Murió en una comisaría de General Madariaga: la segunda autopsia dice que lo habían golpeado

Damian SepúlvedaPor Cosecha Roja. –

Damián Sepúlveda apareció muerto en la comisaría de General Madariaga el 13 de enero. La versión policial fue la del suicidio: Damián, de 90 kilos, dijeron, se ahorcó con su remera. Lo habían detenido en la madrugada del domingo por disturbios en la vía pública. Pero varios testigos afirmaron que él tomaba una cerveza en la vereda cuando un patrullero de la Bonaerense lo agarró a palazos y lo metió preso. Un par de horas más tarde, estaba muerto.

Debido a la confusa participación policial en la muerte de Sepúlveda, la Fiscalía 3 de Pinamar, a cargo de Juan Pablo Calderón, inició la causa 03-03332-13, apartó a la Policía Bonaerense y determinó que la autopsia debía ser realizada en el Instituto de Ciencias Forenses de Lomas de Zamora. En realidad no llegó a apartarla por completo porque Alfredo Romero, director del Instituto, es retirado de la Policía Científica de la Bonaerense.

El médico designado fue Marcelo Isaac Dabbah y los peritajes que llevó adelante confirmaron que el joven Sepúlveda había muerto de asfixia mecánica. Dabbah no encontró indicios de que hubiera ocurrido otra cosa. La familia rechazó los resultados: tenían pruebas de la persecución policial, testigos que decían que a Damián lo habían molido golpes.

La familia y la Comisión Provincial por la Memoria insistieron en que el cuello de Damián no había sido analizado según el protocolo de muerte en comisaria. Asesorados por el abogado Julio Hikkilo la familia logró, después de que lo homologara  la Corte Suprema provincial, la re-autopsia, que esta vez fue realizada por un equipo de peritos en La Plata.  La CPM le recomendó a la familia la intervención Virginia Creimer, titular de la Dirección de Coordinación de institutos de investigación  Criminal y Ciencias Forenses de la Procuración General, por su experiencia en casos como el de Sepúlveda.

La semana pasada el cuerpo de Damián fue sometido a la segunda autopsia. Creimer determinó que tenía múltiples laceraciones en el cuero cabelludo desde la frente hasta la nuca, lesiones en el cuello, un golpe en el torax que le fracturó una costilla -y que podrían haber sido realizadas con un arma tipo bastón-, marcas de golpes en brazos y espalda y una herida producto de un escopetazo (que también omitía la primera autopsia).

Con los resultados en la mano la familia confirmó que la historia era bastante diferente a la que contaban los policías. De los resultados de la segunda autopsia surge otra hipótesis que concuerda con la versión de los testigos que se acercaron a la familia: Damián subió al patrullero inconsciente y bañado en sangre.  Lo que en realidad habría pasado, creen sus familiares, es que lo patearon y lo golpearon en el cabeza hasta que perdió el conocimiento.  Y que luego, cuando descubrieron que se les fue la mano, inventaron la versión del suicidio.

“Se confirmaron las peores sospechas: A Damián lo asesinaron a golpes. Todo lo que se encontró en la reautopsia –dijo Roberto Cipriano a Página 12- no se había visto en la que realizaron a la ligera en Lomas de Zamora. Este caso, como tantos otros, demuestra que no alcanza con descubrir la trama de la impunidad, hace falta una reforma profunda de la Bonaerense y de la justicia”.

1 comentario
  1. una reforma profunda de las leyes tambien, un policia que supuestamente esta para cuidar a las personas cometa delitos gravisimos como el descripto en esta crónica es inaceptable y debiera ser causal de agravamiento de las penas en el caso de ser hallados culpables, como ocurre cuando un homicidio está agravado por el vinculo familiar. para mi las condenas deberían ser el doble que las de un civil y en casos de asesinato deberian condenarlos a muerte

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