México: Estudiantes del Tec de Monterrey registraron la balacera en las redes sociales

Víctor Hugo Michel. Milenio.-

Al principio todo es un poco confuso. Estamos ante un video casero y eso es lo único que nos queda claro, porque solo podemos ver algunas pantorrillas, las suelas de unas zapatillas deportivas sucias y la parte posterior de lo que parecen ser cabezas. Puede adivinarse que el camarógrafo está nervioso, ya que la toma se mueve de lado a lado.

La voz de una mujer entra. “Cuando oigan balazos donde estén, se van a quedar en el piso. Jóvenes, tenemos un operativo. Por favor, sean responsables. Esto no es una película, es la realidad. Tenemos balazos. Hay balas por todos lados…”.
A la distancia, detrás de un ventanal, se escucha una rápida sucesión de detonaciones. Es el tableteo de metralletas y fusiles de asalto. Por momentos, hay tres o cuatro armas disparando simultáneamente.

“¡Se trajeron todo el arsenal!”, dice uno de los presentes. Pero lo hace sin demasiada alarma. Lo dice más bien con curiosidad y quizá desapego, sin que se le note un tono de particular preocupación. En el fondo, el intercambio de disparos continúa y parece ir en aumento.

Una ráfaga estalla. “¿Eso es adentro? Se oye adentro”, dice un muchacho.
Superados los nervios, el camarógrafo hace un paneo. Y es entonces cuando nos damos cuenta de que la cámara es de un teléfono y que estamos en el piso de un salón de clases, entre las patas de pupitres y sillas, junto con decenas de estudiantes que, extrañamente, no gritan ni están llorando ni se ven terriblemente asustados por lo que está pasando a unos metros de distancia, en las calles de San Luis Potosí.

De hecho, la batalla urbana —que después se sabrá fue entre zetas y militares— parece no asustarles. No hay escenas de histeria. Más bien, de pericia tecnológica: un estudiante está grabando con su propio teléfono, a uno más le vibra el celular, otro observa la pantalla de una Ipad y de otra solo es posible ver que sus manos se mueven furiosamente sobre el teclado de una laptop.

Un paneo adicional captura, rápidamente, la imagen que bien enmarca el momento: mientras afuera hay disparos, al fondo de un salón una joven está acurrucada en posición fetal, aunque no parece ser por temor, sino por comodidad. Descansa en el piso lo mejor que puede y tiene una Blackberry entre sus manos. ¿Qué hace? Está tuiteando.

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A diferencia de muchos otros enfrentamientos de la guerra del narco, el tiroteo del jueves de la semana pasada en las inmediaciones del Tec de Monterrey campus SLP tiene una peculiaridad: ocurrió justo en el centro de un foco de alta concentración tecnológica, con una red 3G activa y cientos de teléfonos celulares y tabletas en manos de una generación de jóvenes que saben cómo emplearlos.

El resultado es un experimento poco habitual que dice mucho de la generación tuit. Mientras los medios de comunicación tradicionales tuvieron que reportear la noticia desde detrás de las vallas policíacas, los estudiantes lograron documentar en tiempo real, con videos y en redes sociales, lo que sucedió al interior del Tec durante el choque que terminó con cuatro muertos.

Se convirtieron, a su manera, en corresponsales de guerra y registraron una inédita multiplicidad de ángulos sobre un mismo evento. Por ejemplo, un video, tomado en un salón que da al patio interior de la escuela, muestra helicópteros Blackhawk de la Policía Federal sobrevolando tan bajo que las ventanas vibran. Otro, captado desde el Oxxo de la esquina, tiene a policías tendidos detrás de camionetas y uno más, también en los salones interiores, atrapó a los guardias de seguridad del Tec corriendo para cubrirse del fuego y llevando a estudiantes fuera de la zona de peligro.

Una de las grabaciones muestra también a lo que parece ser una avioneta de la Fuerza Aérea Mexicana que recorre la zona. En total una decena de videos han sido subidos a Youtube por los alumnos de la escuela, que se jacta de haber educado a sus estudiantes con una visión tecnológica.

“En nuestra institución una de las cosas que manejamos es la tecnología y nuestros alumnos cuentan en su gran mayoría con teléfonos inteligentes”, aseguró Claudia Jasso, vocera del ITESM San Luis Potosí. “Por eso también se aplicó estar dándole información a los estudiantes por medio de Twitter”.

Podrá ser la educación. O podría ser que los estudiantes del Tec tienen los recursos para adquirir dispositivos electrónicos o que se les obliga asistir a clases con, al menos, una laptop o teléfono digital.

O también que esa generación de estudiantes, que ronda entre los 15 y los 20 años de edad, nació con un teléfono pegado a la mano y el internet como un modo de vida. Como sea, sus testimonios están ahí, en la red, ofreciendo una inusual visión de 360 grados sobre la balacera de la semana pasada. Por espacio de tres horas, mientras una cuadrilla de zetas se batía con el Ejército, la generación tuit se encontró con la guerra del narco.

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Como muchas otras universidades y preparatorias del mundo en una era de tiroteos, el Tec tiene un protocolo de seguridad para casos como el ocurrido la semana pasada. Sus pasos son los siguientes: 1) al escucharse detonaciones en las inmediaciones de la escuela se ordena, de inmediato, la suspensión de clases; 2) se pasa al cierre de puertas externas; 3) se cierra con llave los salones para evitar que los alumnos salgan; 4) se ordena a los alumnos tenderse en el suelo, lejos de ventanas; 5) se busca a estudiantes o personas que estén afuera de los salones para llevarles a zonas de seguridad; y 6) se pide a los guardias estar atentos ante posibles penetraciones al campus.
Pero en San Luis Potosí se estrenó un paso adicional: tuitear.

“Tranquilos todos. Al suelo. No es un simulacro. Nadie salga de los salones”, escribió el encargado de la cuenta, al que inmediatamente se dio acceso a las comunicaciones de los guardias para poder retransmitir lo sucedido. Por espacio de tres horas, se le pidió informar a alumnos y padres qué estaba pasando.

“Sabíamos que muchos estudiantes y sus familias iban a estar revisando twitter y por eso decidimos usarlo”, expuso Jasso. Sin datos confiables sobre lo que pasaba en el Tec —el gobierno del estado guardó silencio durante todo el incidente—la cuenta de la escuela se convirtió en la única fuente de información sobre lo que sucedía para cientos de familias.

“Les pedimos a todos los alumnos que no estén en la zona de campus: no vengan. Quédense en sus casas”, resumió el encargado de cuenta. “El campus está seguro”.
Al final, hubo más de 300 retuits para ese sencillo mensaje que probablemente evitó que más civiles se acercaran a la zona de fuego.

 

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