La policía mató a su amigo y él está preso

La policía mató a su amigo y él está preso

Ángel Bramajo manejaba la camioneta que el 19 de mayo de este año, en Martín Coronado, fue baleada por la policía bonaerense. Una de las balas mató a su amigo Diego Cagliero. Desde entonces está detenido acusado de robo en banda y tenencia de arma de fuego. Su abogado asegura que el revólver se lo plantaron.

04/07/2019

Por Sebastián Ortega / @ElFantasista_

Ángel Bramajo iba al volante de la camioneta. Atrás, siete amigos cantaban y compartían una botella de licor. Iban a la plaza de Martín Coronado a ensayar con la murga. Al llegar a una esquina la policía los rodeó. Ángel se asustó y aceleró. La policía disparó: uno de los amigos murió y otro resultó herido. Delante del secretario de la fiscalía, los policías subieron y bajaron varias veces de la camioneta. Cuatro horas y media después, cuando llegó Gendarmería a hacer los peritajes, encontraron en la caja de la camioneta un revólver calibre 32 largo y una réplica de pistola. También un vino, un vodka, un jugo y un chimichurri que los amigos habían robado de un súper. Desde ese día, Ángel está preso acusado por robo en poblado y en banda y tenencia de arma de fuego. 

El defensor de Bramajo, Juan Manuel Casolati, está convencido de que la policía les plantó el arma. “No solo es posible sino que es probable, porque es la única manera que tienen de defenderse del homicidio”, explicó a Cosecha Roja el abogado. Esta semana Casolati apeló la prisión preventiva y pidió que se investigue a los funcionarios de la fiscalía por permitir que la policía altere la escena del crimen y por ordenar a los mismos agentes que intervinieron en el operativo que tomen las declaraciones a los testigos. También pidió que su defendido declare nuevamente y que le entreguen los videos en los que se ve cómo actuó la policía en la escena después del crimen. 

La mañana del 19 de mayo de 2019, Ángel Bramajo y Diego Cagliero estuvieron en el velorio y el entierro de un amigo. Al salir del cementerio Ángel se sentó frente al volante de la Fiat Ducatto ploteada con el logo de Aysa, la empresa donde trabaja. Diego y otros seis amigos se subieron y empezaron la recorrida. 

La primera parada fue en el supermercado Día% de Martín Coronado. Ángel y otro joven se quedaron en la camioneta. En el súper algunos de ellos guardaron mercaderías entre la ropa. El encargado los vio por las cámaras de seguridad. Cuando estaban, después de pagar algunas mercaderías, los paró y discutieron. Los jóvenes devolvieron algunas mercaderías y se fueron. Se llevaron un vodka Smirnoff, un vino San Felipe, un chimichurri y una botella de jugo HIC. El encargado llamó al 911. 

Los ocho amigos siguieron la recorrida por la zona sin darle importancia a la discusión en el súper. Pasaron por una casa a buscar un parlante y después hicieron una visita fugaz a otros amigos que comían un asado. “Cuando volvíamos, ya sobre Avenida Márquez, antes de llegar a la esquina de Campo de Mayo, se me cruzó una camioneta de la Policía Bonaerense a todo lo que da, me encerró de costado y yo aceleré del susto que tenía,” contó Gramajo ante la fiscal. Cuando la Ducatto esquivó a la camioneta escucharon los disparos. 

De pie sobre el asfalto, el oficial Rodrigo César Exequiel Canstatt gatilló al menos diez veces su pistola 9mm Bersa Thunder Pro. Uno de los proyectiles atravesó la chapa de la Ducatto y le entró por el hombre a Diego Cagliero, que iba sentado en la fila de asientos de atrás. Diego tenía 30 años, era músico y estaba a punto de ser padre por primera vez. La bala le atravesó la médula y murió. 

El oficial subinspector Sergio Darío Montenegro disparó al menos tres veces. Una de esas balas le dio a Emanuel Tedesco en la zona lumbar. Otros dos policías también admitieron haber disparado. 

La Ducatto avanzó unos treinta metros. “Como escuché los gritos de mis compañeros es que frené”, declaró el conductor. Siete jóvenes bajaron de la camioneta con las manos en alto. Los tiraron al piso y los esposaron. El cuerpo de Diego quedó tendido sobre el asiento de la Ducatto. 

El acta de procedimiento policial está plagada de falsedades. Los agentes hablaron de un “enfrentamiento”. Las pericias confirmaron que los únicos que dispararon fueron los policías. El oficial Canstatt dijo que gatilló tres veces: al menos 10 balas salieron de su arma. 

En otro tramo del acta dijeron que dispararon porque vieron a una persona que desde adentro de la camioneta “esgrimía un objeto de color negro con dirección hacia el móvil policial”. Para el abogado de Bramajo, esa versión es inverosímil: nadie en su sano juicio se animaría a fingir que tiene un arma y que va a disparar cuando hay diez policías apuntando.

La fiscal Graciela Disnan sólo pidió peritar las armas de los policías que admitieron haber disparado y no pidió que se les tomen muestras para ver si había restos de pólvora en sus manos. 

Además, la fiscal le ordenó a los policías de la comisaría 5a -los mismos que intervinieron en el operativo en el que murió Diego- que tomaran las declaraciones a los testigos y al encargado del supermercado Día%. Esa declaración es clave en la causa: el joven contó que durante la discusión algunos hacían “ademanes” como si tuvieran un arma. “Les permitió a los policías generar lo que iba a ser su defensa en el homicidio”, explicó Casolati.

Los siete amigos fueron acusados de robo en poblado y en banda. A Bramajo le imputaron la tenencia del revólver 32 largo y desde ese día está detenido. “Mi marido es el perejil de este caso”, dijo a Cosecha Roja Clara, la esposa, con quien tiene un hijo y una hija pequeños. 

El 19 de mayo la vida de Ángel cambió para siempre. La Bonaerense asesinó a su amigo de toda la vida, hirió de gravedad a otro y lo metió preso.