Más allá de un video, de una escuela, de una docente

¿Qué debates renovó la viralización del video de la docente de La Matanza? ¿Cómo salimos del caso aislado y hablamos de vínculo pedagógico, precarización y la importancia de debatir aulas adentro? ¿Cómo llegaron les pibes y les docentes a la presencialidad después de un año y medio de pandemia y muerte alrededor?

Más allá de un video, de una escuela, de una docente

Por Natalia Arenas
31/08/2021

El video de una docente a los gritos en una clase traspasa las paredes del aula y se viraliza a la velocidad de las redes. Con furia, con desprecio, con lamentos exagerados dirigentes políticos, comunicadorxs y tuiterxs compiten por ver quién tiene los peores adjetivos calificativos hacia la docente. Se habla de adoctrinamiento y en la redacción de Cosecha Roja, para descontracturar un poco, recordamos la cantidad de veces que, como alumnes, provocamos, pinchamos y nos reímos en la cara de nuestres docentes. Y cuando, como docentes, alguna que otra vez nos fuimos llorando de un aula. “Menos mal que no había celulares”. “Menos mal que no se hablaba de ‘la grieta’”.

Pasó una semana del “escándalo” y las repercusiones siguen. De cuatro notas por día, los medios ahora sólo tienen una. 

¿Qué debates renovó la viralización de este video? ¿Nos habla de adoctrinamiento o de un vínculo pedagógico que se rompió? ¿Cómo salimos del caso aislado y hablamos de las escuelas y del sistema educativo? ¿Cómo llegaron les pibes y les docentes a la presencialidad después de un año y medio de cuarentena, pandemia, distancia social y muerte alrededor? 

En Cosecha Roja reflexionamos sobre algunos de esos debates y nos hacemos preguntas que nos ayudan a responder Carina Kaplan, doctora en Educación (UBA) y profesora titular de Sociología de la Educación en UBA y en la UNLP, y Lara Nesis, docente de educación primaria del distrito 9, de CABA. 

“Cuando debatimos apasionadamente sobre asuntos que atañen a la educación pública subyace la expectativa de que la escuela tiene que ser mejor de lo que somos como sociedad. Aún con todas sus dificultades, la escuela continúa siendo una institución confiable y porta la esperanza de un mañana de justicia y fraternidad con el que soñamos”, dice a Cosecha Roja Kaplan. 

Kaplan destaca que “la escuela funciona como un microcosmos de los procesos sociales más generales. Es un espejo de lo que acontece en la sociedad y al mismo tiempo es una promesa de que lo que aprendemos en las aulas puede ayudar a transformarnos. La escuela nos enseña a comprender en qué sociedad vivimos y ese conocimiento compartido es una herramienta poderosa de cambio social”. Para ella “en este proceso constructivo el vínculo pedagógico es central”.  

La doble vara de les “defensores de la educación” 

La semana pasada no hubo sólo una noticia cuestionando a la docencia. Hubo dos. La diferencia es que una se viralizó y fue blanco de la violencia mediática y digital a la que estamos tristemente acostumbrades. La otra tuvo apenas unos párrafos en los medios pero ahí quedó. La docente viralizada fue apartada de su cargo. El otro no. 

Repasemos: 

Caso 1. Laura Radetich es profesora de historia de la Escuela Secundaria Técnica Nº2 “María Eva Duarte”, de Ciudad Evita, en La Matanza. En un video que fue filmado dentro del aula, se pudo ver cómo en una de sus clases discute a los gritos con un estudiante sobre la situación del país.   

“¿Qué te creés, que porque tiene ojitos celestes (Mauricio Macri) no va a robar? ¡Te robó el futuro!”, se escucha gritar a Radetich en el video. El alumno, fuera de plano, le responde “¿Y este no?”. “No, papi, no me robó nadie. Vos podés venir acá y comer esta porquería porque te la da el Estado. Andá a pagar con el sueldo de tu papá una escuela privada como esta. Andá, dale. ¿Sabés cuánto cuesta la cuota de una escuela técnica? De 10 lucas para arriba. Porque eso es lo que dejó Macri”, sigue la docente.

Ante las respuestas del alumno, que habla de “los 37 años que el peronismo estuvo en el poder”, la docente siguió con una defensa de los gobiernos kirchneristas.

Enseguida se multiplicaron los titulares que hablaban de “la docente k” que “adoctrina alumnos”. Los principales medios del país publicaron un promedio de cuatro notas por día sobre el tema. Entre ellas, “develaron” la militancia de la docente en sus redes sociales, reprodujeron una y mil veces el video, entrevistaron a alumnes (menores de edad). Siempre con el verbo adoctrinar en alguna línea. En las redes, el descarne: adoctrinadora, maltratadora, lacra, loca, sinvergüenza, nazi fueron algunos de los calificativos. #AdoctrinamientoK y #ConLosChicosNo fueron tendencia.     

La Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires confirmó que en el caso está interviniendo la Jefatura distrital de La Matanza, que realizará una investigación. Radetich fue apartada de su cargo momentáneamente. 

El viernes, además, referentes de Republicanos Unidos presentaron una denuncia penal ante la Fiscalía General de La Matanza. En el documento dicen: “En el video que fue publicado y ampliamente difundido, puede verse como de modo violento y con un vocabulario despreciable, la docente se aleja de su rol de educadora e increpa a un estudiante, intentando imponer una posición política determinada”. La denuncia es por el delito de malversación de caudales públicos, ya que “las conductas antes descritas importan la utilización de la estructura educativa con una finalidad ajena a la que fue prevista”. Por si no quedó claro: para Republicanos Unidos discutir de política en un aula es malversación de caudales públicos. 

Caso 2. Gustavo Albonico es docente. En mayo fue designado director de la Escuela Nº 6 Manuel Dorrego en Saavedra, CABA. Más de 130 madres y padres de la comunidad educativa repudiaron su designación y pidieron al gobierno de la Ciudad la revisión de la decisión. ¿Por qué? A través de sus redes sociales, Albonico se expresa como un apologista de los crímenes de lesa humanidad de la dictadura, reclamó el cierre del Inadi y el Ministerio de las Mujeres, defiende el gatillo fácil,  además de reproducir “chistes” machistas y misóginos.   

Por el reclamo de la comunidad educativa, Albonico no asumió ese cargo. Pero el Ministerio de Educación porteño tampoco investigó el caso: argumentan que los nombramientos son automáticos. Eso llevó a que en los últimos días haya sido designado nuevamente director de otro colegio: la Escuela del Tomás Santa Colona en Parque Chacabuco.

El miércoles 25 de agosto xadres y docentes hicieron un abrazo simbólico a la escuela y exigieron la revocación del nombramiento. Por ahora, él sigue en su cargo. 

Cuesta encontrar más de una nota sobre el tema en los principales medios nacionales. La noticia apenas si salió en los portales y en las redes sociales no alcanzó para que fuera tendencia. 

También cuesta encontrar opiniones y declaraciones de dirigentes políticos que se apuraron a tuitear en el caso de la docente de La Matanza con el argumento de que primero les pibes, que esos no son los docentes que quieren en las aulas. Muches de eses dirigentes están haciendo de la educación una bandera de campaña… cuando estando en el gobierno se encargaron de denostar la educación pública en general y a les docentes en particular. ¿Doble vara?

Romper las paredes del aula

Que un video salga de un aula x, traspase las paredes de la escuela y los límites del distrito y se reproduzca hasta el infinito en redes sociales y en medios de comunicación ¿es violencia? ¿Filmar a une docente en clase es legítimo? ¿Cuánto de lo que dice une docente o une alumne en esas cuatro paredes, en medio de un vínculo que supone confianza, les gustaría a les protagonistas que se divulgue? Cuando una situación x sale de las aulas: ¿se rompe un código implícito? 

Para Lara Nesis “puede haber situaciones puntuales conflictivas en las que los acuerdos entren en crisis, pero establecidas ciertas pautas de trabajo respetuosas, afectuosas y donde lo que se pondera es la enseñanza, la filmación está totalmente fuera de lugar”. 

“La circulación del video saca de contexto una escena y muestra una faceta de la docente que no es un reflejo de lo que pasa en las aulas”, dice y considera que “se usa a fines especulativos y como metonimia para hablar de un todo al que hace rato algunas fuerzas políticas vienen bastardeando, que en este caso es la educación pública”.  

De un caso particular se generaliza y se habla, por ejemplo, de docentes militantes y el adoctrinamiento en las escuelas. 

La discusión política en las aulas: ¿de eso no se habla?

¿Se puede hablar de política en las aulas? ¿Puede une docente discutir de política de igual a igual con une alumne? ¿Qué hacer si une alumne trae un tema de tinte político a la clase? ¿Les pibes pueden votar a los 16 pero no pueden discutir en un ámbito democrático como la escuela? 

La palabra recurrente en portales y redes fue adoctrinar. ¿Habilitar el debate político es adoctrinar? ¿Se adoctrina a los gritos? 

Kaplan aporta que “la formación política de lxs estudiantes es una de las funciones principales para la configuración de una ciudadanía democrática. El debate de ideas y la confrontación respetuosa de los múltiples puntos de vista son prácticas que la escuela necesita habilitar”. Y recuerda: “En nuestro sistema educativo existe una importante tradición pedagógica de participación estudiantil”.  

A partir de sus investigaciones y los testimonios de jóvenes estudiantes, Kaplan concluye que “un docente que deja huella es quien establece una relación humana”. “La mirada, el gesto y la palabra son elementos centrales en la construcción de un vínculo de respeto y reciprocidad. Lo importante no es solo lo dicho sino qué y cómo se dice. El aula precisa transformarse en un territorio de diálogo donde todas las palabras tengan valor”.   

Desde su experiencia docente, Nesis cuenta que “les pibes siempre traen debate a las aulas”. “O al menos siempre que haya un clima que lo habilite”, dice. “Me parece fundamental no subestimar a les pibes, que llegan a las aulas como nosotres atravesados por discursos políticos, religiosos, mediáticos, y van construyendo sus posiciones respecto a esos discursos con progresiva autonomía”, destaca. 

“Hoy la escuela tiene la tarea titánica de ofrecer lecturas críticas e información que permita desarmar la catarata de fake news que circulan a diario, esto para muchxs puede querer decir hacer política en las aulas pero yo creo que es garantizar derechos y enseñar a pensar”, agrega. 

La salud mental de docentes y estudiantes

Tras un año y medio de pandemia -esa pandemia que aún atravesamos- la vuelta a las clases presenciales se tramita en los medios y en las discusiones encarnecidas pero fugaces desde la naturalidad. La comunidad educativa tiene que volver a la normalidad. Y punto. ¿Cómo se vuelve después del encierro, de la distancia social, de la virtualidad, de la pérdida de cotidianidad y contacto? ¿Cómo se revincula con ese otre?

Para Kaplan “es indudable el valor simbólico que tiene nuestra escuela y sus docentes en esta experiencia de pandemia cargada de dolor social”. “La escuela ayuda a tramitar el sufrimiento social a través de mecanismos de reparación simbólica. Poner en palabras y socializar las experiencias de trauma es un modo de reparación individual y colectiva”, dice.

Desde su condición de investigadora, Kaplan trabaja hace años sobre la dimensión afectiva en el proceso de enseñanza y la importancia de “poder habilitar espacios para tramitar las experiencias dolorosas que vivimos”. “La afectividad es una construcción sociocultural que nos hace humanos. La gramática de las emociones es un territorio simbólico de posibilidad. Es importante reconocerle a la escuela su lugar en la educación para la formación de sensibilidad por el otro, en el aprendizaje de vínculos fraternos, solidarios y de cuidado mutuo”, reflexiona. 

La precarización de les docentes

Atacades durante toda la pandemia, en muchos casos les docentes debieron hacer malabares del otro lado de la pantalla. Lidiar con nuevos aprendizajes virtuales (que recién ahora están empezando a debatirse como parte de la formación docente), captar la atención del otro lado de la pantalla, romperse la cabeza para ver cómo incluir a les alumnes sin conexión. Situaciones cotidianas que remar, en muchos casos, en soledad. 

Para Nesis, el trabajo docente “se precariza año a año”. “A esto se suma que hoy en día la tarea en la escuela no es sólo pedagógica sino que también somos garantes de protocolos muy difíciles de cumplir debido a una infraestructura insuficiente”.  

“Veníamos de un bache muy significativo en nuestra formación digital y la pandemia lo puso de manifiesto”, dice. “Es muy curioso cómo nos organizamos frente a aquellas cosas contra las que podíamos batallar, por ejemplo la falta de formación digital: hubo una cantidad de inventiva, creatividad, voluntad de aprender, docentes haciendo cursos sobre las TICs en sus ratos libres, grupos de whatsapp en los que nos socializamos recursos, tutoriales, ideas”, destaca.  

Pero con otras problemáticas no alcanzó la buena predisposición ni la creatividad. La falta de conectividad en muchas localidades de todo el país debería ser un tema a resolver en el cortísimo plazo. 

De lo que no quedan dudas es que la educación se volvió un tema recurrente en la campaña electoral de este año. No así las propuestas superadoras que pasen del ataque y escrache constante contra la comunidad educativa a las acciones reales, como un aumento del presupuesto que se vea reflejado en formación docente, condiciones salariales, materiales y acondicionamiento de escuelas.      

Natalia Arenas

Natalia Arenas

Licenciada en Periodismo de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Diplomada de la Universidad de Buenos Aires en Géneros y Movimientos Feministas. Redactora en Cosecha Roja. Colaboradora en distintos medios. En 2018 ganó el Premio Lola Mora en la categoría prensa digital por su trabajo en Cosecha Roja.
Natalia Arenas