Lucía Galán y el Batallón 601

 

“Hay mujeres que quedan embarazadas para cobrar la Asignación Universal por Hijo” dijo la cantante Lucía Galán en una entrevista. La frase saltó a las redes y de ahí a los medios.  Diego Igal es autor del libro Humo®, que cuenta la historia de la mítica publicación que marcó una época del periodismo y el humor gráfico en la Argentina. Al escuchar las declaraciones de Galán recordó esta anécdota registrada en el libro y que narra el encuentro del director de la revista con un jefe del Batallón 601.

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En julio de 1981, un hombre llegó a la redacción (de la revista Humor) que desde el mes anterior ocupaba todo el edificio de cuatro pisos de Salta 258, comprado por la editorial. El visitante pidió por Cascioli. Vestía de civil, pero se presentó como capitán de la Armada. El director había armado su espacio en el último piso del edificio, con más lugar para el tablero y un escritorio para su secretaria Nora Bonis, que le anunció:

-Andrés, abajo hay un tipo que dice que es de la Marina y quiere verte a solas.

-Bueno, que suba.

Ni bien se acomodaron, el visitante sacó un arma que llevaba en la cintura y la apoyó en el escritorio.

-Perdone, pero me molesta cuando me siento…

-No hay problema. Usted dirá…

-Bueno, veo que en el último número se burlan del aviso de la Armada Argentina donde canta una “nena insoportable”…

-Ajá…

-Ese aviso lo produje yo… que soy capitán de la Armada, bueno, en realidad trabajo en la parte de Inteligencia…

-No diga…

-El guión también es mío y el tema Su más valiente marinero lo hice yo y lo registré en Sadaic…

-¿Entonces?…

-Espere. Y la niña que lo canta es mi hija Lucrecia.

-Bueno, ¿a qué viene todo esto?

-No es ese solo el motivo por el que vengo a verlo. También dijeron que los del dúo Pimpinela no son hermanos…

-Sí.

-Yo soy el representante. Ellos sí nacieron en España. Y son hermanos.

-Aja… ¿Entonces?

-Yo estoy en la discográfica Columbia y es la primera vez que me pasa…

-¿Entonces?

-Quiero que se retracten o pidan disculpas y que hablen bien de ellos. Mire que esto se puede solucionar de otra manera…

-¿Me está amenazando? Lo único que puedo ofrecerle es que usted escriba una aclaración y se la publicamos en el correo de lectores.

-Mmm… de acuerdo.

La carta se publicó y Alberto Gerardo Luna pareció quedar conforme. Sin embargo, tres días después de que el número 66 estuvo en la calle, lo llamó a Cascioli porque quería invitarlo a almorzar. “Lo paso a buscar en un rato”. No hubo forma de decirle que no.

El Tano se hizo acompañar por Garayoa, quien de casualidad estaba en la redacción. Cuando bajaron los esperaba Luna en un automóvil en cuyo asiento trasero había una joven que indicó el lugar a donde irían: una parrilla tradicional en la calle Suipacha.

En el camino se desviaron para pasar por la esquina de Viamonte y Callao. “Acá trabajo yo”, se ufanó Luna luego de señalar el edificio donde funcionaba el Batallón de Inteligencia 601.

La joven tan parecida a Lucía Galán no volvió a abrir la boca mientras miraba por la ventanilla trasera.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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