Los peritos no creen que Fátima Catán se haya prendido fuego sola

fatima-catanCosecha Roja-. Fátima Catán murió quemada. Tenía 24 años y un embarazo de cinco semanas. Vivía en Villa Fiorito con su novio, Gustavo Martín Santillán.

Según él, el 18 de agosto de 2010 su novia tenía puesta sólo una musculosa, bombacha y corpiño. Estaba en la habitación de su casa. Empezaron a discutir, ella se paró en la puerta con una botella de alcohol en una mano y un encendedor en la otra. Antes, dice Santillán, ella estaba limpiando unos discos. Por eso la botella de alcohol. Y que se prendió fuego sola cuando encendió un cigarrillo.

También dijo que cuando se empezó a quemar, se tiró contra ella para apagar las llamas y que por eso él sufrió algunas quemaduras en el antebrazo.

Pero los peritos que reconstruyeron la muerte en la casa de Villa Fiorito no creen esa versión.

Según un informe entregado por los especialistas de la Policía Federal Argentina al juez de Garantías de Lomas de Zamora, Gabriel Vitale, los peritos creen, en realidad, “poco probable” que Fátima se haya rociado con alcohol y prendido fuego.

Santillán está detenido con prisión preventiva firme, acusado de “homicidio en contexto de violencia familiar” contra su novia Fátima.

La reconstrucción fue solicitada por la defensa de Santillán, y se realizó el 29 de agosto. Estuvieron presentes el juez Vitale, el fiscal de la causa, Gerardo Loureyro, y la madre de Fátima, Elsa Gerez.

“Resultaría poco probable que la víctima, luego de rociarse con alcohol la zona de su pecho, pueda iniciar un proceso combustivo sobre ella”, explica el informe.

Tampoco le creyeron su descripción sobre cómo estaba vestido. “Según sus reiterados relatos durante la reconstrucción, su primera reacción posterior al inicio del fuego consistió en la de acercarse a la víctima y `arrancarle la musculosa`; sintiendo luego que se quemaba su antebrazo izquierdo, por lo que se sacó su campera (…)”, indicó el informe.

Pero basándose en imágenes incorporadas al estudio, los peritos confirmaron que “ni la campera ni el buzo que habría tenido puesto ese fatídico día el señor Santillán exhiben algún signo o indicio de haber sufrido los embates de un efecto térmico”.

Tampoco tenía el antebrazo izquierdo quemado, según el examen médico que se hizo los días siguientes a la muerte de su novia. Sí tenía quemaduras en los pulgares de las dos manos.

Cuando dictó la prisión preventiva de Santillán, el juez Vitale dio por probado que el imputado “roció el cuerpo de Fátima con una sustancia inflamable y acto seguido inició un foco ígneo sobre aquella”. La superficie del cuerpo de ella estaba quemada en un 85 por ciento.  En esa ocasión, el juez explicó que el acusado tuvo “el inequívoco fin de segar la vida de quien en vida era por entonces su concubina, Fátima”.

(Con información de Télam)

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