La pobreza como atenuante: mató al bebé y le bajaron la pena

violencia obstétricaCosecha Roja.-

Dos pruebas confirmaron que Sabrina Zafra tuvo al bebé que minutos después ahogó en el inodoro: estudios médicos y el aviso de su marido a la hermana para que pidiera una ambulancia porque su mujer estaba por parir y él no tenía crédito. La Justicia de San Juan declaró culpable a la mujer de 30 años pero, en vez de darle perpetua, la condenaron a ocho años de prisión -la mínima- porque consideraron la situación extrema de pobreza como atenuante.

Fuentes judiciales confirmaron a Cosecha Roja que la joven tiene siete hijos más y “pocas herramientas culturales” para resolver la situación. Al momento en que se cometió el crimen, en 2013, ella, su pareja Miguel Sosa y los chicos tenían menos de 2 mil pesos de ingreso. Vivían en una pieza de cuatro por cuatro, al fondo de una propiedad en Trinidad, Capital.

Los jueces Eugenio Barbera, Eduardo Gil y el subrogante Matías Parrón de la Sala III de la Cámara Penal adhirieron al planteo que había hecho el fiscal José Eduardo Mallea. De hecho, la condenaron a dos años menos de lo que había pedido Mallea.

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El 20 de septiembre Sosa le hizo sonar el celular a su hermana para que ella lo llame y después pidiera una ambulancia. El bebé llegó a estar vivo entre 5 y 15 minutos. Al día siguiente Sosa avisó en la Seccional Tercera que había tirado la cadena y que el agua no salía por el bebé atascado.

Cuando llegó la policía lo encontraron ahogado en la mochila del inodoro. La jueza María Inés Rosellot imputó a los dos por “homicidio agravado por el vínculo”. En abril, él quedó sobreseído y puesto en libertad y ella siguió presa. Según Guillermo Cano, abogado defensor de Sosa, “no encontraron pruebas que lo vincularan al homicidio”.

Los vecinos del barrio contaron a medios locales que ella estaba siempre encerrada y que cuando se la cruzaban estaba siempre con la misma ropa: una calza negra y una campera roja. Según los psicólogos de la causa vivía en un estado de soledad y desamparo, sin apoyo de sus padres ni hermanos. El hombre fue calificado por los peritos como “ineficiente e incapaz de dar sostén o apoyo a alguien”.

El defensor Faustino Gélvez aseguró que el sobreseimiento de Sosa no fue ajustado a la realidad. Durante el juicio se expuso que el hombre la sometía sexualmente y le exigía que no tuviera más hijos. Le decía que si quedaba embarazada la echaría de la casa. El abogado, durante el alegato, trató al hombre de mentiroso y pidió la absolución de la mujer. Dijo que “lo único que se probó” fue que ella parió a su octavo hijo pero no que lo haya ahogado.

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El caso de Sabrina Zafra recuerda el de Romina Tejerina, la joven que en 2003 mató a su beba nacida producto de una violación en la provincia de Jujuy. La justicia la condenó a 14 años de prisión por homicidio calificado y en 2012 recuperó la libertad: salió a la calle el día de su cumpleaños, luego de haber estado presa dos tercios de su condena. Su caso se convirtió en un símbolo para miles de mujeres. El violador de Romina jamás fue condenado.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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