Medellín: La comuna 6 apuesta por la paz

Cosecha Roja.-

La Mesa de Derechos Humanos de la comuna 6 es la más reconocida de Medellín. Este proyecto es la inspiración de otras organizaciones sociales que promueven y defienden los Derechos Humanos en la ciudad. Desde el 2008, esta iniciativa desarrolla actividades sociales y comunitarias que rechazan la violencia. Carlos Arcila, miembro de la mesa, cuenta cómo surgió este proceso de resistencia y movilización ciudadana.

¿Qué es la mesa y como funciona?
Es un proceso social de participación comunitaria en la promoción, difusión y defensa de los derechos fundamentales de los colombianos y, en especial, de los 200.000 habitantes que conforman la comuna Noroccidental de Medellín. Nace como un ejercicio de resistencia pacífica y civil que se niega a la violencia desenfrenada. Desde 2008 desarrolla actividades sociales y comunitarias de manera ininterrumpida, visibilizando la problemática de violación de los Derechos Humanos, ejerciendo una paciente y constructiva labor de enseñanza, aprendizaje y capacitación en la defensa de los intereses fundamentales de los niños y niñas de nuestra comunidad, de los jóvenes en edad escolar, de los adultos mayores y del tejido social que compone nuestra comuna.

Trabaja de la mano de las instituciones municipales, de la policía comunitaria, de las confesiones religiosas y de alrededor de 35 organizaciones comunitarias que tienen asiento permanente en la Mesa de Derechos Humanos. Somos un esfuerzo pluralista, laico e independiente que cuenta con el reconocimiento de la Administración Municipal, la Personería de Medellín del Concejo de la Ciudad, la vicepresidencia de la República, de los gremios económicos, de la Policía Comunitaria, y en especial, de los habitantes de los 12 barrios que componen la zona Noroccidental de Medellín.

Acompaña a las comunidades en gestiones jurídicas para restablecer derechos y demandar su cumplimiento por parte del Estado, promovemos la diversidad cultural por medio de videos y campañas publicitarias, hacemos eco de las denuncias de violaciones a los derechos humanos a través de los medios de comunicación y mantenemos permanente comunicación y diálogo constructivo con las instituciones del Estado, con el Concejo municipal y con Instituciones académicas que nos brindan su apoyo.

¿Cuáles son las experiencias más exitosas que han llevado adelante?
Podemos nombrar varias:
1. La organización ciudadana, en medio de más de 35 grupos armados que se disputan el microtráfico, la venta de armas y el control territorial.
2. La visibilización del conflicto. Visibilizamos los hechos violentos y llamamos la atención del estado en la búsqueda de soluciones conjuntas con la comunidad. Realizamos denuncias públicas cuando hay atropellos de los violentos y del Estado. Un ejemplo: hace poco la fiscalía capturó un aguacatero sindicalizándolo de narcotraficante e intento de homicidio. La mesa realizó toda una movilización para mostrar la país que se iban a llevar a una persona inocente y logramos que la fiscalía lo devolviera de la ciudad de Bogotá, todo por la labor ciudadana y de la mesa de derechos humanos.
3. La presencia de distintos entes del estado en la Mesa en especial de la Policía comunitaria donde nos articulamos para intervenir.
4. El fortalecimiento institucional. Creemos que es necesario recuperar la confianza del estado y en esta medida buscamos que realice presencia integral, preventiva y recuperación de los espacios que han sido tomados por los violentos donde se fortalezca la presencia institucional y comunitaria.
5. La resistencia ciudadana. Nos resistimos al dolor, a las venganzas, a la muerte y por eso cada vez que hay un hecho de violación de derechos humanos realizamos marchas, foros, talleres, misas, tertulias, donde el eje central sea la comunidad.
6. La movilización. Abordamos de diferentes áreas el conflicto desde lo cultural, recreativo, educativo, salud, atención a las víctimas, entre otras.

¿Qué presencia tienen en la comuna?
Tenemos presencia en todo el territorio ya que la Mesa está integrada por organizaciones sociales como las acciones comunales, las juntas administradoras locales, corporaciones que conocen su barrio, su cuadra, que han vivido la violencia, la han sentido y padecido. No somos expertos en derechos humanos solo líderes en búsqueda de la vida y la paz. En la mesa hay pensamientos liberales, conservadores, de izquierda y de todos los colores. El único compromiso político es la vida digna de todos y todas.

¿El trabajo de la Mesa se convierte en política pública?
Este proceso ha servido como modelo para otras comunas, el Valle de Aburra, el departamento y el país. La alcaldía de Medellín lo adoptó como política pública para fortalecer ciudadanía activa, que no sean tan indiferentes ante los hechos violentos y que sirva como ejemplo de resistencia ciudadana, para trabajar conjuntamente con la comunidad en recuperar la confianza del estado, su legitimidad y ganarle espacios a los violentos. El concejo de Medellín nos ayuda a conseguir presupuesto para realizar distintas actividades en especial la campaña de ciudad NI UN MUERTO MÁS, a través de la cual movilizamos a toda la comunidad, a la iglesia, a empresarios, artistas, deportistas y al Estado para exigir respeto por la vida y los derechos humanos. La Alcaldía atreves de presupuesto participativo permite que la mesa subcontrate para realizar las distintas actividades. Incluso estamos en gestión de proyectos con el Ministerio del Interior, la Vicepresidencia y las embajadas de Francia y Alemania.

¿Qué fortalezas tiene el proyecto que logra despegarse de una iniciativa de la sociedad civil y convertirse en un proyecto metropolitano?
Porque es una iniciativa comunitaria y no de expertos en derechos humanos. Porque es pluralista y respeta todos los pensamientos políticos su único fin la vida. Permite que el Estado, entidades locales y nacionales, e internacionales hagan parte del proceso en especial la policía nacional, esto ha permitido brindar el proceso por la amplitud de su pensamiento. Es un proceso de resistencia y movilización ciudadana que busca el protagonismo para la comunidad y no para los actores armados. Busca la legitimidad del Estado y hace propuestas para trabajar en conjunto. Promueve las iniciativas de los líderes y las organizaciones, ya que somos los que hemos vivido el conflicto y por ello hacemos propuestas innovadoras y locas para trabajar por la vida como por ejemplo: festiva de carro de rodillos para romper las barreras invisibles, actos culturales, ajedrez humano.

¿Qué debilidades tienen?
Las amenazas de diferentes sectores armados. Hoy tenemos más de 12 personas amenazadas; el asesinato en 2011 de la líder de desplazados Ana Fabricia fue un retroceso; el presupuesto que viene a ejecutarse a destiempo; la estigmatización de algunos sectores políticos que nos ven como oposición coloca en riesgo el proceso; y la agudización del conflicto nos pone muy visibles, porque nosotros hacemos denuncias ante las autoridades y a muchos nos les gusta porque consideran que estamos estigmatizando a la ciudad y los barrios.

¿En estos años de trabajo, han logrado medir el impacto de la tarea?
Venimos es sistematizando la experiencia. Esto ha permitido recoger impresiones de la comunidad y de distintos actores gubernamentales. Hemos logrado que nuestras propuestas se conviertan en políticas públicas como la Mesa de Derechos Humanos.

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