México: “El poder del Estado no logró hacer nada a las grandes mafias”

Proceso-

Los cárteles de la droga mexicanos han incursionado en el mercado de la economía legal a través de empresas fantasmas y de alianzas con otras sociedades y se desenvuelven de manera camuflada en distintos y lucrativos ramos comerciales.

Así, el tráfico de drogas se ha convertido en sólo una parte del gran negocio de las mafias mexicanas que hoy en día se complementa con el comercio y tráfico de materias primas, según un artículo publicado en el portal online del prestigiado semanario alemán Der Spiegel.

El texto, firmado por Klaus Ehringfeld, plantea además que, a seis años de haber declarado la guerra al narcotráfico, el gobierno del saliente presidente Felipe Calderón apenas y logró debilitar y desaparecer a pequeños cárteles.

“Pero el poder del Estado no logró hacer nada a las grandes mafias. Ellas se volvieron incluso más poderosas”, sentencia el balance.

“El exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, advirtió hace pocas semanas sobre la extracción de carbón por parte del cártel de Los Zetas en cuando menos cinco municipios de Coahuila y su posterior venta a la Comisión Federal de Electricidad. El político no quiere dar nombres por miedo”, señala el texto.

De acuerdo con Der Spiegel, que a su vez cita al director del Centro de Derecho Internacional y Desarrollo Económico, Edgardo Buscaglia, es sobre todo el cártel de Sinaloa el que ha dejado de ser una simple mafia de droga.

“Es hoy una organización criminal diversificada. La mafia liderada por El Chapo Guzmán (foto) genera sólo la mitad de sus ganancias con el tráfico de droga. Los ingresos restantes son producidos por el negocio del tráfico de armas, tráfico de humanos y piratería”.

Según Buscaglia, la organización criminal habría también ya penetrado exitosamente en el ramo de la minería con la compra de pequeñas minas. Una relativamente nueva actividad de las mafias tiene que ver con el robo y tráfico de gasolina y petróleo.

Der Spiegel establece que especialmente en el norte del país, en donde el crimen organizado es más fuerte, es donde PEMEX tendría las mayores pérdidas por “ordeña” de oleoductos y robo de camiones con carga. “Según los conocedores del ramo, cada día las empresas pierden –por las actividades criminales–casi 40 mil litros entre gasolina, crudo y gas. Mientras que la gasolina se vende la mayoría de las veces en el mercado negro, el crudo es colocado como ‘mercancía limpia’ en diversas refinerías de los Estados Unidos. Ello es posible gracias a la corrupción y las redes que han extendido las bandas de criminales”, dice el semanario alemán.

Como única solución a este problema, Buscaglia plantea un radical cambio en el pensamiento del gobierno federal. “El gobierno tiene que destruir la red financiera de las organizaciones y tener en la mira tanto sus empresas como sus tierras.

Sólo golpeando “el capital y las propiedades existe una posibilidad de ganar esta guerra”, advierte.

El artículo de Der Spiegel online critica también la estrategia unilateral de combate a las mafias de una forma armada mediante el uso del Ejército y la Policía.

“La paradoja de la represión conduce al hecho de que la muerte o detención de cada capo, deja un vacío y las consecuencias de ello son más luchas sangrientas y la atomización de los grupos”.

Por último, no olvida mencionar los fiascos cometidos por las autoridades como el reciente capítulo de la supuesta muerte de Heriberto Lazcano.

“Según la versión oficial, la marina habría abatido al jefe de Los Zetas. Pero un día después, el cadáver fue robado de una funeraria por un comando armado. Desde entonces existen dudas sobre la identidad del muerto.

¿Cómo es posible que el cadáver de Lazcano no fuera puesto a resguardo en el forense? ¿Por qué la autoridad actúo tan descuidadamente en la identificación del cuerpo?”, cuestiona el texto.

Y remata que ahora el gobierno mexicano busca disipar las dudas sobre la identidad de El Lazca exhumando los restos de sus padres para comparar el DNA.

“Pero dentro de la grotesca guerra mexicana contra las drogas uno nunca sabe cuándo termina la realidad y comienza la leyenda”.

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