La Reina del Pacífico, otro ícono de la narco cultura

Jay Weaver. El Nuevo Herald
Imagen: Portada del libro La reina del pacífico y otras mujeres del narco de Víctor Ronquillo. Editorial Planeta

Los medios la han bautizado como la “Reina del Pacífico”, una extraña mujer quien con su mística femenina supuestamente alcanzó la cúspide del mundo colombo-mexicano de las drogas dominado por los hombres.

Ella aparece en el famoso narco corrido “La Reina de las Reinas”, cantado por una banda llamada Los Tucanes de Tijuana. Una línea de la composición captura su esencia: “mientras más bonita es la rosa, más afiladas son sus espinas”.

Su nombre: Sandra Avila Beltrán. La mujer de pelo negro y 51 años – al menos es lo que decía su documento de arresto – comparecerá el martes en una corte federal en Miami para ser instruida de cargos y que se le asigne una fianza. Fue extraditada la semana pasada desde México, donde la arrestaron en el 2007, por cargos de conspirar para traficar hace más de una década cargamentos de cocaína a Estados Unidos.

“Ella es muy a lo Cleopatra, como la Reina del Nilo”, dijo Lilly Ann Sánchez, una abogada criminal defensora de Miami, quien representa a otros dos acusados en el mismo caso. “Ella fue capaz de maniobrar en un mundo de hombres y usar el hecho de ser una mujer para aprovecharse en más de una forma”.

Su reputación como la Reina del Pacífico la obtuvo por su papel dominante en el poderoso cartel de Sinaloa, su relación romántica con un capo colombiano de las drogas y su influencia sobre las rutas de suministro en el océano.

En junio, después de años de luchas legales, una corte mexicana decretó su extradición para que enfrentara cargos de narcotráfico en Estados Unidos, que tienen supuestas conexiones con decomisos de cocaína en Chicago. En el 2001, agentes federales interceptaron una llamada telefónica en la que Avila supuestamente buscaba el pago de 220 libras de cocaína enviadas a Chicago.

Pero su abogado defensor mantiene que Avila es inocente.

“A lo largo de toda la investigación de la fiscalía, Sandra ha mantenido que ella no estaba involucrada en ninguna de las alegaciones en su contra en la acusación formal”, dijo el abogado Stephen Ralls, de Tucson, quien ha representado a muchos importantes narcos.

Tanto las autoridades mexicanas como las de Estados Unidos dicen que Avila nació en el negocio. Ella es la sobrina de Miguel Angel Félix Gallardo, un narcotraficante de Guadalajara que fue una vez considerado el padrino de la droga en México. Félix Gallardo cumple una condena de 40 años de prisión por contrabando y el asesinato en 1984 del agente estadounidense antidrogas, Enrique Camarena.

Avila se casó dos veces con ex comandantes de la policía que cambiaron de bando para unirse a las mafias de la droga, de acuerdo con informes publicados. Ambos murieron a manos de asesinos a sueldo.

Las otras “conquistas románticas” de Avila en la organización de Sinaloa, en México; y el Valle del Norte, en Colombia, elevaron enormemente su perfil. Su larga relación con el capo de las drogas Juan Diego Espinosa, alias El Tigre, le abrió el camino para que el dúo dinámico lograra tratos entre los narcotraficantes mexicanos y colombianos a finales de la década de 1990 y principios de la del 2000, dijeron autoridades.

Uno de los que fue en una ocasión amante de Avila es el hermano del principal acusado en el caso contra ella y otros seis de cargos de conspiración por cocaína en Miami. Su nombre: Leyner Valencia Espinosa. El fue sentenciado inicialmente a 22 años de prisión, que luego se le redujeron a la mitad por su cooperación con las autoridades.

Con su dinero, Beltrán creó una cadena de salones de bronceado y una compañía inmobiliaria con inversiones a lo largo del estado de Sonora.

Ella eludió durante años a las autoridades, hasta que la relacionaron con un envío de nueve toneladas de cocaína confiscado en el 2001 en el puerto de Manzanillo, en el Pacífico.

Poco después, su hijo adolescente fue secuestrado en Guadalajara. Aunque ella hizo contacto con las autoridades, negoció su puesta en libertad al pagar un rescate de $5 millones.

Para el 2004, ella enfrentaba una acusación en Miami junto con varios otros miembros de la familia Espinosa, mostraron los registros de la corte.

Tres años después, las autoridades la arrestaron finalmente en un restaurante en la Ciudad de México mientras tomaba café. Ella supuestamente les pidió que la dejaran arreglarse el maquillaje. Un video la mostró sonriendo y pavoneándose en unos jeans apretados y unos tacones altos. Su novio, Espinosa, fue también arrestado en el 2007.

Mientras se encontraba detenida, Avila dijo a los investigadores que era un ama de casa que ganaba su dinero vendiendo ropa y casas.

En el 2010, tanto ella como Espinosa fueron absueltos de cargos de narcotráfico provenientes de la confiscación en Manzanillo, después que un juez mexicano determinó que no había pruebas.

Tanto los mexicanos, como los medios de comunicación, han estado fascinados por largo tiempo con Avila, siguiendo los detalles de su gusto por la alta costura, la comida gourmet y los secretos de belleza. Un rumor que ha circulado: un médico la visitó mientras estaba encarcelada en México para administrarle sus inyecciones de botox.

Un periodista, Ricardo Ravelo, describió una vez a Avila de esta forma al diario Crónica de México: “Ella es una protagonista, violenta, manipulativa, dictatorial, una bravucona con una activa vida social, amante de las fiestas, las joyas y todos los placeres [de la vida]”.

Esos días se fueron. Ahora la famosa reina se encuentra en una celda de detención en el downtown de Miami, enfrentando la posibilidad de muchos años de prisión en Estados Unidos.

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