Villa_MafekinCosecha Roja.-

Isabel Díaz es la tía de José Luis, el joven que murió linchado en junio después de agonizar durante trece días en el Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba. Ella lo cuidó y lo quiso siempre como si fuera su hijo. “Era mi negro hermoso. Todos los días pensaba mucho en él, yo sabía que le iba a pasar eso”, dijo. A principio de mes la justicia procesó a siete personas por “homicidio en agresión” y la familia recibió una amenaza en la cuenta de Facebook de la hermana: “Yo fui uno de los que mató a tu hijo, a los ladrones como a tu hijo se lo haría una y mil veces”.

Isabel vive con su esposo y sus dos hijas en una casa de barro pintada de celeste en villa Mafekín, en la parte oeste de la ciudad de Córdoba. En una entrevista con el diario La Voz, la mujer contó que lo crió desde chico. La mamá trabajaba todo el día, el papá lo abandonó cuando se separaron y nunca volvió. José Luis era hincha de Talleres y fanático de “La Mona” Jimenez. “Conmigo tenía un corazón de oro, era muy cariñoso. Yo siempre le enseñé a mis hijos lo que es bueno y lo que es malo, pero bueno, terminó mal”, dijo Isabel.

A los 12, la pareja de la mamá la asesinó de un balazo y después se suicidó. José Luis encontró los cuerpos. Después falleció el abuelo y algunos años más tarde el adolescente cayó preso por un robo. La Justicia lo condenó a tres años y seis meses. El primer tiempo lo pasó en Bouwer, el resto en la cárcel de Cruz del Eje. “Lo viví muy mal, era feo verlo ahí, yo le llevaba lo poquito que tenía. Lo veía cada seis meses. En las visitas me decía que iba a cambiar, yo sabía que quería cambiar, pero no lo ayudaron”, dijo la mujer a La Voz.

Cuando salió de la cárcel empezó a trabajar en una constructora. Se levantaba a las 5 de la mañana e iba todos los días, pero estaba cansado de que no le paguen. Isabel lo llamaba por teléfono y él le decía que iba a trabajar. “Al final yo sabía que no iba, que conoció malas juntas”, contó.

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“Mi hijo podrá ser un delincuente, pero ellos son unos asesinos”, dijo Isabel. El jueves 11 de junio José Luis había salido con un amigo y una pistola de juguete. Forcejeó con un adolescente, intentó sacarle el celular y lo atraparon los vecinos en el barrio Quebrada de las Rosas. José Luis quedó inconsciente: lo golpearon entre quince personas y le ataron las manos a un poste de cemento.

El adolescente al que habían intentado robar se quedó al lado de José Luis. Lo desató, intentó reanimarlo pero no reaccionaba. Llamó a la policía y a una ambulancia, ingresó al hospital con un estado “altamente crítico”. La evolución neurológica no era buena y si sobrevivía, quedaría con secuelas permanentes de la golpiza. Trece días después, el joven murió.

El compañero que iba con José Luis el día del robo logró escapar antes del linchamiento. La policía lo detuvo horas más tarde. La mamá de José Luis no alcanzó a hablar con él antes de que lo llevaran a la comisaría.

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En marzo del año pasado, una turba enardecida asesinó a golpes a David Moreira en Rosario. Lo acusaron de robarle la cartera a una señora con un bebé. Ahí tampoco hubo presunción de inocencia ni juicio previo ni intervino un juez. David tenía 18 años y murió tres días después en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez: los médicos no pudieron salvarlo de los traumatismos y la pérdida de masa encefálica. El episodio generó campañas de rechazo como #NoCuentenConmigo. La justicia condenó al ladrón que iba con Moreira en 87 días pero nunca encontró a los culpables del linchamiento.