La mamá del country: se suicidó Adriana Cruz

Al confirmarse el suicidio de la mujer que asesinó a su hijo de 6 años en el jacuzzi de un barrio cerrado de Buenos Aires, se cerró una de las sagas criminales que más impactaron en la opinión pública argentina en los últimos tiempo. Adriana Cruz estaba encerrada en el pabellón psiquiátrico del penal Melchor Romero. La mujer pasará a la historia como la madre que aceptó frente a las cámaras haber matado a su hijo para “cagar al padre”.

La mañana del 21 de marzo el vigilador del country San Eliseo logró entrar en la habitación de Adriana Cruz. A pocos metros estaba el cadáver Martín Vázquez, su hijo de 6 años, ahogado en un jacuzzi. Cuando la detuvieron, dijo a una cámara de televisión que lo había matado para vengarse de su exmarido.

Ayer a la noche, Cruz fue al baño del penal del Servicio Penitenciario Bonaerense e intentó ahorcarse con una media de lycra. El personal del Servicio Penitenciario la detuvo, fue llevada al hospital Alejandro Korn. Hoy a las 5.30 murió por el daño cerebral causado por la asfixia.

Cruz había nacido en Brasil, tenía 42 años, dos hijas adolescentes y un hijo varón. Cuando un periodista le preguntó por qué había matado a su hijo menor, ella dijo “para cagar al padre”. En su dormitorio había escrito con aerosol: “Traidor hijo de puta, te lo merecés”. El mensaje iba dirigido a Carlos Vázquez, directivo de la empresa Covelia, del que Cruz se estaba divorciando desde agosto de 2011. En el espejo del baño, con lápiz de labio, la mujer había escrito otra frase, destinada a su hija: “Flor, te amaré for ever, disfrutá de tu vida y luchá por ser alguien independiente. Yo así no puedo más”.

En diciembre, Cruz estuvo internada 40 días por una crisis psiquiátrica. En febrero, según confirmó el fiscal Heredia, el padre de los chicos hizo una denuncia diciendo que la mujer “quiso atentar contra la vida de sus hijos dándoles pastillas de dormir y poniendo una soga en una parte de la casa, para ahorcarlos”. Sobre tu condición de imputabilidad el fiscal aseguró que “no tiene ninguna patología de base. Está en su sano juicio”.

Cruz se encontraba en un pabellón para mujeres en tratamiento psiquiátrico. Por este motivo se abrió un sumario interno para investigar por qué el suicidio no pudo ser evitado.

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