La lengua de la esperanza

La asunción de Alberto Fernández fue acompañada por una multitud: una masa plebeya que salió a la calle para llorar, reír, abrazar, cantar y ponerle nombre a algo que todavía no fue nombrado.

La lengua de la esperanza

Por Cosecha Roja
10/12/2019

Fotos: Victoria Gesualdi

¿Cómo se llama esa emoción de llorar y reír al mismo tiempo? Una masa plebeya salió a la calle para llorar, reír, abrazar, cantar y ponerle nombre a algo nuevo que todavía no fue nombrado. Después de cuatro años de angustias y retrocesos, después de cuatro años que parecieron siglos, las calles hablaron otra vez la lengua de la esperanza.

La fiesta empezó la tarde anterior, cuando sacaron las rejas de la Plaza de Mayo y un grupo se reunió para cantarles la despedida: “Vamo a hacer una parrilla, vamo a hacer una parrilla, para cocinar los chori, para el pueblo peronista”. Algunes apenas durmieron: desde las ocho de la mañana las vallas que iban del Congreso a la Casa Rosada tuvieron su pueblada, una guardia peronista e imperial.

La asunción estuvo plagada de gestos: el presidente Alberto Fernández entró al recinto de Diputados llevando la silla de ruedas de Gabriela Michetti. Su hije Estanislao llevaba en el pecho un pañuelo con los colores de la lucha LGBT+.

Asunción de Alberto Fernandez y Cristina Fernandez de Kirchner - 10-12-2019

Foto: Victoria Gesualdi

El discurso de Alberto fue un abrazo para las comunidades más vulneradas, que en los últimos años la única teoría del derrame que conocieron fue la del odio sobre sus identidades:

“En nuestra Argentina hay mucho sufrimiento por los estereotipos, los estigmas, por la forma de vestirse, por el color de piel, por el origen étnico, el género o la orientación sexual. Abrazaremos a todos quienes sean discriminados. Porque cualquier ser humano, cualquiera de nosotros, puede ser discriminado por lo que es, por lo que hace, por lo que piensa. Y esa discriminación debe volverse imperdonable”.


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La idea de diversidad de la que habló Alberto se opone a la política que el macrismo pensó para la comunidad LGBT+, una diversidad centrada en formar nichos de referencia o semanas de la diversidad palermitana. La diversidad que se viene tiene que ver con el respeto pero sin limitar a una idea categórica e importada de países europeos, donde comer no es una preocupación.

Foto: Victoria Gesualdi

Foto: Victoria Gesualdi

Alberto entiende que la política es sentimiento, por eso llamó a tirar abajo la mesa chica y pensar en una mesa grande donde haya espacio para todes:

“La primera y principal liberación como país es lograr que el odio no tenga poder sobre nuestros espíritus. Que el odio no nos colonice. Que el odio no signifique un derroche de nuestras personas viviendo en comunidad”.

Si la noción de patria tiene una etimología patriarcal y hace referencia directa a la nación del padre, si el kirchnerismo y les que se sumaron para armar el Frente de Todxs dicen aprender de los errores para volver mejores, llegó la hora de gritar otra consigna: hoy la patria es el orto, un orto que va a tener que aprender a deconstruirse para convivir con un país “nacional, popular, democrático y feminista”. Un país con un gobierno que dice desde el día de la asunción “Ni Una Menos”. Un país con un ministro de Salud que restituirá el protocolo de aborto legal. Un país para todas, todos y todes que hoy salió a la calle y mañana estará muy atento custodiando sus derechos. Un país con esperanza.

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