-Me voy a comer unas pizzas con unos amigos. Voy con Sol.

Pasada media hora la medianoche del viernes 16 de junio, Cinthia Morán salió de su casa. Lo hizo sola. Su hermana Sol decidió quedarse. A seis cuadras de allí la esperaba su amiga M.C. de 17 años. Irían juntas a una fiesta en la casa de Axel Ezequiel Noziglia, en Primero de Mayo, un barrio de clase trabajadora, en Clorinda, provincia de Formosa.

Las chicas llegaron juntas pero a los pocos minutos M.C. se fue. Cinthia quedó sola con seis varones. Un rato después, cerca de las dos de la mañana, según se pudo reconstruir en la investigación judicial, los varones drogaron a Cinthia y, al menos cuatro de los seis, abusaron de ella.

Más tarde, uno de ellos subió a la chica en su moto y arrancó con rumbo a la Ruta Nacional 86. Los otros cinco amigos lo siguieron también en moto. Al llegar a la colectora, se detuvieron en un descampado lindero a una planta potabilizadora de agua, en el Barrio 6 de Enero, muy cerca de Primero de Mayo donde fue la “fiesta”.

Los varones tiraron a la joven al piso y la violaron. Cinthia se desmayó del dolor. Los varones creyeron que había muerto desangrada y la tiraron a un zanjón con agua al costado de la ruta. Cinthia estaba viva y murió ahogada.

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El sábado 17 de junio, la familia de Cinthia realizó la denuncia en la Unidad Regional N° 3 de Clorinda de la Policía de la Provincia, a cargo del Comisario General Cirilo Bobadilla. Los agentes insistieron en que la chica estaba con algún hombre, le restaron importancia. Según la familia, tampoco la policía recibió inmediatamente las órdenes del juez Santos Gabriel Garzón del Juzgado de Instrucción y Correcional N° 2. Ni para hacer allanamientos ni para rastrillajes.

El viernes 23 de junio, a las tres de la mañana, un hombre que pasaba por la Ruta Nacional 86, bajó de su vehículo para orinar al costado del camino y vio el cuerpo semidesnudo flotando en el agua del zanjón. Unos metros más allá, la policía encontró jeringas gruesas, preservativos, un pantalón de hombre y el lápiz labial que la chica tenía en su cartera.

Horas después, allanaron la casa de Axel Ezequiel Noziglia, el último lugar donde estuvo Cinthia: encontraron su pantalón en el techo de la casa. Sin embargo, la policía no pudo encontrar ni los zapatos ni el celular de la chica.

“Se cree que el cuerpo de Cinthia estuvo seis días en el zanjón, un lugar muy visible desde la colectora de la ruta. Sin embargo la policía no lo vio. La familia Morán, durante el tiempo de la búsqueda del cuerpo, se quejó del accionar nulo tanto de la policía a cargo del Comisario Bobadilla, como del Juzgado de Garzón”, dijo a Cosecha Roja Emilia Ferreiros, periodista y miembro del colectivo Ñande Roga Guazú. “Acá en Clorinda todo es manejado políticamente, hay pocos profesionales. Es una ciudad que limita con Paraguay, cruzás un puente de madera y ya te encontrás en el país vecino, a una hora de Asunción”, explicó.

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Ezequiel Noziglia, Sebastián “Chiquili” de Jesús Escobar, Rubén Vázquez, Brian Emanuel “Aspi” Aguilera Nuñez, Francisco Javier “Concha” Farías y Pablo Sacarías “Chino” Mengual y la adolescente de 17 años están detenidos por la muerte de Cinthia Morán, una estudiante de Magisterio de 19 años. La causa fue caratulada “Abuso sexual con acceso carnal agravado por la comisión de más de dos personas en concurso real con el delito de homicidio agravado criminis causa y femicidio”. Después de dos marchas del colectivo de mujeres y del reclamo de la familia, el juez agregó la figura de femicidio.

La policía empezó por allanar la casa de Axel Noziglia y detenerlo. Y a medida que fueron ubicando a los otros jóvenes que participaron de la fiesta, se fueron incriminando entre ellos. Así se logró capturar a los seis. Mientras que unos confesaron la violación, otros dijeron que sólo habían arrojado el cuerpo de Cinthia a la zanja.

Los seis varones de entre 18 y 24 años están detenidos en distintas comisarías y otros en la Alcaidía de la ciudad de Clorinda y están incomunicados. Sus familias contrataron a tres abogados.

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El médico forense, Bienvenido Zárate, dijo a Migdonio Morán, papá de Cinthia, y a su abuela María Graciela Olivera que “fue aberrante. Hubo mucho ensañamiento y odio”.

Cinthia Morán no pudo ser velada. Después de la autopsia la enterraron. Las muestras que le sacaron al cuerpo fueron enviadas a Misiones para su posterior análisis genético.

“Lo doloroso, además del asesinato de Cinthia, de pensarnos como barrio, como sociedad, en donde tanto víctima como victimarios son jóvenes entre 18 y 24 años. Y la situación de la joven presentada a la sociedad como ‘entregadora’ que es menor de 18. ¿Qué llevó a esa joven a esa situación? ¿Algún enamoramiento romántico? ¿La necesidad de quedar bien con los amigos?”, dijo a Cosecha Roja Ana Caligaris, del colectivo Ni Una Menos y de Ñande Roga Guazú.  “La sociedad clorindense toda no ha iniciado el proceso de deconstruir el patrón patriarcal, para construir un pensamiento crítico sobre las prácticas que nos llevan a asistir a por lo menos un caso de violencia de género cada 48 horas”, dijo.