Salta está empapelada con la imagen de su cara, con gorrita y pelo corto. La familia y los amigos la quieren de vuelta. La tarde que desapareció, Gala Cancinos se fue de su casa para gimnasia, con el equipo jogging y el buzo de la escuela. A las pocas horas la vieron en un parque con otra ropa. Desde entonces pasaron veinte días y no hay noticias ni grandes pistas: la adolescente de 14 se fue sin plata ni celular. “No sabemos qué pasó, quizás fue una conducta para llamar la atención. Por algo se llevó un cambio de ropa. Pero ahora, con el paso de los días, creo que alguien la esconde o la tiene”, dijo a Cosecha Roja la mamá de Gala.

Las organizaciones feministas de la provincia quieren que Gala aparezca con vida y “se sienta acompañada” en las decisiones que tome respecto a su identidad. “Si siguen buscándola como a una chica de 14 años, ¿cómo quieren que aparezca? Ella ya no se siente una chica”, arriesgan algunas referentes de la provincia.

Aunque la justicia no descarta la posibilidad de un secuestro y la busca con todas las hipótesis, las decisiones sobre su identidad de género podrían haber generado su alejamiento de la familia. “Te esperamos para arreglar todo en casa”, ruegan sus padres desde los medios. “Te queremos, te extrañamos”, ponen sus compañeros en las banderas de las marchas que recorren el centro de la ciudad.

El primer dato lo aportó una joven en la marcha por la liberación de Higui, la mujer presa por matar a quien intentó violarla. La concentración era en Plaza Belgrano, en el centro de la capital salteña. Hacía dos días que buscaban a Gala: la chica le contó a una de las organizadoras que la conocía y que sabía que ella no la estaba pasando muy bien. “Jugaba a que la llamáramos Nico. Sufría hostigamiento en la escuela, no soportaba los encuentros religiosos, los curas le habían ido a hablar para que cambiara, en las casa las cosas tampoco estaban del todo bien”, dijo.

Antes de desaparecer, Gala escribía en su cuenta de Twitter frases sobre su identidad, sus diferencias con la familia, la escuela, la religión y las compañeras. “Para qué voy a hacer la tarea si pronto no estaré”. “Chau”. Esos fueron los últimos mensajes. Después de su desaparición, la familia cerró la cuenta.

El 16 de mayo por la tarde su padre la vio salir con el equipo deportivo. Como todos los martes, iba para educación física y de ahí a inglés. Siempre volvía después de las seis, pero ese día no. Ella se movía sola. Todo su radio de acción estaba en 15 cuadras. A la noche, cuando su ausencia comenzó a inquietar, no había donde llamarla. “Tres meses atrás había perdido el teléfono y no le habíamos querido comprar otro para que lo cuide”, contó a Cosecha Roja la mamá. Tampoco llevaba la tarjeta para el colectivo. Una tía la había visto una horas antes en el Parque del Bicentenario. Ya se había cambiado, tenía pantalones de jeans, buzo negro y una de las gorras que usaba siempre. Cargaba su mochila violeta. Esa fue la última vez que la vieron. Desde entonces no hay un solo rastro de ella.

– Nosotros confiamos en la policía, ellos están trabajando todo el tiempo. La están buscando – explica Mónica Ovando, mamá de Gala.
– ¿Qué sospechan que pasó?
– No lo sé, quizás fue una conducta para llamar la atención. Por algo se llevó un cambio de ropa. Pero ahora, con el paso de los días, creo que alguien la esconde o la tiene. Es mucho tiempo y ella no se llevó plata.
– ¿Hubo algo que pudo haber provocado su partida?
– Nada, nosotros somos familia, como todas las familias.
– ¿Imagina el reencuentro?
– Siento que Gala va a volver y que a partir de ahí, con profesionales que nos acompañen, podrán salir los motivos íntimos, sinceros, para ver qué la hizo tomar esta actitud. La queremos de vuelta, la amamos, es nuestra hija.

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Identidad en una provincia conservadora

“Es difícil en un lugar como nuestra provincia poder hacer tu búsqueda sexual de una manera amable, pero hay que hablarlo. Es necesario que los chicas y chicos sepan que en Salta hay diversidad sexual y que hay gays, lesbianas, personas trans y que estamos para acompañarlos”, explicó a Cosecha Roja María Pía Ceballos, militante trans y vicepresidenta de la Multisectorial de las Mujeres de Salta. “Todavía cuestan muchas cosas. Por ejemplo, tenemos el caso de dos a los que en la escuela los obligan a ponerse pollera. Imaginate lo expulsivo que puede ser eso para un adolescente que está buscando su orientación”, dijo.

Y agregó: “Desde hace un año que no tenemos más la Dirección de Diversidad, la desmanteló el intendente Gustavo Sáenz”. “Queremos que Gala aparezca con vida y se sienta acompañada en las decisiones que quiera tomar, eso es lo único importante ahora”, concluye Pía, quien en 2012 recibió en Salta el primer DNI con su identidad autopercibida.

A los pocos días de la desaparición, en el Colegio Belgrano, la tradicional institución donde estudiaba Gala, uno de sus consejeros, Mariano Rojas, grabó un video dirigido a la adolescente. Fue tomado de lejos para que se lea el enorme escudo que dice “Canónigos regulares de Letrán”, la congregación que sigue las enseñanzas de San Agustín. En las imágenes, el sacerdote le habla de la “parábola del hijo pródigo que metió la pata y volvió” y le dice que la esperan “con los brazos abiertos”.

Al ver ese mensaje, Alba Rueda, de Mujeres Trans Argentina, interpreta que “si la convocatoria a volver es asimilarnos a ‘pecadores’, no es una invitación a regresar sino a modificar nuestro comportamiento e institucionalizarnos. No es una invitación, es un engaño que niega la individualidad y la diversidad”.

En las redes la lectura fue parecida. Los señalamientos fueron tan extendidos que el representante legal del colegio, Daniel Torres Giménez, debió salir por los medios a decir que la institución no aplica ningún tipo de discriminación frente a la diversidad de la identidad de género: “En el colegio no tenemos una política que discrimine, por supuesto que llevamos adelante una educación religiosa pero tratamos de generar espacios de apertura. Respetamos la privacidad de cada persona más allá de lo creemos nosotros de que es lo mejor. Hay muchas otras maneras de vivir”.

Mientras, Gala lleva 20 días desaparecida.

 

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Alejandro Marinelli
Alejandro Marinelli

Periodista y docente. Autor de los libros "Un hombre ordinario" y "El Periodista".

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