Flores en llamas

El 24 de diciembre no sólo le dispararon a Brian, el chico de 14 años que murió luego de recibir un balazo en la cabeza. Ese día hubo al menos otros dos incidentes que involucraron armas y motos en la zona del Bajo Flores. Por qué los vecinos denuncian zona liberada. La interna policial, el traspaso a la Ciudad de Buenos Aires y la fuga de agentes a la provincia: los que investigan homicidios están pidiendo documentos en el Conurbano.

 

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El 24 de diciembre al mediodía, en Bajo Flores, dos ladrones en moto intentaron arrebatarle el bolso a un hombre que se resistió. El ladrón perdió el equilibrio de la moto, se le cayó el arma -una pistola calibre 38- y escapó. El arma quedó tirada en el piso.

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Casi dos horas más tarde, dos hombres en moto intentaron robarle a una mujer sobre Avenida Asamblea. Brian, de 14 años, iba con su abuelo a bordo de un Renault 19. Los ladrones dispararon contra el auto y le dieron a Brian en la cabeza. En la justicia son muy delicados al momento de contar el posible móvil del asesinato. La declaración del abuelo es la principal pista que tienen. El hombre declaró que cuando vio el robo acercó con el auto hasta el  lugar del hecho y le gritó ‘alto policía’ a los ladrones para intentar asustarlos.

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A las diez y veinte de la noche de ese mismo día dos hombres en moto interceptaron a otro que estaba por entrar al garage de su casa. La víctima se resistió y los ladrones escaparon en su auto. Las motos quedaron tiradas en la calle: ambas habían sido robadas días antes. Los ladrones volvieron enseguida e intentaron atropellar al hombre al que le acababan de robar. Más tarde balearon el frente de la casa.

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La justicia no tiene indicios de que haya alguna conexión entre los tres hechos: hablan de un clima social que terminó de estallar con el balazo al chico de 14 años.  La comisaría 38 tiene un largo prontuario. Las bandas narcos que dominan parte de la 1.11.14 crecieron bajo su sombra. En 2012, de allí se robaron decenas de armas que habían sido secuestras en distintos operativos. En ese año dos fiscales denunciaron a la dependencia por proteger a ladrones de autos. La cantidad de negocios que abarca es enorme. En la jerga policial se llama ‘quintas’ a las zonas donde recauda cada jefe. Según escribió el periodista Gabriel Di Nicola en un artículo de 2012, a la jurisdicción de las 38 le dicen ‘la estancia’. El jefe de esa comisaría, hasta hoy era Alejandro Atilli, desplazado del barrio de Mataderos por quejas de los vecinos. Dicen que allí actuaba de la misma forma.

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La confirmación de la muerte de Brian desató la furia popular. Anoche, en la Comisaría 38 había de todo. Desde el dueño de la juguetería del barrio hasta las víctimas de violencia. Y desde grupitos de pibes que se juntan en las esquinas hasta militantes del partido Bandera Vecinal. Los reclamos parecían -eran- contradictorios: había quienes denunciaban la complicidad policial y gritaban ‘que se vayan todos’ y quienes pedían la vuelta de los edictos policiales.

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La presencia tan diversa no se explica por el oportunismo de quienes se quisieron montar en el dolor de los familiares. Todas la fuentes coinciden en que la situación de la zona es explosiva y atraviesa a todas las clases sociales. “Hay una cantidad enorme de hechos de robo a mano armada, entraderas, robos en la calle. Las fiscalías que estuvieron de turno -la 4 y la 35, que es la que está ahora- no paran de recibir denuncias. Y hay muchísimo que no se denuncia”, dice una fuente judicial. Flores duplica la tasa de homicidios del resto de la ciudad. Las sospechas de zona liberada son casi unánimes. Las fuentes hablan de la una mezcla de protección a las ‘quintas’ mezclada con corrupción estructural, desidia, falta de profesionalismo y descontento policial.

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Uno de los grandes problemas que señalan las fuentes consultadas es el traspaso de la policía a la Ciudad. “Las comisarías transferidas están que arden: no hay estructura en la ciudad para recibirlos, no tienen ni autos. Y los mismos policias te dicen: ‘esto va para peor’, sobre todo porque las promesas salariales no se cumplieron”, dice un funcionario policial.

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El traspaso no se hace en términos armónicos. Los jefes de la comisarías transferidas dejaron de reportar novedades a Nación. Y desde Nación tienen orden de no hacerse cargo de nada de lo que pase en las comisarías de ciudad. En la investigación del crimen de Brian participan dos grupos de la policía: la Brigada de la 38 -que está sospechada de ‘manejar la calle’ en la zona- y la División de Homicidios de la Federal, que todavía depende de Patricia Bullrich.

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Si la Brigada de la 38 está bajo sospecha, la División Homicidios tiene otros problemas. Todas las divisiones especiales de la Federal tienen por obligación destinar agentes a reforzar la seguridad en la provincia: día por medio tienen que ir a pedir documentos a provincia. “Dejan de trabajar con nosotros para ir a hacer este refuerzo que Bullrich le había prometido a Vidal. Un día están investigando y al otro se van a hacer control poblacional a la provincia”, se quejan desde la justicia. Hasta los agentes de la división del GOMF, las famosas motos negras que funcionan como una infantería sobre ruedas, están afectados. Si su función en el conurbano ya no es desplegarse en abanico, mostrar armas largas y meter miedo como jinetes de la muerte. Allá se dedican a parar autos y comprobar que tengan los papeles en regla.

Cosecha Roja
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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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