La Rabia, de Rodolfo González Arzac


Rodolfo González Arzac tomó en La Rabia la decisión de no recordar las jornadas sangrientas del 19 y 20 de diciembre de 2001 sólo como un helicóptero, una consigna y una cifra absurda de muertos, sino como un punto de inflexión en la historia del país, un punto grueso pero a fin de cuentas de una línea y, sobre todo, hecho de muchos puntos más pequeños, de vidas que como nunca se acercaron a la muerte, al escalón más bajo del existir. Son 26 las historias que a su modo se truncaron y siguieron, y que representan a las de millones de argentinos. Eso es La Rabia: el retrato de aquellos días furiosos contado como se debe, sin dejar de lado todo lo que pasó (lo que nos pasó) desde entonces.

 

Descargá un capítulo de LA RABIA (Y todo lo que vino después): Salir Disparados

 

 

2 comentarios
  1. what the fuckk!!!! muero por leer ese libro aunq nose bien de q trata jajajajaja nisiqiera soy argentino pero creo q debe ser muuuuuuy interesantee >_< bueeno me encanta el titulo creo q refleja esos tiempos dificiles.. espero no dormirme al leerlo aunq aun no lo compré jeje.. bueeno les deseo mucha sueerte !!! besos ^^

    1. Hay varias cosas ausqoemntes en esta noticia, que ayer no comente9 porque era muy tarde y estaba mu cansica:una, que no se aclare la causa del incendio, iniciado en zona militar;dos, que no se pudiera controlar lo que en un principio pareceda ser un fuego pequef1o;tres, que no se dejara acceder (parece ser) a los equipos civiles al interior de la zona militar para echar una mano, por motivos de seguridad;cuatro, que hasta que el fuego no salif3 de los ledmites de ese terreno militar, no se pudo empezar a ayudar por parte de los servicios civiles. Para entonces, el fuego era ya una barbaridad.Es fe1cil, como dicen mis paisanos, que tal vez sf3lo haya sido cosa de uno de los proyectiles que quedan sin explotar en el terreno, que lo haya hecho explotar el calor; no se9, no entiendo de proyectiles pero no me parece inverosedmil.Desde luego, bastante me1s anchos estaredamos sin esa hipoteca que supone sejemante campo de tiro en la puerta de casa, que es un peligro: a lo largo de los af1os se les han caeddo que si un avif3n en Ejea, que si unos proyectiles perdidos por el Zorongo, que si Otra cosa me1s: si el ganado se come las hierbas y matojos y pastos varios, el monte se limpia y el riesgo de incendios se reduce. Pero de esto sf3lo se habla en el verano, cuando hay incendios; en cuanto llega la vuelta al cole, nos olvidamos de las soluciones. Y volvemos a echarnos las manos a la cabeza, invariablemente, al verano siguiente. Somos ased de merluzos, que9 le vamos a hacer.Sigo muy cabreada con los periodistas: luego se quejan de que no venden perif3dicos. Que9 cof1o van a vender, hombre, con el culo gordo pegao en la silla. El cortapega tiene un intere9s para el lector buahhhhh

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