Jugaba con el arma de un policía y mató a su amigo

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Ezequiel tenía 14 años y jugaba con un amigo de 18 a la PlayStation en lo de su tío, un oficial de la Policía Bonaerense. Agarraron el arma 9 milímetros reglamentaria y se pusieron a imitar los movimientos del juego. Aunque el tío le había sacado el cargador quedaba una bala en la recámara: el joven de 18 le disparó accidentalmente a Ezequiel en la cara y lo mató.  Los oficiales de la comisaría 1ra de San Martín trasladaron al policía a la seccional y el fiscal de la UFI 7 Fabio Cardigone ordenó la autopsia y el secuestro de la pistola. El otro joven quedó imputado por homicidio en la comisaría 3ra. de San Martín.

Las muertes por accidentes o tiroteos donde intervienen armas que pertenecen a policías fuera del servicios no son aisladas. En el primer trimestre de este año, 24 personas murieron en manos de policías fuera de servicio: 17 por las Fuerzas Federales (PFA, Gendarmería, Prefectura y PSA) y 6 por la Bonaerense. Representan un 81% de los civiles muertos en manos de las fuerzas federales y un 43% de los civiles víctimas de la Policía Bonaerense. Los datos son el Informe Anual del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

A veces son accidentes. Otras, peleas familiares o callejeras que se resuelven a las balas. El 24 de diciembre del año pasado, un oficial de la la Federal le disparó a un vecino porque no lo dejaba cruzar con el auto. Hacía días que en Flores no había luz y habían cortado la calle. El hombre (Ángel Duarte) era remisero y murió al día siguiente por los dos disparos en el abdomen. “La presencia de un arma de fuego hace que muchos de los conflictos terminen en la muerte de algún integrante”, dice el informe. Los policías terminan interviniendo en peleas entre vecinos o incidentes de tránsito.

Según el CELS, los altos niveles de participación de los funcionarios de franco en hechos de violencia indican que portar armas fuera de servicio es habitual: “Los policías circulan armados en su vida diaria”, escribieron. “La portación del arma fuera de servicio tiene un fuerte impacto en hechos de violencia intrafamiliar en los hogares de policías”.

En febrero de 2013 Carlos Zamudio, un oficial retirado del Servicio Penitenciario Bonaerense, mató a balazos al amante de la mujer. Los encontró teniendo relaciones en su casa del barrio Ricardo Rojas, en Quilmes, y disparó cuatro veces con una Bersa Thunder 3.80. Después se fugó.

Sólo en Capital Federal y Conurbano Bonaerense en los últimos 10 años murieron al menos 1.286 personas civiles en hechos de violencia institucional con participación de integrantes de fuerzas de seguridad, siguiendo la base de datos del CELS.

Menos de la mitad de estas personas (48,3%) murieron por disparos efectuados por policías que estaban en servicio o cumpliendo servicios adicionales. En el 35,4% de los casos, los policías estaban de franco, hechos en los que murieron 455 personas.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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