Hogares de niños en CABA: aislados y en riesgo

Por la falta de insumos y recursos humanos, el riesgo de contagios masivos es uno de los tantos problemas que afrontan los 35 hogares para niños, niñas y adolescentes de la Ciudad: ya hay más de 100 positivos. El otro peligro es emocional: la consecuencia de la desvinculación de lxs niñxs con sus familias.

Hogares de niños en CABA: aislados y en riesgo

Por Natalia Arenas
26/06/2020

Ilustración: Federico Mercante

R. trabaja como administrativa en un hogar de tránsito para varones de 6 a 18 años de la Ciudad de Buenos Aires. Una de sus compañeras del sector limpieza dio positivo de Covid-19. Lxs trabajadorxs del hogar se enteraron una semana después del resultado. La empresa tercerizada que contrata a la mujer nunca les avisó. “Se activaron los protocolos el miércoles, pero los hisopados recién los harán el martes que viene”, cuenta.

“Contacto estrecho hubo”, dice R. El hogar es una casa chica en la que es difícil respetar el aislamiento de uno o dos metros. “Y lxs niñxs requieren no sólo atención y cuidado, sino amor y mucho contacto físico. Te abrazan, te toman de la mano o te quieren peinar”.

Mientras esperan los hisopados, todxs lxs empleados -contratados por monotributo, con sueldos precarios- siguen viajando en transporte público, uno de los mayores focos de infección. Es la única manera que tienen de llegar al trabajo.

El protocolo del gobierno porteño tardó un tiempo en llegar y era común a todos los hogares: no diferenciaba entre las necesidades de bebés, niñxs y adolescentes ni entre las posibilidades edilicias. En el hogar donde se dio el contagio el protocolo general hacía agua por todos lados. Así que hicieron un propio y lo presentaron en la Dirección de Niñez y Familia de la Ciudad.

En el medio, hubo varios contagios en los hogares: la Comisión de Seguimiento del Tratamiento Institucional de Niñas, Niños y Adolescentes de la Defensoría General de la Nación registró un total de 126.

El riesgo de contagios masivos es uno de los tantos problemas que afrontan los 35 hogares para niños, niñas y adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires. Como el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad sólo tiene tres hogares propios y la demanda es alta, terceriza el alojamientos de niñxs en hogares de la sociedad civil. Por cada niñx o adolescente les paga entre 35 mil y 40 mil pesos mensuales. Ese dinero debe alcanzar para el cuidado integral de cada uno: alimentación, salud, escolaridad, tratamientos psicológicos, recreación y vestimenta. En contexto de pandemia no alcanza.

El otro peligro son las consecuencias de la desvinculación de lxs niñxs con sus familias. En el hogar Mariposa, en Flores, viven doce niñxs de entre 0 y 6 años. S. es uno de ellos: tiene un año y medio. Su mamá iba a visitarlo tres veces por semana. La pandemia frenó las visitas. Desde entonces, S. tiene pesadillas y come muy poco.

La única forma de comunicarse con su mamá es a través de videollamadas. Cuando esto pasa, S. reconoce a una mujer que le habla desde la pantalla y le sonríe. Con los dedos toca esa cara virtual y no entiende por qué no siente el calor y suavidad de la piel. Sólo puede expresar la angustia de no tocar a su mamá llorando. Del otro lado, la mamá también llora: cree que su bebé ya no la reconoce, que se olvidó de ella y no la quiere más.

“Si el Estado garantizara un hisopado para personas asintomáticas, las madres podrían venir a ver a sus hijxs, tomando todos los recaudos protocolares”, dice Valeria Leiva, directora de Mariposa. “Si no tienen los tres mil pesos que pide un laboratorio privado para hacerse el hisopado, no pueden venir. Hace tres meses que no vienen”.

En Mariposa trabajan 29 personas que se turnan para poder descansar, ya que lxs niñxs necesitan atención las 24 horas.

Para reducir la posibilidad de contagio, la dirección del hogar decidió que todxs lxs trabajadorxs vayan y vuelvan del hogar en transporte privado: taxis, remises y autos particulares. Un gasto extra que les alivia “el miedo individual, pero sobre todo colectivo de saber que cada vez que entrás al hogar podés estar contagiando”.

Desde el gobierno porteño les llega cada 15 días una caja con insumos: cinco litros de lavandina, cinco de alcohol en gel, tres barritas de jabón Rexona (con las que no pueden bañar a bebés), tres pomos de Off, una caja de guantes plásticos y 30 barbijos.

“Estamos en la lucha diaria de que nos manden los insumos para nuestra protección y la de lxs chicxs”, dice R. y cuenta que las mascarillas que mandaron tienen que compartirlas, previa higienización. Lo que hay no alcanza para todxs.

Natalia Arenas

Natalia Arenas

Periodista feminista. Egresada de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Editora general de Cosecha Roja. Premio Lola Mora 2018.
Natalia Arenas