Luciano Arruga: los policías que no hablaron de Torales

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Juliana Mendoza – Cosecha Roja -.

“Ese día fue normal, como siempre que hay una detención”. Mónica Chapero era policía del Destacamento de Lomas del Mirador y fue la encargada de vigilar a Luciano Arruga en la cocina. Hoy le tocó declarar en el juicio por las torturas durante esa primera detención junto a Miguel Olmos, el ex policía que lo llevó hasta la comisaría ese 22 de septiembre de 2008. Los dos confirmaron que Arruga estuvo ahí pero ninguno mencionó los maltratos, los abusos ni la violencia: no vieron ni escucharon nada fuera de lo cotidiano. Y de su compañero y único acusado por las torturas, Julio Diego Torales, no hablaron.

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– ¿Tuvo alguna relación con Julio Diego Torales?

– Del horario de trabajo, respondió Olmos.

– ¿Conoció quién en vida fuera Luciano Arruga?

– Sí, del día de la aprehensión.

Miguel Olmos es el policía que detuvo a Luciano en la calle. Era un subteniente de la Bonaerense y fue desplazado de la fuerza por una causa de encubrimiento que se desprende de la desaparición de Arruga el 31 de enero de 2009. Hoy dijo que estaba en una parada fija con su compañero Soraire -también desplazado por la misma causa- cuando recibió una alerta del 911: le habían robado a unos adolescentes enfrente del colegio Pablo VI. Fueron hasta la escuela, anotaron las descripciones del ladrón pero no los datos de los jóvenes. Les dijeron que fueran al Destacamento, y Olmos y Soraire se subieron al patrullero.

Unos minutos después encontraron a un chico que tenía ropa parecida al supuesto ladrón: era Luciano. Olmos contó que estaba parado y solo, y que cuando vio el auto policial trató de esquivarlo. Cuando lo palparon encontraron las cosas robadas. Lo apresaron sin testigos porque “los vecinos se les iban a tirar encima del patrullero”.

Olmos y Soraire dejaron a Luciano en el Destacamento y volvieron a su parada fija. La encargada de vigilarlo fue Mónica Chapero, la asistente de Torales. Según la oficial, el adolescente bajó del móvil, lo revisaron y le sacaron sus pertenencias, lo llevaron al cuerpo médico y lo dejaron en la cocina. Los únicas quejas que se escucharon después fueron las de Vanesa: “La hermana del joven estaba gritando, pero no me acuerdo que decía”. Chapero contó que estaba “acostumbrada” a los gritos porque a veces los familiares se enojan por las detenciones.

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“El testimonio de los policías puede resultar autoincriminante”, dijo el fiscal José Luis Longobardi al inicio de la audiencia. La fiscalía y la querella se opusieron las declaraciones de los testigos, los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N°3 las aceptaron. Chapero no podía hablar de los maltratos, eso sería una participación en el hecho y el testimonio quedaría inválido. Cuando Yoel Colla – la víctima del supuesto robo- terminó de declarar, el fiscal dijo que no tenía que ver con la causa que se está juzgando y no se podía hablar de una persona que no estaba para defenderse. “No podemos poner en tela de juicio ni el honor, ni la honra, ni la dignidad de Luciano”, dijo.

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“Cuéntenos un hecho que sucedió ese 22 de septiembre”, dijo el abogado defensor Juan Grimberg. Olmos contó que su jornada terminó a las 17 y que siempre se cambiaba la ropa para ir a otro trabajo. Fue al baño y no encontró la remera que tenía guardada. Pensó que era una broma y le preguntó a Chapero donde estaba. “Decile al chico que él pidió para ir al baño”, le dijo su compañera. Según su declaración, fue a verlo a Luciano y él la tenía puesta. “Dámela”, le dijo, Luciano se la dio, después se fue. “No sé qué habrá pasado con eso, si comentaron o qué porque yo me fui”, dijo.

Yoel Colla es la víctima del supuesto robo de un celular y un mp3 a manos del adolescente de 16 años. Hoy contó cómo fue el asalto. Salía de gimnasia y se quedaron con unos compañeros en los canteros que están enfrente del colegio Pablo VI. Era el mediodía y querían esperar el inicio de la jornada en la calle y no volver a sus casas. “Una persona” se acercó y les pidió las cosas. “Tenía algo en la mano pero no vi bien”, dijo. Le contaron a los directivos lo que había pasado, ellos llamaron a la policía y un rato fueron después los adolescente fueron hasta el Destacamento de Lomas del Mirador porque habían encontrado sus cosas. “Fui con mi mamá, ella firmó porque era menor”, contó. A Colla le devolvieron el celular y el mp3 a las cuatro de la tarde. No vio a nadie más que a los policías.

Fotos: Facundo Nívolo

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El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta mañana por orden de los jueces Diana Volpicina, Liliana Logroño y Gustavo Navarrine. La cita es a las 12 y va a empezar la etapa de alegatos. A más de seis años de su desaparición -el 31 de enero de 2009- y a siete meses de la identificación del cuerpo -estaba enterrado como NN en el Cementerio de Chacarita-, la causa por las torturas del 22 de septiembre es la primera que llega a juicio.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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