Historias de la nocturna

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A los 15, cuando nació su hijo, Mariana dejó el secundario. El bebé nació con una enfermedad por la que estuvo internado varios meses. Ella vivía con su madre en una pieza alquilada y entre los cuidados de su hijo, las visitas al médico y las changas que hacía para sobrevivir se le hacía imposible seguir cursando. Dos años después retomó los estudios en una nocturna de Once que tiene guardería. Es una de las 23 escuelas nocturnas para jóvenes y adultos que el gobierno de la Ciudad decidió cerrar a partir del año que viene.

Mariana -en realidad ese no es su nombre- va a poder seguir cursando el año que viene. La Resolución 4055-2018, que lleva la firma de la ministra de Educación, Soledad Acuña, establece el cierre de 14 escuelas comerciales y cursos en los nueve liceos y bachilleratos nocturnos de manera progresiva. A partir de 2019 se cerrará el ingreso de nuevos estudiantes. Los que ya cursan en años más avanzados podrán terminar el nivel. “La mayoría de los alumnos y alumnas están en situación de vulnerabilidad”, cuenta uno de los profesor de esa escuela. “Le cierran el colegio a los que más lo necesitan”, dice.

Ayer docentes y personal no docente de las escuelas de la ciudad hicieron un paro y marcharon hacia la Legislatura de la Ciudad. “La medida, dispuesta pocos días antes del final de ciclo lectivo, expulsa a miles de estudiantes del sistema educativo y deja sin trabajo a cientos de docentes”, explicaron desde la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).

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Paula es preceptora del colegio 14 Hipólito Yrigoyen de Barracas. El viernes, el mismo día que salió la resolución del gobierno en el Boletín Oficial de la Ciudad, les avisaron que van a cerrar la mitad de los cursos. Los alumnos tienen entre 16 y 60 años y provienen de la zona de Barracas y La Boca.

Algunas de las mujeres tienen hijos chicos y la mayoría trabaja en relación de dependencia o de manera informal. “Es complejo mantener la matrícula cuando su vida pasa por sobrevivir y su prioridad no es estudiar”, explica Paula. Para los y las docentes y preceptoras tampoco es fácil. “Muchas madres trabajamos a la noche porque no tenemos quién nos cuide a los chicos durante el día”, contó.

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“¿Quiénes van a los bachilleratos? -preguntó ayer el titular de UTE, Eduardo López, durante el acto frente al Ministerio- ¿Vieron los que hacen malabares en las esquinas, a los que los reprimen?. Esos van a los bachilleratos, los que trabajan de día. Si le sacan la escuela, ¿cuál es el destino de estos chicos?”.

Según un informe del Observatorio de la Universidad Pedagógica (UniPe) elaborado con datos oficiales en la Ciudad hay 420 mil personas que no terminaron el nivel medio. De ellas sólo 32 mil asisten a alguna de las propuestas educativas existentes. “En lugar de cerrar escuelas la ministra de Educación, Soledad Acuña, debería promocionar la oferta actual y generar más espacios para que esas casi 400 mil personas sin escolaridad secundaria puedan ejercer su derecho a finalizar sus estudios esa etapa que además, es obligatoria según la Ley Nacional de Educación”, plantearon desde UTE.

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Nimia tiene 27 años y trabaja como empleada doméstica. Hace 14 años vino desde Paraguay con su tía y dos años después empezó a trabajar cuidando chicos. En su país había terminado la primaria. “Acá se me hacía difícil seguir estudiando por el trabajo y el tema de los papeles”, contó.

El año pasado se anotó en una escuela nocturna de Devoto. “Tenía ganas de terminar el secundario para tener un mejor trabajo y seguir estudiando”. La mayoría de sus compañeras trabajan y tienen hijos. “A veces los traen al colegio porque no tienen donde dejarlo. Los cuidan en clase o los entretienen mientras hacen los exámenes”, explica.

El viernes una profesora de inglés les contó que a partir del año que viene cerrarán muchas de las escuelas de la Ciudad. Nimia y sus compañeros se asustaron. Esta semana se enteraron de que el colegio no estaba en el listado de los 23. Ella ya se anotó para el último año del secundario. “Es difícil estudiar, porque a la noche siempre llego cansada”, dice. Pero quiere recibirse para poder seguir estudiando alguna carrera relacionada con la contabilidad y la administración de empresas.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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