Taller clandestino: la justicia define el procesamiento del empresario coreano

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El empresario coreano Lee Sung Yoop espera que la justicia defina si lo procesa por el delito de trata con fines de explotación laboral.

Rodrigo y Adair Orlando murieron en el incendio del taller textil de Páez y Condarco, en Flores, hace casi un año. El contrato de alquiler del local estaba a nombre del empresario coreano Lee Sung Yoop, que declaró ante la justicia por el delito de trata con fines de explotación laboral. “La defensa fue muy débil, utilizó la clásica estrategia de empresarios así: culpar a una parte de las víctimas como responsables de su propia condición de explotación”, dijo a Cosecha Roja la abogada Gabriela Carpineti.

A finales de esta semana se cumple el plazo para que el juez Rodolfo Canicoba Corral defina el procesamiento del empresario coreano. “Entendemos que luego de la indagatoria al empresario coreano que explotaba el taller están dadas las condiciones para procesarlo por el delito de trata con fines de explotación laboral”, explicó Carpineti, quien junto con Nahuel Berguier representan a la familia Menchaca Mur.

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El lunes 27 de abril de 2015 no hubo clases en la escuela Provincia de La Pampa porque las PASO se habían celebrado el día anterior. En el suelo de la habitación había un colchón, donde dormían Rodrigo Menchaca de 10 años y Adair Rolando Mur, de 5 años, junto a su tía Amparo. Una vela alumbraba la habitación, de dos por dos, donde vivía la familia Menchaca Mur en el taller clandestino de Paez al 2700. Victoriano, el otro tío que estaba al cuidado de los nenes, había salido para reclamar el corte de luz en EDESUR cuando empezó el incendio.

El humo que salía del edificio alertó a un vecino que llamó al 911. Al poco tiempo, llegaron los policías de la Comisaría 50, el SAME y los bomberos. No pudieron entrar con rapidez, porque las puertas estaban tapiadas, las habitaciones no tenían ventilaciones por donde meter las mangueras y hubo un pequeño derrumbe. Amparo pudo escapar a tiempo pero los dos nenes murieron calcinados.

La existencia del taller había sido denunciada por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) en septiembre de 2014. Los vecinos advirtieron el movimiento de camiones que cargaban y descargaban telas, el ruido de las máquinas de coser se escuchaba durante el día y la noche. Una ONG había señalado al edificio de Páez al 2700 como uno de los 40 posibles talleres clandestinos de la zona. La gestión de Mauricio Macri en la ciudad no inspeccionó el local ni realizó los controles.

“El taller textil, al igual que las quintas que producen frutas y verduras, son parte de circuitos de producción y consumo que involucran a la ciudad y parte de una cadena de valor en la que participan grandes marcas, talleres tercerizados, un empresariado informal y miles de trabajadores y trabajadoras migrantes”, escribieron en un comunicado los integrantes del colectivo Simbiosis Cultural.

Los Menchaca Mur, de origen boliviano, llegaron a la Argentina de a tandas. Según las declaraciones de la familia, Lee Sung Yoop se hacía llamar “ayusí” que significa “señor” en coreano. Su nombre figura como inquilino en los contratos de alquiler del local de Páez y Condarco. Sung Yoop reconoció haberle vendido máquinas de coser a Roberto Menchaca: “Roberto terminó de pagar las máquinas a finales de 2013. Lo que no recuerdo es cuántas máquinas le vendí ni cuándo. Él me iba comprando de una máquina por vez porque cada vez necesitaban más máquinas, porque creo que él tenía otro taller”. Después intentó desvincularse del taller. “Yo pagaba la mano de obra, no la ropa. Yo no era su empleador”, dijo ante el fiscal Juan Pedro Zoni.
Foto: Simbiosis Cultural

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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