Marcha a un año del triple crimen de Rosario: “El manto de complicidad sigue intacto”

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Cosecha Roja.-

A pocos días de cumplirse un año de la masacre de Rosario, en la que tres militantes del Frente Darío Santillán fueron asesinados en medio de una guerra narco, cientos de personas marcharon desde los Tribunales provinciales hasta la sede local de la gobernación. Los familiares y compañeros de los jóvenes renovaron el pedido de justicia y apuntaron a la complicidad del poder político y la policía con el narcotráfico.

La madrugada del 1º de enero de 2012, la banda del Quemado entró en la canchita de fútbol del club Oroño de Villa Moreno, en la zona sur de Rosario. Allí, los tres militantes y el primo de uno de ellos tomaban una cerveza mientras hacían tiempo para irse a una fiesta en lo de una amiga.
-¿Dónde está Ezequiel?- preguntó Sergio “El Quemado” Rodríguez, líder de la banda y ex barrabrava de Newell’s. Debajo de la chomba llevaba un chaleco antibalas y en sus manos sostenía una ametralladora FMK3. El resto de la banda esperaba en silencio entre las sombras.

Los pibes intentaron escapar. El Quemado abrió fuego con su ametralladora y asesinó a Jeremías “Jere” Trasante, Claudio “Mono” Suárez y Adrián “Patom” Rodríguez. El cuarto joven logró escapar.

El asesinato de los tres militantes fue apenas un episodio en una guerra narco que aún sigue abierta. Esa madrugada, la banda del Quemado buscaba al Negro Ezequiel, jefe de otro grupo con el que se disputaban la venta de droga en la zona, que horas antes había atacado a balazos al hijo del Quemado: el Quemadito.

Hoy, a un año de la masacre, todos los miembros de la banda que estuvieron esa noche en la canchita están detenidos a la espera del juicio. En una causa paralela están procesados tres policías acusados de brindar protección al Quemado.

3crimen“Esta marcha es para pedir justicia, pero también para que no vuelvan a matar a ningún pibe más”, dijo Lita Gómez, madre del Mono, durante el acto frente a la sede de la Gobernación. Pedro Salinas, compañero de los chicos asesinados, recordó que Jere, Mono y Patom forman parte de la lista de 182 homicidios ocurridos en Rosario en 2012. “Eso demuestra que el manto de complicidad sigue intacto, que el circo mediático que se arma para derribar kioscos de drogas sólo es para detener perejiles. Muy poco se escucha el apellido Cantero en los Tribunales”, dijo, apuntando al clan al que se le adjudica el control del narcotráfico en la zona sur de Rosario y una larga lista de homicidios en la última década.

Carlos Del Frade, periodista y miembro de la Comisión Investigadora Independiente del triple crimen recordó que los responsables de la masacre “trabajaban para los Cantero, la principal banda que maneja el narcotráfico en Rosario”. “Los asesinos están armados con armas del mercado negro que regentea la policía provincial”, dijo.

Durante la marcha, también recordaron a César Oviedo, otro militante del Frente Darío Santillán asesinado por un soldadito de un narco en junio pasado, y agradecieron a todas las organizaciones que desde la noche de la masacre acompañaron a los familiares y compañeros de los jóvenes asesinados y que permitieron que los responsables materiales estén detenidos.

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