Guatemala: Crece el número de mujeres asesinadas por el narcomenudeo

Sandra Valdez. Prensa Libre.-

Entre el 18 de diciembre del 2010 y el 21 de junio último, al menos ocho cuerpos de mujeres fueron encontrados con las mismas características: asfixiadas, cruelmente atadas de pies y manos y con múltiples golpes.

Todos los cuerpos han sido hallados envueltos en sábanas y en sectores alrededor del Cerrito del Carmen, zona 1, con excepción de dos que fueron abandonados en la zona 11, aunque con el mismo patrón de muerte.

Según alerta la Fundación Sobrevivientes, las primeras muertes de este tipo fueron la de Mindi Rodas y otra joven que únicamente fue identificada como Celia.

Hasta ahora, Sobrevivientes contabiliza la muerte de ocho mujeres. Siete cadáveres en la zona 1 y uno en la zona 11. Entre los que aparecieron en el Centro Histórico, uno se encontraba junto al cuerpo de un hombre, con las mismas características de muerte: cuello y tobillos literalmente unidos por una cuerda.

Según un experto mexicano en perfiles criminalísticos que investiga el caso en el país, estos casos no se relacionan con un asesino en serie, como podría pensarse inicialmente, sino con ejecuciones perpetradas por el crimen organizado, generalmente vinculadas con el narcomenudeo.

Primeros hallazgos

Los cuerpos de Rodas y Celia fueron localizados en la 10a. avenida A, zona 1, el 18 de diciembre del 2010, y fueron los primeros en presentar este patrón que luego se repitió en otras víctimas.

Los cadáveres estaban envueltos en sábanas, atados de pies y manos, con la misma cinta con la que fueron asfixiadas, y golpeadas. No fueron abusadas sexualmente, como otras que aparecieron después de ellas.

No obstante, fue un fin brutal para Rodas, de 23 años, cuya historia conmovió a varios sectores.

El 9 de junio del 2009, su cónyuge, Edwin Esteban López Bran, le propinó una golpiza y con un cuchillo le cortó la nariz, la barbilla, los labios y una parte de la frente, dijeron testigos en el Tribunal que lo sentenció.

Esa agresión se debió, según se ventiló en el juicio, a que Rodas le exigía pensión económica para su hijo de 3 años.

Pero ese hecho no fue el último que marcó a esta joven mujer. En diciembre del 2010 fue asesinada, y su cadáver fue identificado por su madre, Mónica Donis, un mes después.

Son madres

Así como Rodas, cuyo hijo ahora tiene 7 años, todas las demás víctimas eran madres solteras. Eran mujeres de escasos recursos, por lo que el móvil de la muerte no es el robo ni la violación, detalla Norma Cruz, directora de Sobrevivientes, y con ella coincide el experto en perfiles criminalísticos.

No obstante, la brutalidad es ominosa e indignante, a la vez que genera terror. “No importa a qué se dedican ni qué hacen. Nadie merece morir de esa manera, pero ni un perro debe morir así”, dijo Cruz.

Zenaida Escobedo, directora de la Unidad de la Mujer y Análisis de Género del Organismo Judicial, ve componentes de odio exacerbado. “Ninguna mujer, sea cual fuere su condición social, económica o política, tiene que morir de esa manera. Aquí se expresan claramente las relaciones de poder y misoginia, que es el odio hacia las mujeres, hacia lo femenino, hacia toda la parte sustantiva y subjetiva de una mujer”, dijo.

Agregó: “Ninguna justificación es válida para un crimen así, porque en algunos casos en que se presume relación con el crimen organizado, este pareciera que es un mensaje para decirles a las mujeres: ‘si ustedes son malas, se van a morir’”.

Escobedo hace un análisis social de quién o quiénes podrían haber matado a estas mujeres, y en principio ve que se trata de más de un hombre, con características machistas, misóginas y poco tolerancia a la frustración.

Mujeres con temor

Janira Tobar, representante de la Organización Mujeres en Acción (Omes), que apoya a trabajadoras del sexo, asegura que existe un estado de psicosis, ya que el rumor en la calle es que se trata de tres personas que consumen drogas y buscan servicios sexuales.

Sin embargo, Carlos de León Zea, especialista en psiquiatría y psicología forense, del Instituto Nacional de la Defensa Pública Penal, afirma que no deberían ser organizaciones como Sobrevivientes las que “diagnostiquen” este tipo de patrones de muerte.

Según Zea, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses debería ser el que se percate de hechos como estos para brindar información al Ministerio Público, pero esa institución tampoco tiene base de datos que le permita reconocer fenómenos como los denunciados por Sobrevivientes. “Eso es lo que no permite el proceso de investigación formal”, puntualiza.

El fin es degradarlas

El análisis  indica que podría estar inmiscuida una mujer.

Prensa Libre consultó a un experto en  perfiles criminales en el Laboratorio Forense de México, quien prefiere mantener el anonimato debido a que también ha empezado a trabajar en casos guatemaltecos en  colaboración con la  Fundación Sobrevivientes.

¿Cuál es el análisis preliminar que puede hacer de estas muertes?

Es crimen organizado definitivamente, y tiene que ver con   narcomenudeo. El modus operandi es muy  similar, porque ni siquiera está el aspecto sexual.  Creemos que se da más bien por otros fines.

¿Se puede catalogar como asesinos en serie?

No, porque para que sea catalogado como en serie debería existir el  elemento sexual, y aquí la posición es por degradación de la víctima. Es para degradar y desechar algo por otros elementos, narcotráfico podría ser.

¿Se trata de una o varias personas; hombre o mujer?

Por la fuerza, el autor material sí es un hombre, pero si no hay elemento sexual puede estar inmiscuida una mujer, porque tiene que ver con elementos además de poder, ganancias, de obtener un beneficio económico.

Por el elemento de tortura en las víctimas, tienen que ser dos personas con arma de fuego, pero que está inmiscuida una mujer. Sí tiene que estarlo, debido a la saña y a la  ausencia de lo sexual.

¿Se puede saber  si los crímenes ocurrieron en el mismo lugar en que aparecieron los cadáveres?

Necesitamos saber de dónde desaparecen y dónde aparecen los cuerpos, para ver si tiene mapa criminal el agresor. Lo más seguro es que las aborden y asesinen en un lugar cercano, y  que sea una zona de  conocimiento y control de los victimarios.

¿Por qué cree que las dejan envueltas en sábanas?

Porque las degradan como mujeres y como seres humanos.

¿En Ciudad Juárez han  tenido muertes similares a estas?

Sí, más o menos con  esa manifestación, y ello suele relacionarse con el crimen organizado.

¿Podría haber un número límite de víctimas o que cambie el tipo de ellas?

Lo que pasa es que trabajan por encargo o remuneración, dependerá del autor intelectual.

De acuerdo con los análisis, creemos que sí, en  este podría estar involucrada una mujer y que a lo mejor cambien por tiempos o víctimas, pero dependiendo de los “encargos”, aunque se oiga mal el término.

¿Por eso  puede ser que haya  dos casos en noviembre y dos en enero?

Si usted ve las dos primeras víctimas, están juntas, luego hay una parte en medio donde también hay dos juntas, los últimos dos, donde también hay un varón, también juntos.

¿Por qué suceden  en jueves y sábado?

Cerca de fin de semana, tiene que ver con la misma planificación, organización, tener todo bajo control para esos días.

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