La familia de Solano tenía razón: el pozo está adulterado

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El jagüel donde se supone están los restos de Daniel Solano, el trabajador golondrina desaparecido hace 5 años por la Policía de Río Negro, fue adulterado en los últimos dos años, el lapso que la causa se demoró paseando por el fuero federal y la Corte Suprema de Justicia.

Texto: Carolina González /Foto: Pablo Leguizamón

En 2014, cuando los representantes legales de la familia, a través de su propia investigación y por medio de un testigo de identidad reservada, supieron que al joven lo habían asesinado y arrojado a un pozo en desuso en el campo La Manuela, a 30 kilómetros de Choele Choel, pidieron que un jagüelero descendiera. Una y otra vez, la Justicia negó esa pericia pero habilitó a que se hicieran filmaciones.

Tres años después, se encontraron con el panorama que esperaban: “El jagüel está adulterado, porque no coinciden las fotos de la primera inspección que se hicieron a principios de 2014, con las de agosto de 2015 y con las filmaciones que se hicieron ahora”, aseguró Leandro Aparicio, uno de los abogados de la familia Solano.

En 2017 la Justicia finalmente autorizó a la querella a buscar los restos del joven salteño en el jagüel, pero sin descenso humano, sólo a través de maquinaria. Como ni la fiscalía, ni el juzgado interviniente pidieron la pericia, no se hicieron cargo de los costos y por tanto la familia debió reunir el dinero para costear los trabajos: más de tres millones de pesos.

Los trabajos se iniciaron el 25 de enero. La empresa de servicios petroleros PERTERSER, oriunda de Tartagal, se encargó de planificar el vaciado con herramientas que ellos mismos debieron construir y fue cuando comenzaron a aparecer las sorpresas.

“Había caños del pozo que eran originarios y que estaban tirados y doblados que impedían que las maquinas que se habían traído funcionaran”, por esa razón, y en el acto, el juez que entiende actualmente en la causa, Roberto Gaviña, autorizó a que finalmente se hiciera un descenso humano para despejar los primeros metros.

“Este hombre bajó, despejó, sacó los caños que son objetos de pericia porque ahí pudimos comprobar que se le hizo a ese jagüel un fondo falso tirándole cemento para sellarlo. Ese fondo falso estaba 50 metros y ahora está a 63 metros”, dijo a Cosecha Roja el abogado.

A dos semanas de iniciadas las tareas, las maquinas están a 20 metros del fondo. Con temperaturas ambientales que rozan los 40 grados centígrados, el equipo técnico, junto a un grupo de antropólogos contratados por la querella siguen trabajando cerca de 12 horas diarias. Recién en el décimo tercer día lograron extraer 800 kilos de basura blanda, que podrá ser analizada por los forenses.

Hasta el momento no se encontraron restos de Solano, pero no se pierden las esperanzas. “Fuimos encontrando restos óseos y pelo de animales pequeños, como puede ser un gato o un perro, lo que ayuda a pensar en la posibilidad de encontrar restos humanos”, detalló el perito antropólogo Fausto Batagia.

Mientras tanto, las tareas son observadas con atención por el juez actual de a causa, Roberto Gaviña, el fiscal Daniel Zornita, la Gendarmería Nacional y el padre de Daniel, Gualberto Solano, que no pierde las esperanzas de encontrar a su hijo.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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