Meme discriminatorio: la verdadera historia de las chicas embarazadas

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Cecilia Bazán – Día a día.-

Una foto que mostraba a las chicas embarazadas fue transformada en viral y se multiplicaron los mensajes discriminatorios. Impactante testimonio.

¿Cuántas veces vemos memes en Internet con imágenes de rostro pixelado o, así sin filtro, que muestran a alguien que no conocemos? ¿Cuántas veces esas imágenes son acompañadas de textos que pueden o no describir la verdad? En el caso de tres jovencitas de Buenos Aires, la foto es un calvario.

Se trata de una imagen que se popularizó en las redes sociales y muestra a tres chicas embarazadas posando para una foto. A la imagen se le añadieron, en los últimos tres años distintos mensajes, entre ellos, se las vinculó con los planes sociales o en las más recientes, con el país si Daniel Scioli es presidente.

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El problema es que la foto agrega datos falsos sobre la vida de las chicas. Y una profesora que tuvo a dos de ellas como alumnas decidió contarlo a través de un texto que fue publicado en el perfil de su hija en Facebook.

“Las chicas recurrieron a nosotros el jueves anterior a que yo publicara la carta. Si bien ahora las fotos están siendo utilizadas en términos políticos, el tema de la discriminación empezó tres años atrás”, cuenta Gabriela Mac Maney, directora del colegio Tupac Amaru II, la escuela de enseñanza secundaria (EES) número 21 de Villa Ballester, en el partido de San Martín.

“El viernes me reuní con las chicas para tratar de entender la situación y hablé al Inadi, porque como ellas son mayores de edad quería saber qué tipo de medida se podía tomar”, explicó a Día a Día vía telefónica la docente. “Como no podíamos hacer una denuncia porque no teníamos una persona identificada, podíamos sí denunciar el uso malicioso de las imágenes en Internet”.

Así, la directora del colegio decidió hablar con chicos del Centro de Estudiantes y con los alumnos en general e iniciar una campaña para denunciar la imagen. Si todos denuncian, quizás Facebook y otros sitios levanten las imágenes, razonaron desde la escuela.

Lo que dice la carta. Entre otras cosas, la carta de la docente cuenta qué pasó con las chicas y sus “panzas”.

“Porque esa foto de sus mamás embarazadas que está viralizada en todas las redes sociales, los trata de “wachos”, sin saber que sus papás, jamás los abandonaron, que son padres presentes. Y que esos niños tienen detrás, familias incondicionales que los adoran, que los cuidan para que sus madres puedan terminar su secundario porque saben, me lo dicen, lo ratifican, ‘es lo mejor para nuestros hijos’.

Sus hijos son el fruto del amor, de padres que los eligieron. Esas mujeres nunca fueron víctimas. La única violación que sufrieron es la de la indiferencia y el desprecio de un grupo de misóginos, que representan una pequeña parte de una sociedad enferma de prejuicios (que son tan viejos como la misma raza humana) y que las trataron de putas, de villeras, de embarazarse por un plan social que no cobran (aunque tendrían derecho a hacerlo) porque sus padres o ellas mismas trabajan en blanco.

Todo esto es así aunque podría no haber sido. Podría haber sido peor. La nefasta historia de la mujer sometida a lo largo de los siglos, violada y asesinada, tratada como despojo, como objeto y posesión de los hombres, acallada y olvidada por propios y extraños. ¿Autorizaría si la situación hubiera sido esa, a que se las vuelva a mancillar en las redes sociales? De ninguna manera”.

“Las chicas me agradecieron muchísimo”, cuenta Gabriela, quien quiere que la historia se difunda. “Yo siento que estamos hablando de una grieta que va más allá de los partidos políticos, es una grieta social, más profunda que lo que tiene que ver con una elección. Y no es solo de nuestro país”, reflexiona.

El colegio ya fue golpeado este año con una dura noticia: una alumna fue asesinada por su novio. La concientización sobre la no violencia, el#NiUnaMenos fue el eje de trabajo más fuerte, cuenta Mac Maney.

“A veces solo con redactar una ley no alcanza, hay que hacer otras cosas”, concluyó la docente.

Compartimos el texto completo de la carta y las fotos que adjunta el posteo

Estoy escribiendo esta carta frente a una imagen  que me escandaliza y me llena de indignación.  Es la foto de tres jó…

Posted by Ileana Puccio on martes, 3 de noviembre de 2015

“Estoy escribiendo esta carta frente a una imagen que me escandaliza y me llena de indignación. Es la foto de tres jóvenes mostrando con orgullo su embarazo a las que se le han agregado mensajes discriminatorios.

Tres jóvenes que eligieron con todo el amor del mundo a sus hijos. Dos de esas tres jóvenes, son alumnas de mi escuela. Son madres amantes de sus hijos que ya tienen 3 años y que se llevan 15 días. Los hijos de esas tres jóvenes, son amiguitos, como sus madres.

También tengo en mi celular la foto de los niños. Con la mayor de sus sonrisas, con sus cabecitas juntas y abrazados, posan. Un regalo que mis alumnas me hicieron para que yo pueda entender y alcanzar el final feliz de toda la historia. No quiero difundirla porque temo que gente inescrupulosa use la foto, como lo hicieron con la de sus madres, para atacarlos, para violar su inocencia, para mancillar su alegría.

Porque esa foto de sus mamás embarazadas que está viralizada en todas las redes sociales, los trata de “wachos”, sin saber que sus papás, jamás los abandonaron, que son padres presentes. Y que esos niños tienen detrás, familias incondicionales que los adoran, que los cuidan para que sus madres puedan terminar su secundario porque saben, me lo dicen, lo ratifican, ‘es lo mejor para nuestros hijos’.

Sus hijos son el fruto del amor, de padres que los eligieron. Esas mujeres nunca fueron víctimas. La única violación que sufrieron es la de la indiferencia y el desprecio de un grupo de misóginos, que representan una pequeña parte de una sociedad enferma de prejuicios (que son tan viejos como la misma raza humana) y que las trataron de putas, de villeras, de embarazarse por un plan social que no cobran (aunque tendrían derecho a hacerlo) porque sus padres o ellas mismas trabajan en blanco.

Todo esto es así aunque podría no haber sido. Podría haber sido peor. La nefasta historia de la mujer sometida a lo largo de los siglos, violada y asesinada, tratada como despojo, como objeto y posesión de los hombres, acallada y olvidada por propios y extraños. ¿Autorizaría si la situación hubiera sido esa, a que se las vuelva a mancillar en las redes sociales? De ninguna manera.

Vuelvo a la foto. Sí, no fue realizada en una edición especial de la revista Gente. No son modelos o artistas famosas que acostumbran mostrar sus panzas en producciones espectaculares, Photoshop incluido. No es un costoso ‘Baby book’ regalado en un ‘Baby shower’ pero esa foto también representó para esas chicas un momento único, irrepetible, esencial, femenino y humano.

¿Qué lee la sociedad en ese mensaje que contrapone las fotos de mis alumnas con la de una familia rubia, de ojos celestes? ¿Cómo ayudar a estas hermosas chicas que tengo frente a mí y que se sienten indefensas, mancilladas, cada vez que la foto que se sacaron tres años atrás es subida con un nuevo mensaje descalificador, cruel, violatorio, humillante? ¿Cómo explicarle que esta es la grieta que divide al género humano desde que el mundo es mundo?

Ardua tarea la del educador que debe enseñar a tener voz, al que no sabe que la tiene. Me siento incapaz. Busco ayuda en aquellas voces poderosas y esclarecidas que hablaron por “los nadies” al mundo entero:

(…)Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano”

La carta está firmada por M. Gabriela Mac Maney de la EES Nº 21 Tupac Amaru II en Villa Ballester, Gral. San Martín, provincia de Buenos Aires.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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