguidas de un 23 por ciento de clase media alta y un 18 por ciento de clase media baja, datos que ayudan a entender la diversidad social de las militantes que incluso han apadrinado a otras, pues la inscripción al movimiento tiene un valor representativo de 20 mil pesos colombianos (cerca de 7 dólares por persona). Desde la solidaridad y no el asistencialismo se han apalancado ventas, colectas y otras actividades para pagar las inscripciones de aquellas que no pueden dar el aporte.

Entre el 13 y el 23 de marzo se realizarán las consultas y el 1 de abril, una vez esté elegida la lista que presentarán ante la Registraduría Nacional, volverán a abrirse las inscripciones al movimiento que seguro, en octubre, sumará a muchas mujeres más.

Por ahora, el pañuelo no ha dejado de ser el símbolo con el cual se reconocen en las calles. Laura, Alejandra, María, Cecilia, Isabel, Doris, Dora, María Paulina, Tatiana y podrían seguirse contando los nombres, están listas. Algunas se han hecho amigas, otras simplemente caminan y se saludan por el solo hecho de identificarse con la vida, con el cuerpo, con el trabajo… con un proyecto político que desde ya es un hito y que seguramente hará parte de una realidad política inédita en un país donde por años ha gobernado el miedo y la violencia.

Así es el movimiento ‘Estamos listas’

  • 38 por ciento de las mujeres son profesionales, 32 por ciento tienen estudios de postgrado, el 14 por ciento son técnicas o tecnológas, el 13 por ciento son bachilleres y el 3 por ciento no cuentan con estudios.
  • El promedio de edad dominante oscila entre los 29 a 39 años, seguido de mujeres entre los 18 y los 28 años.
  • 71 por ciento de las mujeres del movinento se declaran heterosexuales, el 11 por ciento prefirieron no responder, el 9 por ciento dicen ser de orientación sexual lesbiana y las demás se clasifican entre bisexuales, indefinidas y asexuales.
  • El 63 por ciento son mujeres solteras.