Honduras, un aeropuerto para los narcos colombianos

La Prensa.-

Según información del Departamento de Estado de Estados Unidos, Honduras se ha convertido en una especie de aeropuerto de la mafia, publicó ayer el periódico colombiano El Tiempo en su edición digital.

Conforme a la publicación, el señalamiento se sustenta en el hecho que de cada 100 vuelos que parten de Suramérica cargados con cocaína, 79 aterrizan en Honduras para luego saltar hacia México.

La captura en Honduras de Alexánder Montoya Úsuga, conocido como el Flaco, uno de los jefes de la banda criminal de los Urabeños, puso de nuevo al país centroamericano en el radar de EUA.

La Policía de Colombia asegura que el Flaco habría viajado a Honduras en el avión que se robaron de un hangar del aeropuerto El Dorado, en abril pasado. Además, que el aparato fue cargado con droga en Carepa (Antioquia) y que aterrizó en la isla de Roatán, territorio hondureño.

Para EUA, ni la versión del vuelo ni la captura en Honduras del Flaco, heredero de la estructura criminal de don Mario y del clan ‘Úsuga’, fueron una sorpresa.

Carteles en La Mosquitia

Hay información de que en las regiones de la Mosquitia y Gracias a Dios hace presencia la mafia colombiana.

Tanto los Urabeños como la Oficina de Envigado tienen contactos en esos lugares con organizaciones locales que se encargan de mover la coca.

Según autoridades, en los últimos seis meses, Montoya Úsuga alcanzó a enviar más de 30 toneladas de clorhidrato de cocaína al cartel mexicano de Los Zetas a través de las rutas que tiene en ese lugar.

De hecho, en esas selvas descubrieron hace tres meses otra avioneta de bandera colombiana que había salido del aeropuerto Vanguardia de Villavicencio (Meta) en junio de 2011.

La aeronave también pasó por Carepa y se accidentó en territorio hondureño con tres toneladas de coca.

El piloto nunca apareció. Y en diciembre de 2010, otro bimotor colombiano, el HK-4324-G, llegó al poblado de Yorito sin gasolina y se vio forzado a aterrizar en una carretera, matando a una pareja que iba para su boda.

Y ahora se investiga si la tonelada de coca incautada hace dos semanas en costas hondureñas pertenecía a la organización del Flaco. El desembarco de delincuentes colombianos en ese país ha disparado sus índices de violencia y llevó al presidente Porfirio Lobo a pedir ayuda internacional para enfrentar a los carteles. Además, su gobierno está sellando alianzas con países como Colombia para cerrar los corredores aéreos que manejan estructuras criminales como los Urabeños y la Oficina de Envigado.

Así cayó el Flaco

Antes de su captura, en un ‘resort’ en la localidad de La Ceiba, los movimientos del Flaco eran seguidos por miembros de la Policía colombiana y hondureña.

Según el director de la Policía, general José Roberto León Riaño, el hombre salía a trotar y andaba con un escolta y su mascota, que era un perro.

Montoya Úsuga arrendó tres propiedades en esa localidad para evadir a las autoridades. Pero un informante terminó delatándolo. La Policía pagará una recompensa de 1,200 millones de pesos (680,000 dólares).

Capo usaba Roatán

Alexander Montoya Úsuga utilizaba la paradisíaca isla de Roatán y el puerto de La Ceiba como puntos claves para su ilícita actividad.

El capo colombiano fue capturado el martes anterior en La Ceiba y extraditado 24 horas después a su natal Colombia.

El director de la Policía de ese país sudamericano, José León, llegó hasta Honduras para coordinar personalmente la operación. El diario El Tiempo, de Colombia, informó que la función del Flaco en Honduras era coordinar los despachos de cargamentos de droga y maletas con dólares hacia Colombia.

La Operación Gaula de la Policía colombiana estableció que Alexander Montoya no era la primera vez que salía del país (Colombia).

Ya había estado en México, adonde hizo contactos con el cartel mexicano Los Zetas.

Además, de acuerdo con la investigación, pretendía radicarse en México protegido por la mafia.  (Tomado de El Tiempo de Colombia)

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